Richard Linklater, pasa el tiempo por el cineasta del tiempo

El texano, que mañana estrena ‘Dónde estás, Bernadette’, refleja la fugacidad de la vida con rodajes de 12 años o historias que maduran con sus personajes. Lo próximo, un musical que le llevará dos décadas

En foto, Richard Linklater y Cate Blanchett, en el rodaje de 'Dónde estás, Bernadette'. En vídeo, tráiler oficial de la película 'Dónde estás, Bernadette'.FOTO Y VÍDEO: ANNAPURNA PICTURES

Es difícil encontrar una ciudad como la texana Austin. Durante años, sus habitantes se han mantenido fieles al lema “Keep Austin Weird”, que podía leerse en pegatinas y camisetas que paseaban orgullosos vecinos y turistas. Capital de un estado del sur, Austin huye sin embargo de cualquier posible calificativo estereotipado. Sus calles rebosan de estudiantes universitarios, músicos y artistas. A cualquier hora se puede encontrar en el Old Austin un plan cultural. Hay cafeterías, librerías, bares con actuaciones en directo en cada manzana, y de ese bullicio creativo han surgido numerosos festivales como el SXSW, que aúna cine, música y multimedia, el Austin Film Festival o el Fantastic Fest, meca del cine fantástico; allí nació en 1997 la mítica cadena de cines Alamo Drafthouse Cinema. Es el paraíso de los cinéfilos. Lógico que durante un tiempo Quentin Tarantino se mudara allí. Y de ese hervidero han salido algunos de los grandes nombres del cine actual estadounidense, como Robert Rodríguez, Tobe Hooper, Ethan Hawke, Terrence Malick o Richard Linklater, la mejor personificación del alma de Austin.

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La vida y la obra de Linklater, que el próximo jueves 30 cumple 60 años y que mañana estrena en España Dónde estás, Bernadette, está absolutamente imbricada con Austin. Aunque nació en Houston, también en Texas, en otoño de 1984 se trasladó a la capital a estudiar cine. Y nunca más se mudó. Para qué. Fundó un año más tarde la Austin Film Society (AFS) junto a otros estudiantes y amigos, como el hoy director de fotografía Lee Daniel. Desde allí ha dirigido dos decenas de películas –está ahora mismo en el proceso de rodaje de Merrily We Roll Along, que filmará durante 20 años-, y ha convertido a la AFS en un pequeño estudio y cineteca donde se producen, ruedan y visionan películas. Lleva 30 años como cineasta, desde el estreno de Slacker en 1990, y todavía no ve cercana la jubilación: Merrily We Roll Along le tendrá atareado dos décadas. En Variety contaba que vio el musical homónimo de Stephen Sondheim y George Furth en los ochenta, y desde entonces rumiaba una posible adaptación: “Me enamoré. Ahora estoy listo para emplear los próximos veinte años en rodarlo”, aseguraba el cineasta, que cuando acabe ya será octogenario. Merrily We Roll Along cuenta la vida de un talentoso compositor de musicales de Broadway llamado Franklin Shepard que decide intentar triunfar en Hollywood como productor. Al inicio de la obra, Shepard ya es un grande, y la trama muestra los momentos más importantes de su pasado. El protagonista, Blake Jenner, ya colaboró con Linklater en Todos queremos algo, y en el reparto están Ben Platt (Dando la nota, The Politician) y Beanie Feldstein (Súper empollonas). Así casi duplicará los 12 años –rodaba una semana al año-, que dedicó de 2002 a 2014 a Boyhood. Porque para Linklater, la única manera de rodar el paso del tiempo es dejando que, efectivamente, pase el tiempo. O levantando acta del momento: cuatro de sus primeras cinco películas transcurren en 24 horas o menos. En ello anda, mientras pasa el confinamiento en su granja en el condado de Bastrop.

Julie Delpy y Ethan Hawke, en 'Antes del amanecer' (1995).
Julie Delpy y Ethan Hawke, en 'Antes del amanecer' (1995).

No hay un cineasta como el tejano que se haya volcado tanto en esa consideración: los pequeños momentos de la vida marcan la existencia humana. Ahí está la trilogía de Antes de…, ahí está Boyhood, ahí está Todos queremos algo (2016), continuación espiritual de Movida del 76 (1993), y que también funcionaba como extraño epílogo de Boyhood. “Rehúyo el drama, siempre quiero capturar pequeñas conversaciones, la vida”, aseguraba en la Berlinale de 2014, en la presentación de este filme. “No ha habido ni una sola película con la que no me haya preguntado qué habría pasado si hubiera podido dedicarle más horas de trabajo. La literatura lo ha hecho mucho mejor a la hora de reflejar el paso del tiempo tal y como lo acabamos recordando”.

