Así serán los rodajes tras el coronavirus

El sector de la producción audiovisual elabora varias guías para realizar de forma segura sus grabaciones y plantea la posibilidad de un retorno rápido al trabajo

Rodaje del inicio de la cuarta temporada de 'La casa de papel'
Rodaje del inicio de la cuarta temporada de 'La casa de papel'

Con termómetros a las puertas de los recintos de rodaje. Con constante desinfección de vestuario e instalaciones. Con guantes y mascarillas. Con uso individualizado de auriculares y de material de maquillaje. Con equipos mínimos de personas en los platós y con nuevo mandamiento, la trazabilidad, para cualquier objeto usado en un rodaje. Así prepara la industria audiovisual la vuelta a las grabaciones de películas y series de televisión. Sin cines abiertos, aunque con las plataformas ofreciendo a sus consumidores producto audiovisual como nunca antes en la historia. La crisis de la covid-19 “enseña que a los españoles sí les interesa la producción nacional, y que esta además encuentra respaldo internacional”, explica un productor, subrayando la habitual contradicción española de despreciar el cine patrio para alabar las series nacionales de televisión y el éxito de la cuarta temporada de La casa de papel, estrenada en Netflix el pasado 3 de abril, entrega que según datos de la plataforma han empezado a ver 65 millones de hogares (sin embargo, esa cifra no explica, por tanto, cuántos espectadores la iniciaron ni cuántos la han acabado).

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Aunque ahora mismo se haya detenido la actividad audiovisual, “nada impediría rodar en espacios cerrados, no hay una prohibición expresa, siempre que se cumpla con la ley de prevención de riesgos laborales y con las recomendaciones actuales del Ministerio de Sanidad para trabajar durante la pandemia”. Esta declaración procedía de uno de los ponentes de un encuentro que se celebró este jueves auspiciado por la fundación Secuoya, perteneciente al grupo homónimo de producción audiovisual, y en el que presentaban un protocolo para rodajes revisado por la empresa auditora KPMG, basado en el trabajo de esta empresa en Singapur, donde se rodaba en febrero (hasta que han tenido problemas por el repunte del coronavirus). No es el único plan que estos días barajan las empresas audiovisuales: los profesionales de publicidad han realizado el suyo propio, y la Spain Film Commission un tercero, similar al de Secuoya, e inspirado en el protocolo europeo.

Un rodaje no es una actividad desarrollable por teletrabajo. Sí la preproducción y la posproducción, que podrían realizarse de forma telemática. Cualquiera que haya estado en una filmación sabe del alto grado de improvisación y de la enorme cantidad de contacto físico que se da dentro de él. Eso va a tener que reducirse al mínimo. Por de pronto, el habitual chorreo de órdenes que se realizan en papel se harán de manera digital, y sí habrá un documento creado por cada productora que clarifique absolutamente todos los pasos a cumplir. Las personas que acudan a un rodaje tienen que haber realizado la prueba médica acreditada que certifique que ni padecen ni pueden contagiar la covid-19. Hasta se desglosa cómo se realiza el transporte hasta la grabación. El protocolo de la Spain Film Commission añade: “Se aportará por esos trabajadores declaración jurada de haber permanecido en situación de aislamiento desde la fecha de realización del test hasta su incorporación”. En ambos se asegura como fundamental la toma diaria de temperatura a quien acceda al rodaje.

Hay muchos más pasos. No solo se crea un entorno seguro de trabajo, sino que se preserva la higiene en cada proceso. En el encuentro telemático organizado por Secuoya, en el que según su director, Raúl Berdonés, han llegado a entrar hasta 2.500 espectadores, se ha explicado qué tipo de mascarillas usará cada miembro del rodaje dependiendo de su labor. Ante la posibilidad de crear un “arca de Noé con el equipo en un hotel o apartamentos”, la respuesta no ha dejado muchas dudas: puede que pudiera preservarse a los actores en ese entorno, pero resulta complejísimo encerrar a absolutamente todo el equipo que participa en una producción (y de paso, es obvio, bastante caro). “Durante toda la jornada de trabajo, el equipo no deberá quitarse los guantes y la mascarilla a no ser que sea estrictamente necesario […]. El equipo artístico solo se quitará los guantes y la mascarilla en el último momento antes de ponerse delante de la cámara y siempre que se respete la distancia de seguridad de aproximadamente dos metros”, se puede leer en el protocolo de la Spain Film Commission, cuyo presidente, Carlos Rosado, también ha participado en el encuentro. Sobre otros detalles de los rodajes, se advierte, por ejemplo, que “todos los productos y material de maquillaje, peluquería y vestuario serán de uso único”, habrá zonas desinfectadas de entrega de las EPI, y aparatos como walkies, tabletas, móviles o auriculares serán de estricto uso individual. Igual ocurre con la comida, “que será presentada en cajas individuales, utilizando envases de fibra vegetal herméticos”.

