Encuentran a Garbancito en Nueva York

La Filmoteca compra a un coleccionista de EE UU rollos del primer largometraje de animación creado en España en 1945

Una imagen de 'Garbancito de la Mancha', donde aparece el protagonista (a la izquierda). En vídeo, un fragmento de 'Garbancito de la Mancha'.Filmoteca Española

Fue una llamada sobre las cinco de la tarde. “Hola, mi nombre es David y tengo algo que te puede interesar”. Al otro lado del teléfono estaba una sorprendida Marián del Egido, directora del Centro de Conservación y Restauración de la Filmoteca Española. Ocurrió en octubre de 2019 y todavía hoy lo cuenta con emoción: “Es que me parece una historia preciosa: cómo a partir de esa llamada hemos reconstruido una pieza cinematográfica histórica”. Del Egido se refiere al primer largometraje de dibujos animados en color de España y de Europa, Garbancito de la Mancha, de 1945. Más de setenta años después se va a proceder a su restauración.

La persona que lo encontró y telefoneó a Del Egido se llama David Bull y es un coleccionista estadounidense de artefactos antiguos. Bull se dedica a comprar objetos para luego venderlos. Es un negociante. Su peculiaridad es que es especialista en cine de animación: sabe detectar las joyas, como la que encontró en un almacén polvoriento situado a las afueras de Nueva York. Compró un gran lote al peso y en un primer inventario descubrió unos nitratos (el material con el que se fabricaban las películas de cine) donde se leía: “Garbancito de la Mancha”. Enseguida, se dio cuenta de la importancia del hallazgo. Buscó por Internet el teléfono de la conservadora de la Filmoteca y empezó a negociar. “Hay que decir que el coleccionista tuvo una actitud generosa en todo momento”, señala el director de la Filmoteca Española, Josetxo Cerdán. Se abonaron 5.200 euros por los ocho rollos. “Son los primeros rollos con el sistema Dufay, el primero en color utilizado para películas de animación en Europa”, informa la directora del Centro de Conservación de la Filmoteca

Cómo llegó ese material a Nueva York. Cerdán tiene una teoría: “La película se estrenó en Estados Unidos años después, sobre 1950. Seguramente el distribuidor estadounidense solicitó al español el material para luego poder doblarla al inglés. Y allí se quedó”. Los especialistas apuntan que la importancia histórica del hallazgo está por encima de la calidad artística de una cinta que dura 85 minutos.

Una escena de 'Garbancito de la Mancha'.
Una escena de 'Garbancito de la Mancha'.

Garbancito de la Mancha está basada en un cuento de Julián Pemartín, un escritor falangista. “La relevancia del filme es total, porque es el primero el color. Se pudo hacer porque potencias europeas, como Francia, Italia o Gran Bretaña estaban metidas en la Segunda Guerra Mundial. Todo lo demás era, obviamente, secundario. De eso se dieron cuenta las autoridades franquistas y plantearon la realización del filme”, apunta Jordi Sánchez-Navarro, especialista en cine de animación y autor de La imaginación tangible (Editorial UOC). Garbancito de la Mancha está dirigida por Arturo Moreno, figura prominente del tebeo español, y la elaboración fue una “odisea”. “Técnicamente, España no estaba preparada. Hubo que viajar a Suiza a por el material, que venía en tren pasando por países en guerra. La técnica del coloreado, Dufay, se tuvo que realizar en Inglaterra”, apunta Sánchez-Navarro.

Exaltación del niño español

La película cuenta la historia de un niño, Garbancito, que recorre la España rural con una cabra y una espada librando a la gente de brujas y gigantes. “Se puede decir que se basa muy libremente en el Quijote”, dice Cerdán. La cinta promueve una retórica de la época y está concebida como una exaltación del niño español según el franquismo. Un ejemplo. Después de recibir una misión, el niño concluye: “A nadie temo sino a Dios, a Dios únicamente, que da causa al victorioso y en la lucha refugio. Confiad en la Altísima Providencia, señora, confiad ciegamente. Secad vuestras lágrimas y dad reposo a vuestro corazón, y la alegría no tardará en renacer en vuestro hogar”.

Cuando se estrenó fue un éxito en España. José María Blay, un experimentado y hábil productor catalán, copió el modelo estadounidense para promocionar la película: realizó pases previos para periodistas, envío a los diarios abundante material gráfico e incluso comercializó, con éxito, objetos relacionados con la cinta, al estilo de Star Wars. Se vendieron muñecos (los de más éxito, los de Garbancito y su cabra), álbumes de cromos, pósters…

Hoy en manos de la Filmoteca Española después de meses de trámites y del parón por la pandemia, Garbancito de la Mancha empieza un proyecto de restauración y digitalización para una posterior exhibición.

Sobre la firma

Carlos Marcos

Redactor de Cultura especializado en música. Empezó trabajando en Guía del Ocio de Madrid y El País de las Tentaciones. Redactor jefe de Rolling Stone y Revista 40, coordinó cinco años la web de la revista ICON. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Madrid.

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