Éxtasis torista en Las Ventas

Tres hierros de Albaserrada conmemoran el centenario de la divisa con el reclamo de Roca Rey

Pepe Moral, durante su faena con 'Chaparrito', en la Feria de San Isidro del año pasado.
Pepe Moral, durante su faena con 'Chaparrito', en la Feria de San Isidro del año pasado.INMA FLORES

La leyenda de Albaserrada se arraiga en la ferocidad de Barrenero, sobrenombre de un cornúpeta indomable cuyas oleadas amargaron la gloria de Rodolfo Gaona el 29 de mayo de 1919. Se le fue vivo al corral. Y persiguió al diestro mexicano en muchas noches de insomnio.

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Viene a cuento evocar la historia porque ha transcurrido un siglo de la presentación del Marqués de Albaserrada en Madrid. Todavía existe la divisa, pero la reputación de la simiente se la reparten los victorinos y las derivadas de José Escolar y Adolfo Martín.

Las tres ganaderías se anuncian consecutivamente entre hoy y el jueves como argumento conmemorativo del centenario. Un homenaje a Barrenero que excita la pasión torista de Las Ventas y que involucra la segunda tarde de Andrés Roca Rey en la montaña rusa del serial madrileño. El diestro peruano lidia los adolfos el 30 de junio.

No tiene demasiada experiencia Roca en los albaserradas. Y sí la tiene José Pedro Prados, El Fundi, matador retirado, yerno de José Escolar y experto en la lidia de victorinos y adolfos. Nadie mejor que él para aconsejarle al diestro limeño la estrategia de supervivencia.

“Los toros de este encaste pueden ser los más ingratos y los más gratos. Una de las claves consiste en la paciencia. Hay que dejarlos desarrollar, esperarlos, darles todas las oportunidades para que se definan. Los albaserradas penalizan los errores, te castigan cuando te equivocas. Roca Rey es un profesional extraordinario. Una primera figura. Y está muy capacitado para triunfar con ellos. Lo que no te permite un toro de estos es el encimismo ni ponerte a enredar”, señala El Fundi en alusión a la facilidad con que Roca juega entre los pitones.

Es el albaserrada un toro de personalidad inequívoca. Proliferan los cárdenos. Son finos de hechuras. Los hay muy descarados de pitones. Listos, inquietos, avispados. Y provistos de una mirada audaz que desconcierta a los toreros, como si tuvieran escarabajos en lugar de ojos.

Así lo decía Luis Francisco Esplá. Y así lo confirma El Fundi, cuya carrera en España y Francia resulta indisociable de los tributos a los albaserradas. “Se parecen mucho las tres ganaderías porque vienen del mismo encaste, aunque es Victorino Martín la que más ha desarrollado la idiosincrasia. Es la suya una ganadería más larga y de más trayectoria, la más definida y la de mayor regularidad, pero tanto Escolar como Adolfo Martín han aportado toros extraordinarios”.

Un buen ejemplo es el adolfo que el diestro Pepe Moral lidió en la isidrada de 2018. Chaparrito se llamaba el bravísimo ejemplar. Y la expresión o el inventario de las mejores cualidades de la sangre Albaserrada: fijeza, recorrido, temple, poder, bravura, emoción. Hacía el avión Chaparrito. Sus pitones planeaban en la muleta del torero sevillano.

No repite Moral con la ganadería laureada ni ha sido convocado en la trilogía torista. Empieza esta tarde el primer episodio de la trama con Fernando Robleño, Gómez del Pilar y Ángel Sánchez (José Escolar). Prosigue el centenario mañana con los ejemplares de Victorino Martín para Octavio Chacón, Daniel Luque y Emilio de Justo. Y se cierra el acontecimiento con el reclamo estelar de Roca Rey. Lo acompañan Manuel Escribano y Román (toros de Adolfo Martín).

“El encaste Albaserrada tiene la virtud de que, pase lo que pase, siempre hay interés en el ruedo”, explica El Fundi. “Es raro que salga un toro anodino. El que embiste por derecho provoca sensaciones increíbles al torero y al público, pero el malo también es un desafío: busca los tobillos, te mide, te mira, te prueba. Y da mucho valor a todo lo que haces en la arena”.

Barrenero inaugura la leyenda del encaste en Madrid, pero no se explica la reputación de la estirpe sin la “corrida del siglo” —Ruiz Miguel, Esplá y Palomar salieron a hombros con los victorinos en la isidrada de 1982— y sin el hito que supuso para Victorino Martín que Belador se convirtiera ese mismo año en el único toro indultado en la historia de Las Ventas. ¿Será otro albaserrada el siguiente?

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