Fallece Hyuro, la muralista que pintaba enormes mujeres en las calles de España, México o EE UU

La muerte a los 42 años de la argentina afincada en Valencia, tras una larga enfermedad, impacta en la escena del arte urbano español

Mural de Hyuro en la ciudad francesa de Besançon.
Mural de Hyuro en la ciudad francesa de Besançon.Hyuro

“Silencio. Las paredes hablan. Hoy las paredes de medio mundo están de luto. Esta mañana falleció una de las artistas murales más relevantes de nuestro tiempo. Tamara Djurovic, artista argentina afincada en Valencia, transciende este plano de la materia dejando atrás sus pinceles un legado incalculable. Hyuro, sobrenombre bajo el que pintaba, es sin duda una de las pocas artistas que ha conseguido abrirse paso en el campo del muralismo internacional. Un terreno que los hombres copan y en el que apenas unas cuantas mujeres han conseguido hacer camino”. Sin duda, Tamara es una de ellas”.

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Así empieza la sentida nota de Nacho Magro, uno de los creadores más relevantes de la escena del arte urbano en España, con la que se ha despedido a su compañera que murió este jueves, rodeada de sus hijos y sus amigos. Su desaparición ha impactado en la comunidad de muralistas. Era una persona muy querida, con obras en varias ciudades españolas, sobre todo en Valencia, en los barrios de El Cabanyal, donde rindió homenaje a la activista y teórica del urbanismo Jane Jacobs, o en La Punta, donde una figura gigante de mujer defiende la huerta. Pero sin duda fue mayor su proyección internacional. En los últimos 10 años, desarrolló proyectos en Argentina, Brasil, México, Estados Unidos, Marruecos o Túnez, así como en buena parte de Europa.

Hyuro, pintando una de sus obras.
Hyuro, pintando una de sus obras.

“Sus murales destacan por la fuerza innata que reflejan esas mujeres, a veces sin rostro, que luchan en su día a día por salir adelante. Mujeres luchadoras que conforman un discurso reivindicativo, político y con perspectiva de genero; que nos habla de la vida cotidiana de una manera delicada y artesanal. Hyuro no hablaba de ella… Más bien hablaba con ella”, señala el escrito. “Después de un año esquivando la enfermedad, se despidió como ella quiso hacerlo: en su casa, con su música, en paz y tranquilidad; acompañada por sus hijos y seres queridos. Tamara Djurovic se ha ido. Pero suerte la nuestra que Hyuro sigue aquí, con nosotras... en cada pintura, en cada ladrillo, en cada una de todas las historias que sus pinceles lograron desvelar”, añade.

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