Willem Dafoe, el actor que se apodera de cada escena

El intérprete es el protagonista de la primera entrega de 'En segundo plano', un nuevo espacio del canal TCM

“Nunca me he considerado una estrella de Hollywood sino un trabajador del cine”. Así se ha definido en numerosas ocasiones Willem Dafoe, un actor vocacional e inquieto, siempre dispuesto a buscar nuevos retos. Quizá por eso le encanta colaborar con directores que le llevan al límite, que le sacan de su zona de confort. Ha trabajado a las órdenes de cineastas con tanta personalidad como Oliver Stone, David Cronenberg, Abel Ferrara, Lars Von Trier, Martin Scorsese, Wes Anderson o David Lynch, abordando casi siempre personajes extraños, violentos, lunáticos o villanos a los que ha sido capaz de dotar de una gran profundidad psicológica. Su físico (ojos saltones, boca grande y dientes separados) le hacen ideal para esto tipo de papeles. Con un añadido más: en muchas ocasiones no ha sido el protagonista de esos filmes, sino un actor de reparto. La fama y el ego son, para él, algo también secundario.

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Willem Dafoe va a ser el encargado de inaugurar este fin de semana En segundo plano, un nuevo espacio en TCM dedicado a todos aquellos intérpretes de reparto que, gracias a su temperamento y calidad artística, se adueñan de la pantalla y permanecen durante años en la memoria del público. Todos los sábados de febrero a las 22.00, este canal de televisión emitirá algunos de los títulos más destacados de la filmografía

Willem Dafoe tiene 62 años. Nació en Appleton, Wisconsin. Estudió Arte dramático en la Universidad y formó parte de una compañía teatral con la que recorrió durante cuatro años Estados Unidos y Europa representando obras experimentales. Allí desarrolló su técnica actoral basada en el movimiento y en el gesto como oposición al naturalismo, en busca siempre de algo primitivo. “Yo nunca actúo. Me dejo llevar por lo animal, el instinto… a ver qué sucede”, explica.

En el cine comenzó a principios de los años 80. Michael Cimino le dio un papel en La puerta del cielo, pero finalmente las escenas en las que aparecía fueron eliminadas. Su primera película importante fue The Loveless, de Kathryn Bigelow a la que seguirían cintas como El ansia, Calles de fuego o Vivir y morir en Los Ángeles.

Oliver Stone le dio con Platoon la oportunidad de demostrar que era capaz de ofrecer algo más. Logró su primera candidatura al Oscar y Hollywood le abrió las puertas como secundario de lujo. En contadas ocasiones ha sido el protagonista absoluto de una película. Una de ellas es La última tentación de Cristo. Martin Scorsese lo eligió para interpretar a un Jesús de Nazaret angustiado y lleno de dudas. Una arriesgada aproximación a la figura de Cristo que provocó una airada reacción de los sectores religiosos más conservadores.

La polémica ha estado presente más veces a lo largo de su carrera. Sus papeles en Anticristo y Nymphomaniac, de Lars Von Trier, levantaron ampollas por las explícitas escenas de sexo y violencia. Pero Dafoe siempre se ha puesto al servicio de historias que merecen la pena ser contadas. Ha interpretado a figuras tan distintas como Pier Paolo Pasolini, en el biopic que sobre el director, poeta y ensayista italiano dirigió Abel Ferrara, o a Max Schreck, el actor que se metió en la piel de un vampiro en el Nosferatu de F.W. Murnau.

Willem Defoe es un actor que ve su profesión como una carrera de fondo. Ha sabido compaginar sus apariciones en el cine independiente y de autor con el trabajo en grandes superproducciones de Hollywood, como Spider-Man o su próxima intervención en Aquaman. “Un actor no puede ser egocéntrico porque no tendría espacio para ser nada más, para aprender o comprometerse”, suele decir.

Le acabamos de ver en Asesinato en el Orient Express de Kenneth Branagh y este mes de febrero estrenará The Florida Project, un filme por el que ha sido nominado al Globo de Oro y también al Oscar como mejor actor de reparto. En sus actuaciones Dafoe siempre nos ofrece algo nuevo, pero sin perder su fiereza conocida. Un rostro particular e inolvidable. Un talento capaz de sorprendernos en cada escena y que los espectadores de TCM podrán disfrutar todos los sábados de febrero.

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