¿Son viables los conciertos con un tercio del aforo? Y otras cuatro cuestiones clave para la música en directo

Profesionales del sector aclaran las preguntas más frecuentes sobre conciertos y festivales en España programados en los próximos meses

Público asistente al festival Mad Cool de 2019.
Público asistente al festival Mad Cool de 2019.julián Rojas

Un festival de música puede reunir a 50.000 personas en un mismo recinto. Solo los eventos deportivos alcanzan esa cifra. Pero el fútbol se financia con el dinero de las televisiones, así que los partidos se jugarán a puerta cerrada. Faltará la pasión, pero se mantiene cierta estabilidad económica. No ocurre lo mismo con los conciertos, que se rentabilizan con el dinero de las entradas. Ahí no hay televisiones. Y ya lo anunciaron los profesionales del sector: “Seremos los últimos en salir”. Están acertando.

Destacados actores de esta industria ofrecen estas respuestas, con la información que ahora mismo se tiene y con las medidas que el Gobierno ha establecido para hacer frente a la llegada de la “nueva normalidad”. Estas son las cinco cuestiones candentes:

1. ¿Por qué algunos festivales o conciertos no anuncian la suspensión cuando parece claro que no se van a celebrar?

Atendiendo a los mensajes que llegan desde las Administraciones —tanto políticas como sanitarias— parece poco probable que los festivales y conciertos de miles de personas de este verano se pueda celebrar. Sin embargo, hay quienes todavía se resisten a anunciar la suspensión o el aplazamiento. Después del Consejo de Ministros del 5 de mayo se preguntó al ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, sobre este tema. Su respuesta no aclaró mucho: “Tendremos que esperar en lo que tiene que ver con las posibilidades de la celebración de festivales de música, pero siempre se hará como lo hemos hecho desde el minuto uno: siguiendo los criterios de sanidad, científicos y de prudencia. Dentro de la desescalada en las distintas fases hemos pensado en todos los sectores y ámbitos culturales. Están todos. Pero es verdad que eso llega hasta finales de junio y quedan los festivales de verano””, ha señalado Uribes durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

¿Alguien tiene esperanzas de que Extremoduro empiece su esperada gira de despedida el 15 de mayo en Valencia? El grupo mantiene la fecha. Al igual que el festival Mad Cool (Madrid, 8 a 11 de julio), aunque su principal cabeza de cartel, Taylor Swift, informó hace días de que no estará; o BBK Live (9 a 11 de julio en Bilbao) o el FIB (del 16 al 19 de julio en Benicàssim), entre otros. Incluso la web permite adquirir las entradas. La razón la ofreció en un comunicado con honestidad metalera otro festival, Resurrection Fest (1 al 4 de julio en Viveiro, Lugo), que este año afrontaba su 15 aniversario con Judas Priest como estrellas: “¿Por qué no tomamos ya la decisión de posponer el festival? Este es un evento que implica manejar cientos de contratos con bandas, proveedores, patrocinadores, etcétera, que no podemos romper de manera unilateral. Para ello se necesita una cláusula de fuerza mayor, algo que solo puede establecer el Gobierno. Esto ya se ha hecho en muchos países de Europa, pero aquí todavía no, y todos tenemos que esperar a que ocurra. Esta situación es realmente difícil para un festival independiente como es el Resurrection Fest, ya que lamentablemente en España no hay ningún tipo de seguro que cubra una crisis global por epidemia como ésta y las pérdidas provocadas por la no realización del evento, que se han de asumir, son enormes”. Es más beneficioso que te cancelen el festival que cancelarlo tú. Ahí está la clave: los organizadores aguardan a que el Gobierno aplique la excepcionalidad de “fuerza mayor” para acceder a beneficios fiscales, tener libertad a la hora de negociar los contratos e incluso la devolución de entradas. Y aquí entramos en la siguiente cuestión…

2. ¿Me devolverán el dinero de la entrada si finalmente el concierto o el festival se suspende o aplaza?

La respuesta es sí. De hecho, hay muchos conciertos que se han cancelado y ya están devolviendo el dinero. Pero, claro, primero se tiene que anunciar que no se va a celebrar. Lo que están intentando los organizadores es que el Gobierno les dé luz verde para flexibilizar esa devolución. Así lo afirma Patricia Gabeiras, directora general de FMA, Asociación de Festivales de Música, que agrupa a 50 muestras musicales, entre ellas las más importantes: “Las medidas que desde la FMA se reclaman al Ministerio de Cultura implican una revisión del contrato de adquisición, pero se estiman necesarias para mantener los derechos del consumidor y las opciones de supervivencia del sector. Las opciones disponibles se ampliarían de tal forma que el público podría decidir, o bien mantener su entrada para la nueva fecha de celebración del evento, o bien disfrutar en algún momento posterior canjeándolo por otro espectáculo o festival cuando sea posible mediante la creación de un vale canjeable. Cuando ninguna de las dos opciones sea posible, el consumidor siempre podrá reclamar la devolución del importe pagado y que esta sea ejecutable en un periodo de hasta 18 meses a partir del anuncio de la cancelación”. Según los cálculos de la asociación, este año y medio es clave para que los festivales se rearmen económicamente. El objetivo es evitar devolver el dinero todo a la vez, “lo que supondría una debacle para el sector”. La FMA asegura que las medidas que reclaman al Gobierno ya han sido adoptadas en Alemania, Bélgica, Holanda, Italia o Portugal. Desde Esmúsica, Federación de la Música de España, donde se integran los promotores españoles, acortan ese plazo: “Se harían las devoluciones como muy tarde en diciembre de 2020”.

3. ¿Son viables los conciertos con un tercio del aforo?

