IN MEMORIAM

Walter Levin, violinista, creador del cuarteto LaSalle

Fue maestro y mentor de varias formaciones de cámara, entre ellas el Casals y el Quiroga españoles

El violinista Walter Levin.
El violinista Walter Levin.Ashlee Rezin

El pasado viernes 4 de agosto fallecía en Chicago, a los 92 años de edad y tras varios años aquejado de demencia vascular, el violinista Walter Levin, fundador del Cuarteto LaSalle yuna de las personalidades musicales más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, como intérprete, pedagogo y adalid de la creación musical de vanguardia. Sin su trayectoria resulta imposible comprender el universo contemporáneo del cuarteto de cuerda, indiscutible género rey de la música de cámara.

Nacido en el seno de una familia judía en Berlín en 1924 y emigrado a Palestina en 1938, inmediatamente después del terror de la Noche de los Cristales Rotos, el joven Levin se instalaría en Nueva York en 1946, donde estudiaría en la Juilliard School of Music con el legendario pedagogo Ivan Galamian. Allí fundaría su cuarteto de cuerda, el Cuarteto LaSalle, que habría de convertirse en pocos años en una de las agrupaciones más importantes de la escena musical internacional hasta su disolución en 1987. Al frente del Cuarteto LaSalle y por todos los grandes escenarios del mundo, Walter Levin lideró a sus colegas, entre los que estaba el extraordinario violinista Henry Meyer, superviviente de Auschwitz, en una audaz batalla para devolver la dignidad y la consideración a los grandes compositores de la Segunda Escuela de Viena que los nazis habían tachado de degenerados.

Gracias al empeño militante de Levin y sus compañeros, las músicas de Arnold Schönberg, Anton Webern, Alban Berg y Alexander Zemlinsky retornaron a los escenarios de Estados Unidos y Europa, volviendo a sonar después de varias décadas en Viena, Berlín y allí donde habían sido proscritas. El Cuarteto LaSalle abanderó también un férreo compromiso con las creaciones de vanguardia y gracias a su labor, sus encargos y su tesón, vieron la luz grandes obras de Penderecki, Lutosławski, Nono, Ligeti y otros muchos gigantes del siglo XX. Su extraordinario legado discográfico quedó en su mayoría registrado en el sello Deutsche Grammophon y su influencia pervive.

Inmediatamente después del terror de la Noche de los Cristales Rotos, el joven Levin emigró a Palestina y se instaló en Nueva York, donde estudiaría en la Juillard School"

Pero sin duda la herencia más extraordinaria que Walter Levin deja al universo cultural de occidente es su vehemente compromiso docente. Durante más de cuatro décadas, Walter Levin recorrió el mundo entero al lado de su mujer Evi, compartiendo sus enciclopédicos conocimientos musicales y sus firmes convicciones como intérprete y cuartetista en instituciones como las Universidades de Cincinatti, Lübeck o Basilea y, durante años, en la Escuela Reina Sofía de Madrid. Además de grandes músicos como James Levine, Christian Tetzlaff o Stefan Litwin, es prácticamente imposible encontrar hoy ningún gran cuarteto de cuerda de los últimos treinta años que no haya conocido su enérgico magisterio.

La impresionante lista de sus discípulos incluye a los más importantes cuartetos de cuerda de la actualidad y la historia reciente, muchos de los cuales han tomado a su vez el relevo de su comprometida labor pedagógica. En ella encontramos a cuartetos como el Alban Berg, Artis, Artemis, Ardeo, Ariel, Bennewitz, Debussy, Doric, Kuss, Hagen, Pavel Haas, Pellegrini, Ysaÿe, Vogler, Zemlinsky, además de a los españoles Casals y Quiroga. Recientemente, con motivo de su 85 cumpleaños, la Filarmónica de Berlín le rindió un emocionante homenaje, en el cual participaron algunos de sus discípulos más cercanos de las últimas décadas: la música de Webern, Haydn, Brahms, Janáček y Kurtág sonó en su honor a manos de cuartetos como el Amaryllis, el Kuss, el Casals, el Zemlinsky y el Quiroga.

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“Antes que músicos sois ciudadanos” nos decía en sus clases, recordándonos que el compromiso artístico no sólo no puede estar por encima de las injusticias, el fanatismo y los valores democráticos, sino que la música es, ante todo, la mayor expresión de la dignidad humana. Y es que, sin ninguna duda, la humanidad de su magisterio, su búsqueda de la objetividad en la interpretación, su respeto más absoluto por el mensaje escrito de la partitura, su radical voluntad de poner al intérprete al servicio del discurso sonoro, su perenne curiosidad, su inquebrantable sentido de la disciplina y la autoexigencia, y su ácido y agudo sentido del humor, son sus mayores legados, que sus discípulos honraremos transmitiéndolos a la siguientes generaciones y compartiéndolos con melómanos y públicos de todo el mundo.

Cibrán Sierra es músico y miembro del Cuarteto Quiroga

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