El ‘Sant Jordi de verano’ en Barcelona se queda sin la fiesta callejera por el coronavirus

El sector limita la jornada y las firmas a las librerías por el rebrote. En el resto de municipios de Cataluña "se celebrará de acuerdo con la situación sanitaria que tenga cada uno de ellos"

Un puesto de libros en Barcelona en el Sant Jordi del año pasado.
Un puesto de libros en Barcelona en el Sant Jordi del año pasado.

La presión y la lucha contra los elementos ha sido excesiva: la Cambra del Llibre de Catalunya ha decidido renunciar al espacio de venta y firma comunitario que había previsto organizar en el paseo de Gràcia de Barcelona en el marco del Sant Jordi de verano ante las nuevas medidas sanitarias de contención del coronavirus que ha comunicado la Generalitat esta mañana para la capital catalana y su primera corona metropolitana. En el resto de municipios de Cataluña donde también se habían previsto zonas comunes para la celebración callejera de la diada “se celebrará de acuerdo con la situación sanitaria que tenga cada uno de ellos”, ha asegurado la entidad en un comunicado, firmado conjuntamente con el Gremi de Floristes de Cataluña. Ambas recalcan que el Día del Libro y de la Rosa del próximo día 23 se celebrará “en cada librería y floristería”. En esa línea, librerías y sellos, como Penguin Random House Grupo Editorial (PRHGE), han decidido cancelar también las firmas y actos públicos previstos ese día en las áreas afectadas por las nuevas medidas. Sin embargo, PRHGE mantendrá las convocatorias, que ya empiezan este fin de semana, en otras localidades catalanas sin la nueva alerta.

La primera señal de alarma saltó durante la comparecencia en rueda de prensa de los consejeros de Salud e Interior, Alba Vergés y Miquel Buch respectivamente. Preguntada sobre la celebración de Sant Jordi, la portavoz del Ejecutivo catalán, Meritxell Budó, trazó el camino: “Tenemos que hablar con el sector, pero ante las medidas que hemos tenido que tomar, ante la petición de que no haya encuentros de más de diez personas, con mucha probabilidad no se podrá celebrar este Sant Jordi”, expresó.

La celebración ya había levantado cierta oposición en el propio sector, con editoriales y librerías que renunciaban a participar en los actos callejeros en coherencia con la situación sanitaria

En realidad, los organizadores se resistieron a descartar esa opción, por un lado, porque la celebración callejera de la fiesta era la razón de ser de la convocatoria tras la suspensión del Sant Jordi del 23 de abril por el confinamiento. Por otro, confiaban en que podrían mantener la cita porque esta se construyó a partir de un exigente plan de seguridad aprobado por el Procicat, con parámetros de medidas sanitarias “de fase 2, de las que estamos muy lejos y que son las mismas con las que estamos organizando el festival Grec”, según aseguró a este diario el pasado miércoles el teniente de cultura del Consistorio barcelonés, Joan Subirats, tras la presentación pública del Sant Jordi de verano. Ese día se mantenía la celebración del encuentro en la zona comunitaria de un paseo de Gràcia cortado al tráfico y con 110 casetas de las casi 200 que estaban previstas instalar en toda la ciudad.

En esas instrucciones, el espacio común (en particular, el del paseo de Gràcia) contemplaba un control de acceso propio del recinto de firmas, separado del acceso general, circulación, perímetro y evacuación propios; también especificaban la ausencia de contactos y hasta de selfies con los autores. Ese tipo de medidas, junto al hecho de que la propia Generalitat cree que los controles del festival Grec sí son suficientes para mantener su calendario, daban esperanzas de poder proseguir con las áreas perimetradas del Día del Libro y de la Rosa.

La celebración del Sant Jordi de verano con esas zonas comunes ya había levantado, sin embargo, cierta oposición en el propio sector, con notificaciones de editoriales y librerías de Figueres, la comarca del Segrià, Reus y de Barcelona que anunciaban su renuncia a participar de los actos callejeros en coherencia con la situación sanitaria, que empezó a empeorar hace un par de semanas en diversas zonas de Cataluña. Los últimos en añadirse fueron ayer mismo los ocho sellos de Llegir en Català. El denominador común tácito de la oposición era también la imagen y la reputación del sector que podía darse ante la opinión pública, máxime en el supuesto de que posteriormente pudieran aparecer casos de gente que se hubiera contagiado en esos encuentros.

En cualquier caso, la jornada mantendrá, allí donde sea posible, firmas de autores (mayormente nacionales) y el 10% de descuento tradicional que no se aplicó el 23 de abril en pleno confinamiento, si bien también algunas librerías se han manifestado ahora reacias a aplicarlo dada la situación económica que atraviesa el sector.

Sobre la firma

Carles Geli

Es periodista de la sección de Cultura en Barcelona, especializado en el sector editorial. Coordina el suplemento ‘Quadern’ del diario. Es coautor de los libros ‘Las tres vidas de Destino’, ‘Mirador, la Catalunya impossible’ y ‘El mundo según Manuel Vázquez Montalbán’. Profesor de periodismo, trabajó en ‘Diari de Barcelona’ y ‘El Periódico’.

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