Las fases de la desescalada ya están en marcha, pero faltan los matices, importantísimos para programar, si se puede celebrar, un espectáculo musical. De momento, lo que ha difundido el Ministerio de Cultura y Deporte es que en la fase 3 (8 de junio) podrán reabrir “las salas musicales” con limitación del aforo a un tercio. Además, estarán permitidos “actos y espectáculos culturales” tanto en espacios cerrados como al aire libre, con estrictas reducciones de público, que irán suavizándose según pase el tiempo. El artista Manuel Carrasco preguntado por este diario sobre las restricciones de aforo, responde: “Lo veo difícil. Muy difícil. Contener una masa grande en un lugar es muy complicado”. Carrasco arranca su gira el 5 de junio en Bilbao y acaba el 19 de septiembre en La Cartuja de Sevilla, donde ya ha agotado las 70.000 entradas. De momento no ha movido ninguna fecha. El director del festival Mad Cool, Javier Arnaiz, tampoco lo ve realizable: “Económicamente no sería viable ni sostenible tener una reducción del aforo”. ¿Qué pasa con los pequeñas locales? Responde la Plataforma de Salas de Conciertos, que representa a casi 300 salas de toda España: “La reducción del aforo propuesta es inviable y condena al sector a la quiebra. Por la dificultad de los músicos en ofrecer los espectáculos garantizando la distancia social y por la inviabilidad económica, ya que un concierto empieza a ser viable a partir de superar el 80% de la capacidad del espacio”. Piden lo siguiente: “Que las medidas de reincorporación de las distintas actividades a la normalidad sigan unos parámetros de coherencia y se aplique en todos los ámbitos en los que haya grandes concentraciones de público (medios de transporte, centros comerciales…) y no de manera exclusiva en la exhibición de actividades culturales”. Paco López, director de Attraction, 30 años de mánager y ahora representante de grupos como Leiva, Sidecars o Reincidentes, es claro: “No le veo ninguna posibilidad. Igual sí para verbenas populares, música clásica o jazz, donde se puedan poner butacas y se pueda guardar la distancia, pero no para conciertos de pop y rock. Además, no sería rentable. A partir de un 70% del aforo empieza a compensar. Con un tercio es imposible. Podría poner la entrada para ver a Sidecars a 80 euros en lugar de a 30, pero no creo que la gente joven pague estos precios”. López, sin embargo, es optimista y espera que en agosto se puedan “hacer cosas”. Y lanza una petición: “El sentido común me dice que si miles de personas pueden ir a la playa o a un centro comercial, también se pueden celebrar conciertos, siempre con las medidas sanitarias como prioridad”. De momento y con la iniciativa privada prácticamente paralizada, queda saber si la iniciativa pública ofrecerá espectáculos con las restricciones anunciadas.

4. ¿Hay algún festival o concierto que ya haya anunciado que sigue adelante con la reducción del aforo?

Sí, el Heineken Jazzaldia (antiguo Festival de Jazz de San Sebastián). "Se va a celebrar una edición reducida en número de conciertos, y reducida, y mucho, en aforo. Pero trataremos de mantener su principal seña de identidad: la plaza de la Trinidad. Esta será una edición dedicada al público local, que programará artistas principalmente locales y que, por supuesto, observará con exquisito cuidado las reglas y normas de salvaguarda de la salud pública”, anuncian desde el festival, que presentará el nuevo programa a finales de junio (la muestra se celebra del 22 al 26 de julio). Y otra novedad que agradecerán los compradores: “Las entradas adquiridas hasta el momento serán anuladas, y su importe, devuelto durante el mes de mayo”.

5. ¿Cómo sería un festival en tiempos del coronavirus?

Algunos festivales empiezan a prepararse para lo que pueden ser unos años bajo medidas restrictivas en cuanto al aforo. Los más rápidos han sido Montgorock Xábia Festival, que se celebra en Jávea y ya han ideado una fórmula para seguir adelante. Los asistentes pasarían por una serie de controles, donde se tomaría su temperatura corporal. El recinto estaría parcelado con una serie de palcos de 150 metros donde solo podrán acceder 50 personas, así se garantizaría el distanciamiento. Todo es un plan inicial con muchas preguntas en el aire. El festival, que se iba a celebrar en mayo, se ha pospuesto al 25 y 26 de septiembre. Están anunciados: Leiva, Wolfmother, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba o Maika Makorvski. El WiZink Center madrileño también está estudiado medidas para hacer frente a la situación sin frenar la actividad. Este local es el cuarto del mundo en número de actividades (el primero es el Madison Square Garden de Nueva York). “Confiamos en recuperar la normalidad en otoño”, ha dicho a Europa Press Manuel Saucedo, consejero delegado de Impulsa Eventos, la empresa que gestiona el recinto. Cómo. Con medidas de desinfección y parcelando el recinto. Ya se ha requerido información sobre unas cabinas desinfectantes que “se colocarían en todas las puertas” y están estudiado cómo situar a la gente si se deja el aforo en un tercio. El WiZink Center puede albergar hasta 15.000 personas, pero admite formatos más reducidos. En este sentido, Kike Canive, mánager de Barón Rojo, se muestra partidario de estudiarlo. El grupo de rock tiene previsto despedirse de los escenario el 30 de diciembre en el WiZink Center con una gran fiesta con músicos internacionales invitados. “Si la opción es hacerlo con el aforo reducido y lo vemos viable claro que tocaremos. Pero habrá que garantizar la seguridad de la gente y de los músicos”, señala Canive.

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Sobre la firma

Carlos Marcos

Redactor de Cultura especializado en música. Empezó trabajando en Guía del Ocio de Madrid y El País de las Tentaciones. Redactor jefe de Rolling Stone y Revista 40, coordinó cinco años la web de la revista ICON. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Madrid.

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