Hawke y Delpy, en 'Antes del anochecer' (2013).
Hawke y Delpy, en 'Antes del anochecer' (2013).

En Antes del amanecer se hablaba de la “poesía de la vida diaria”, de los momentos mundanos. Para Fernando Ganzo, redactor jefe adjunto de Cahiers du Cinéma y coautor del libro que se editó para acompañar la exposición Le cinéma, matière-temps sobre el texano en el centro Pompidou el pasado invierno, ahí está su acierto: “Lo que a él le interesa del tiempo son los pequeños accidentes, no la Historia con mayúsculas. A menudo, son momentos muertos, poco relevantes aunque fascinantes”. Y por eso, señala el crítico, “da muchas conferencias y clases a estudiantes, porque ellos atraviesan un tiempo muy distinto al de los adultos; es un teórico con mucho encanto, que engancha con su cámara al público”. Ganzo incide: “Ha sabido alternar entre películas industriales e indies, trabajando en ambas con el mismo placer cinematográfico, y levantar la AFS para sus obras y las de otros. No reniega de su amor por el cine de estudios –es decir, por hacer tuyo un encargo con guion de otro- ni de su cinefilia”. Por un lado, es el director de Los Newton Boys (1998), Escuela de rock (2003) o Una pandilla de pelotas (2005); por otro, experimenta con la animación en Despertando a la vida (2001) y A Scanner Darkly (2006) –que adapta una novela de Philip K. Dick-, cuenta en pantalla la vida real de un excéntrico cazafortunas texano en Bernie (2011), e indaga en la crisis de su país, en qué es ser estadounidense en Fast Food Nation (2006) y La última bandera (2017).

Ethan Hawke decía el pasado noviembre, en la inauguración en el Pompidou: “Hay algo curioso en Rick. Esté con quien esté, siempre encaja en ese grupo. Le gusta la gente”. Por eso habría que entender el personaje protagonista de Cate Blanchett en Dónde estás, Bernadette como el reverso tenebroso de Linklater: una arquitecta huraña, con fobia al resto de los mortales, que lleva 20 años sin crear ni un edificio, atascada en lo que pudo ser y no fue. En su estreno el cineasta confesaba: “En un momento, Bernadette dice: ‘Tengo que habitar un espacio antes de saber que será‘. Así me siento yo con cada película. Primero va la forma, luego la historia la llena. Como director te abres paso y descubres cómo debería ser y sentirse el filme”.

Veinticinco años de una historia de amor en Europa

Hasta el último segundo del rodaje ni Richard Linklater, su director, ni Ethan Hawke y Julie Delpy, sus protagonistas, supieron cómo iba a acabar 'Antes del amanecer' (1995), una noche de amor verborreico entre un turista estadounidense y una estudiante francesa. El trío, que eran coguionistas, decidió la última noche a las tres de la mañana el final de un filme que se estrenó en el festival de Sundance y que supuso a su vez el primer capítulo de la saga de amor 'indie' por excelencia.

En un reportaje en 'The New York Times' por el 25º aniversario del filme, Linklater cuenta que se inspiró en una noche que pasó con una mujer a la que conoció en una juguetería en Filadelfia en 1989: que en la preproducción no sabían ni la nacionalidad ni el sexo de la pareja (para el personaje femenino hicieron pruebas Gwyneth Paltrow y una pre-'Friends' Jennifer Aniston); que había conocido Viena en un festival de cine en 1993 y que por eso rodaron allí (la productora Castle Rock Entertainment se aprovechó también de grandes exenciones fiscales); y que conoció a Hawke en una obra de teatro en Nueva York, y que Delpy, recién mudada a Los Ángeles, fue la segunda actriz que vieron en las pruebas: “Al momento encabezó la lista”.

Aunque fue un fracaso en taquilla, su conversión en fenómeno de culto propulsó 'Antes del atardecer' (2004) y 'Antes del anochecer' (2013). “No habrá más, a no ser que octogenarios rodemos la versión cómica de 'Amor”, bromea Linklater.

Sobre la firma

Gregorio Belinchón

Es redactor de la sección de Cultura, especializado en cine. En el diario trabajó antes en Babelia, El Espectador y Tentaciones. Empezó en radios locales de Madrid, y ha colaborado en diversas publicaciones cinematográficas como Cinemanía o Academia. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster en Relaciones Internacionales.

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