El punk Wolf Alice se impone en el Mercury Prize

Arctic Monkeys, Florence and the Machine, Noel Gallaguer o Jorja Smith también aspiraban al premio

Cuando Wolf Alice era anunciado como el ganador del Mercury Prize 2018, Ellie Roswell, su carismática líder y vocalista se llevaba las manos al rostro de la emoción. Joel Amey, su batería se levantaba incrédulo, asistiendo a la ovación que recibían y Joff Odie cogía el micro unos minutos más tarde en el escenario: "La primera vez que nos reunimos con una discográfica nos miraron de arriba a abajo y nos preguntaron: '¿Qué sois? No parecéis una banda'. Nunca lo supimos pero aquí estamos, joderos".

Visions of a life es su segundo álbum y supone una evolución en el estilo pop funk de la banda del este de Londres. La fuerza estridente que retumba del delgadísimo cuerpo de Roswell hace honor a su presencia sobre el escenario, cautivadora y llena de rabia. Uno de los rasgos inconfundibles de este grupo es la excelsa técnica vocal y factura instrumental, toda envuelta con un sonido sucio, fruto de una búsqueda incesante en el estudio de grabación.

El resultado es un producto redondo aclamado por la crítica y que ahora recibe este premio, uno de los más respetados de la industria musical. Evoluciona desde su faceta más acelerada en Yuk Foo, a la delicadeza coral de Don't Delete The KissesSadboy, con trazas psicodélicas en Formidable Cool. Supone, además, un paso adelante para una banda que ya fue nominada por su primer disco, My Love Is Cool, por el que ya fueron nominados en 2015.

Precisamente, en una charla con EL PAÍS, al ser cuestionada por ello, respondía Roswell: "En realidad, no quería ganarlo ese año, solo quería estar nominada. Parece demasiado premio para un primer álbum, desde ahí solo puedes ir hacia abajo". Y añadía con sorna: "Este año quiero ganar pase lo que pase. No nos van a nominar, pero lo vamos a ganar". La broma se convirtió en una premonición. El momento se puede revivir en el vídeo de este artículo. 

No lo tenían fácil, a pesar de la gran acogida de su disco. En frente tenían a titanes como Noel Gallagher y sus High Flying Birds, con su aclamado álbum The Man Who Built The Moon o a la que etiquetan como la nueva gran esperanza del soul, Jorja Smith, con Blue Lights. También los Arctic Monkeys y su metamorfosis de Tranquility Base Hotel & Casino, aunque pronto se desinflaron sus opciones, siendo los grandes ausentes en la gala de anoche por "motivos de agenda de conciertos". 

El resto de nominados fueron Florence And The Machine (High As Hope), Nadine Shah (Holiday Destination), Lily Allen (No Shame), Everything Everything (A Fever Dream), Everything Is Recorded (Everything Is Recorded), King Krule (The Ooz), Novelist (Novelist Guy) y Sons of Kemet (Your Queen Is A Reptile).

Sobre la firma

Redactor de vídeo especializado en Cultura. Empezó su trayectoria en EL PAÍS en 2015. Ha trabajado en el diario AS, Europa Press y en medios digitales. Es graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Máster en Cultura Contemporánea por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset.

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