Dos violaciones y una bomba que revolucionó la escena

Alícia Gorina afronta la terrible ‘Blasted’ de Sarah Kane, con Pere Arquillué

Pere Arquillué y Marta Ossò en una escena de Blasted, de Sarah Kane, dirgida por Alícia Gorina. En vídeo, 'teaser' de la obra.FELIPE MENAundefined

De la primera obra de Sarah Kane, Blasted, que tiene imágenes brutales (se las ha calificado de tarantinianas) e incluso castración y antropofagia, dijo la prensa británica tras su estreno en 1995 lindezas como "un festival repugnante de inmundicia", "una porquería ingenua" o "una cámara de horrores truculenta, diseñada para escandalizar". Pero salieron en su defensa Harold Pinter, Edward Bond y Caryl Churchill, nada menos, y la pieza se convirtió en un punto de inflexión de la escena contemporánea y el inicio de una revolución en la dramaturgia.

Sarah Kane, en todo caso, no viviría mucho para ver cómo cambiaba la opinión general sobre su teatro hasta su reconocimiento como una de las grandes autoras dramáticas de nuestro tiempo, pues cuatro años y otras tantas obras después (la última la autorreferencial 4.48 Psicosis, estrenada póstumamente) se ahorcaba con los cordones de sus zapatos en los lavabos del King's College Hospital, donde había sido ingresada por un previo intento de suicidio por sobredosis; tenía 28 años.

La seminal Blasted, con su ya legendario salto espacio-temporal en el que la guerra, en la forma de un soldado (Blai Juanet) y un morterazo, se cuela en la habitación de un lujoso hotel de Leeds en la que se encuentran una pareja de ex amantes entregados a su propia destrucción, llega ahora a escena por primera vez al teatro catalán (en 2002 la montó Rosario Ruiz Rodgers en el Teatro Pradillo de Madrid) en un espectáculo dirigido por Alícia Gorina.

Blasted (Rebentats), en traducción catalana de Albert Arribas, se estrena el jueves 7 en el Teatre Municipal de Salt, en el marco del festival Temporada Alta, y hará temporada en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) del 1 de enero al 1 de febrero. La obra se desarrolla en esa habitación de hotel a la que Ian (Pere Arquillué), un periodista sensacionalista de edad madura enfermo de cáncer ha llevado a su ex amante Cate (Marta Ossò), mucho más joven. El hombre, misógino, racista y homófobo, trata de abusar de la chica.

La segunda escena transcurre al día siguiente y en ella Cate muerde a Ian mientras le practica sexo oral. Entonces entra inesperadamente el soldado (Kane introdujo la nueva acción sacudida por las imágenes del asedio de Srebrenica) y la habitación es alcanzada por la bomba de mortero. En la escena tercera, ya dinamitada la obra en su carácter inicial naturalista, descubrimos que el hotel está en medio de una guerra brutal. El soldado le explica a Ian las atrocidades que ha visto y cometido, y viola al periodista y le arranca los ojos. En la siguiente escena, el soldado se ha suicidado y Cate regresa cargando un niño que muere. En la última asistimos a un compendio de horrores: Ian ciego se masturba junto al soldado muerto y se alimenta del niño.

"¿Bestia? No, para mí es una obra preciosa", dice Alicia Gorina. “Es muy dura, por supuesto, pero como lo es la vida. Kane hace gala de honestidad y valentía al plasmar tabúes, y eso es liberador. Habla de la vulnerabilidad de los seres humanos, de amor y de compasión, y alude a la salvación, tratando de dar respuesta a cómo se sobrevive cuando la vida se vuelve tan dolorosa e insoportable. Es una obra que me reconforta, en la que encuentro la belleza de la esperanza. Como señala la propia Kane, pese a todo su sufrimiento, los personajes continúan arañando una vida entre ruinas".

Gorina destaca que a pesar de la inusitada violencia explícita que aparece en la obra, "hay algo importante que no sale: la violación de la chica, entre el acto primero y el segundo”. ¿Por qué Kane no la hace aparecer? “Porque así alude a la invisibilidad de las violaciones y al mismo tiempo se niega a colaborar a generar más imaginario sobre ellas".

Sobre la firma

Jacinto Antón

Redactor de Cultura, colabora con la Cadena Ser y es autor de dos libros que reúnen sus crónicas. Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona y en Interpretación por el Institut del Teatre, trabajó en el Teatre Lliure. Primer Premio Nacional de Periodismo Cultural, protagonizó la serie de documentales de TVE 'El reportero de la historia'.

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