Cultura culmina sus nombramientos en artes escénicas sin mujeres

La falta de paridad y la opacidad ponen en cuestión el diseño de los procesos de selección de los cargos del Inaem

De iquierda a derecha y de arriba abajo: Lluís Homar, Alfredo Sanzol, Rubén Olmo, Félix Palomero y Joaquín de Luz.
De iquierda a derecha y de arriba abajo: Lluís Homar, Alfredo Sanzol, Rubén Olmo, Félix Palomero y Joaquín de Luz.

El Ministerio de Cultura culminó ayer la renovación de los directores de sus grandes centros escénicos y musicales con la designación del dramaturgo y director Alfredo Sanzol como nuevo responsable del Centro Dramático Nacional. El nombramiento, aunque celebrado por ser Sanzol una figura muy respetada tanto dentro de la profesión como por el público, reavivó ayer algunas de las críticas vertidas desde el sector en las últimas semanas sobre los procesos de selección de estos cargos. Básicamente, dos: la extrema confidencialidad con la que se han desarrollado y la ausencia total de mujeres entre los escogidos.

Los procesos, convocados por el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem) siguiendo el modelo que fija el Código de Buenas Prácticas por el que se rige este organismo, han derivado en el nombramiento de cinco hombres: Lluís Homar para la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), Félix Palomero para la dirección técnica de la Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE), Joaquín de Luz para la Compañía Nacional de Danza (CND), Rubén Olmo para el Ballet Nacional de España (BNE) y Alfredo Sanzol para el Centro Dramático Nacional (CDN).

Las principales asociaciones de mujeres en el ámbito de la cultura enviaron el jueves una carta conjunta a la directora general del Inaem, Amaya de Miguel, para expresarle su preocupación por la falta de paridad. Lo que cuestionan no es la valía de los profesionales elegidos, sino el procedimiento. “Hace solo un mes el Ministerio de Cultura creó un Observatorio de Igualdad que suscribimos los colectivos feministas. Es evidente que lo primero que tenemos que hacer ahí es analizar por qué ha ocurrido esto. Qué correcciones se deben introducir para que esto no vuelva a pasar”, comentó ayer la presidenta de Clásicas y Modernas, Anna Caballé.

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De los 69 candidatos que se presentaron a los cinco procesos de selección, solo 15 fueron mujeres. De esas 15, únicamente tres llegaron a la fase final tras la evaluación realizada por los consejos de expertos: una en la convocatoria de la CND, compitiendo con tres hombres, y dos en la del CDN, compitiendo con otros dos hombres. “No vale decir que se presentaron pocas mujeres, hay que adoptar una actitud proactiva para que se presenten”, apunta Caballé. “Otra reflexión que hay que hacer es por qué solo 15 mujeres se consideraron preparadas para presentarse. O por qué solo 15 han tenido la oportunidad de desarrollar una trayectoria de envergadura”, añade la dramaturga Pilar G. Almansa, de la Liga de las Mujeres Profesionales del Teatro.

En todo caso, el código dicta que la decisión final, una vez entrevistados todos los finalistas, recae en el máximo responsable del Inaem, en este caso Amaya de Miguel. De Miguel recalcó ayer que no se pueden establecer cuotas en estos procedimientos y que los consejos que han actuado como jurados son paritarios. No es exactamente así: los de música y danza sí, pero en el que ha evaluado los proyectos de teatro (CDN y CNTC) hay nueve hombres y cuatro mujeres. Esto se debe a que dentro de esos órganos hay vocales elegidos por las asociaciones del sector de manera individual, sin coordinarse entre sí.

Una portavoz de Cultura aseguró ayer a este periódico que el ministerio está dispuesto a abrir una reflexión conjunta con el sector y las asociaciones de mujeres. No obstante, insistió también en que el Código de Buenas Prácticas del Inaem no da cabida a las cuotas. “No se trata de designaciones políticas”, subrayó.

Otro asunto que está en cuestión es la transparencia de los procesos. Tras el nombramiento de Homar como director de la CNTC el pasado 20 de marzo, el sindicato UGT sugería que esta designación podría ser impugnable por su falta de experiencia en el repertorio clásico español, requisito exigido en la convocatoria, por lo que solicitaba al Inaem que hiciera público el proyecto presentado por el artista, en el que debía acreditar su trayectoria en ese campo. El Inaem alegó que se trata de un documento privado y que se hará público el plan director que elabore cada nombrado cuando tome posesión. El argumento no ha acallado la polémica.

El Código de Buenas Prácticas del Inaem fue aprobado en 2008 para acabar con las designaciones a dedo. Un año antes, Cultura había suscrito otro documento similar en el ámbito de las artes plásticas, aunque en ese caso por iniciativa del propio sector, que precisamente ahora lo está revisando porque entiende que hay que actualizarlo. “Hemos avanzado en concienciación: están peor vistos los nombramientos a dedo. Pero la experiencia nos ha hecho ver que hay cosas que mejorar, especialmente en tres aspectos: la paridad, la composición de los jurados y la extensión de las buenas prácticas a los centros artísticos privados”, explica Isabel Durán, presidenta del Instituto de Arte Contemporáneo.

El sector de las artes escénicas no es tan proactivo. Representantes de asociaciones profesionales consultados por este diario reconocen que no se han sentado a hacer una reflexión conjunta para trasladársela al ministerio.

Sanzol, una figura respetada para dirigir el gran buque teatral

El 1 de enero de 2020, el dramaturgo y director Alfredo Sanzol tomará el relevo de Ernesto Caballero al frente del Centro Dramático Nacional (CDN), el gran buque estatal de producción teatral, con 5,6 millones de presupuesto anual y dos sedes en Madrid, el teatro María Guerrero y el Valle-Inclán. Cobrará 82.000 euros brutos al año y un máximo de 50.000 euros por cada espectáculo que dirija, uno al año según avanzó ayer.

Artista de gran prestigio, Sanzol es además una figura muy vinculada al Centro Dramático Nacional, lo que hace prever una línea de continuidad y no rupturista con la actual gestión. Debutó en esta institución en 2008 con su obra Sí, pero no lo soy y desde entonces ha estrenado aquí espectáculos como Días estupendos (2010), Esperando a Godot (2013) o recientemente Luces de bohemia (2018). Ganador del Premio Nacional de Literatura Dramática en 2017, ha recibido además cinco premios Max.

El futuro director del CDN detalló ayer las líneas maestras de su proyecto. Su consigna: “El teatro que más me interesa es el teatro que no existe”. Esto quiere decir, según explicó, que durante su mandato apostará por los nuevos creadores. Su idea es hacer encargos a autores actuales para fomentar la dramaturgia contemporánea española y rescatar piezas de repertorio que hablen a la sociedad de hoy, “con conflictos que los espectadores puedan reconocer”. Avanzó también que hará un espectáculo con actores de menos de 30 años cada temporada y abrirá las puertas de la institución a las nuevas generaciones.

Sanzol definió también su proyecto como “feminista”. “La mujer ha tenido un papel secundario en la historia del teatro. Pero ahora hay una generación de creadoras muy importante en España que va a tener su espacio en el CDN”. En este sentido, anunció que mantendrá el compromiso adoptado hace tres años por Caballero para elaborar programaciones paritarias.

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Sobre la firma

Raquel Vidales

Jefa de sección de Cultura de EL PAÍS. Redactora especializada en artes escénicas y crítica de teatro, empezó a trabajar en este periódico en 2007 y pasó por varias secciones del diario hasta incorporarse al área de Cultura. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

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