En estos momentos, según la Spain Film Commission, “están suspendidos los plazos administrativos para las autorizaciones de rodaje en espacios públicos como medida básica para evitar la concentración de personas”. Eso sí, con la excepción de “aquellos considerados menores y de interés informativo”. Pero según tres expertos consultados por EL PAÍS, nada impide, por ejemplo, el rodaje de una serie en un plató cerrado. O a distancia, como se está desarrollando la grabación de Diarios de la cuarentena, producción de Morena Films para TVE. En Secuoya –en cuyas instalaciones realiza su actividad Netflix- esperan volver a trabajar de forma inminente. Allí se quedó colgando el rodaje de Sky rojo, la nueva serie de Álex Pina, creador de La casa de papel. Y ahí espera la quinta temporada del buque insignia de Netflix –que por cierto ha anunciado haber sumado en el pasado trimestre 16 millones de usuarios para alcanzar 183 millones de suscriptores en todo el mundo-. La preproducción de La casa de papel debería haber empezado a finales de marzo o principios de abril, y su rodaje estaba agendado para mediados de mayo. ¿Logrará el Profesor sacar del Banco de España a sus compañeros de atraco? Ni en sus planes más alocados entraba la posibilidad de que una pandemia se lo impidiera.

En marcha

En España las grandes producciones tanto televisivas como cinematográficas han detenido su producción. Sin embargo, algunos productores advierten que varias compañías han pedido –y recibido- permisos para filmar las calles vacías y la España confinada para poder usar esas imágenes en el futuro. Lo mismo pasa con los documentales: ya hay en marcha filmaciones centradas en la lucha diaria del personal sanitario contra la covid-19. En todas partes del mundo: la documentalista brasileña Petra Costas, candidata al Oscar por La democracia en peligro están ilustrando las desigualdades sociales que acentúa la crisis sanitaria en Dystopia. Otra cosa son los cortometrajes en casa o colaborativos: la tecnología ayuda a que todo español dé rienda suelta a su creatividad fílmica, como se puede ver ya en YouTube y otras plataformas digitales de vídeo. En el plano profesional, en algunos países europeos, la industria ya ha vuelto a los platós. En Suecia, donde no ha habido confinamiento aunque solo permiten como máximo 50 personas en el rodaje, y en Dinamarca, donde se ha retornado a las grabaciones el 14 de abril, siguen reglas estrictas de higiene y seguridad contra el coronavirus. Ya ha habido quién ha corrido aún más y tiene preparada para su estreno una película sobre la pandemia. El canadiense Mostafa Keshvari ya promociona Corona, un filme de 63 minutos rodado en Vancouver. A finales de enero, Keshvari pasó dos semanas escribiendo el guion. Y en otros 10 días puso la producción en marcha. Alquiló un espacio, contrató a 25 personas para el equipo artístico y técnico, construyó un ascensor -ya que ahí es donde transcurre la trama- e improvisó bastante con los actores, que desarrollan la acción en tiempo real. Corona muestra el miedo de siete personas en un ascensor, una de ellas asiática que empieza a estornudar, ante la pandemia que les acecha. El ascensor se para y los prejuicios salen a la luz. Keshvari rodó en tres días de febrero, en 70 tomas, antes de que se les acabara el tiempo y el dinero… Pero la pandemia les atropelló: había planeado enviar Corona a varios festivales antes de que Vancouver declarara el estado de alarma. No ha podido ser, pero al menos Keshvari ya ha mostrado online su tráiler.


Sobre la firma

Gregorio Belinchón

Es redactor de la sección de Cultura, especializado en cine. En el diario trabajó antes en Babelia, El Espectador y Tentaciones. Empezó en radios locales de Madrid, y ha colaborado en diversas publicaciones cinematográficas como Cinemanía o Academia. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster en Relaciones Internacionales.

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