El ‘Maestro’ y el fin de su mundo

José María Avilés y Felipe Troya cuentan la historia del eterno cuidador de una casa de hacienda que se levanta a la sombra de un volcán andino

Fotograma de 'La muerte del maestro'.
Fotograma de 'La muerte del maestro'.

Los treintañeros José María Avilés y Felipe Troya se alejaron de Quito para escribir el guion de una película que les rondaba la cabeza, pero encontraron una historia que debía ser contada antes. Descubrieron al Maestro y su idea de que el mundo iba a desaparecer después del terremoto de 7,8 grados que vivió Ecuador en 2016. El desasosiego de este anciano, que empieza a ver pequeños cambios en la naturaleza que le rodea, alimentó el argumento de La muerte del maestro, que se estrenó este año en el Festival Internacional de Cine de Róterdam y ahora está en Biarritz.

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La película, que terminó dirigiendo Avilés, se aleja del epicentro del terremoto para contar una catástrofe más íntima: la muerte de aquel que llaman Maestro, el eterno cuidador de una casa de hacienda que se levanta a la sombra de un volcán andino. Su nombre es Marcos Andrango y gustoso aceptó hacer de sí mismo en la ficción que arranca con su confesión auténtica de no haber sentido el terremoto.

La producción de la película fue todo menos metódica. “No había un esquema industrial, era más un pasatiempo”, cuenta Avilés desde Argentina donde vive ahora. Se puede decir que entre escritura del guion y rodaje invirtieron el año que esta pareja de amigos salió de la ciudad y convivió con el Maestro en medio de Los Andes.

Parte del equipo durante el montaje.
Parte del equipo durante el montaje.

Todo fue muy austero, incluso consiguieron prestados los equipos de grabación. Para la postproducción de la cinta que dura poco más de una hora ganaron un pequeño fondo del Instituto de Cine y Creación Audiovisual y se asociaron con la productora Trapecio Cine de Argentina. Echando cuentas la película les costó unos 35.000 dólares.

“Estaba con muchas ganas de hacer mi primera película y a veces hacer una película sin fondos es más fácil”, puntualiza Avilés. “Hay mil maneras de esquivar el régimen del presupuesto, se puede hacer una película desde una habitación con la cámara del celular. Las películas no son una sola cosa, son bastantes cosas”.

Ahora el Maestro busca hueco en la cartelera de Ecuador, pero todo indica que la película tendrá su estreno comercial en 2019. Sin embargo, los asiduos al Festival de Cine La Orquidea, en Cuenca, podrán verla en octubre.

Trailer de 'La muerte del maestro'.

El proyecto que inicialmente empujó a Avilés a refugiarse en Los Andes sigue en pausa y según el novel cineasta ya no es lo mismo que había imaginado al inicio. “Las películas llevan mucho tiempo en madurarlas y pensarlas”, asegura e insiste en la idea de que el cine es un trabajo colectivo que ocurre cuando todos los implicados miran en la misma dirección. “Las películas son la voluntad de varias personas. Es el trabajo de varias personas que quieren transmitir una misma idea, una imaginación, hay varias mentes y fuerza luchando para que se concrete. Hay roles, claro, pero eso es secundario”.

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