Joaquín de Luz: “Quiero que lo clásico deje de considerarse elitista”

El nuevo director de la Compañía Nacional de Danza prepara una versión personal de 'Giselle' y ha invitado a Nacho Duato a volver el año que viene para crear una pieza

Joaquín de Luz, en la sede de la Compañía Nacional de Danza.
Joaquín de Luz, en la sede de la Compañía Nacional de Danza.JAIME VILLANUEVA

Love, fear, loss. Amor, miedo, pérdida. Es el título de la primera coreografía que estrena la Compañía Nacional de Danza (CND) desde que Joaquín de Luz (Madrid, 43 años) tomó posesión como director artístico de la institución, el pasado septiembre, en sustitución de José Carlos Martínez. La pieza, del brasileño Ricardo Amarante, es una especie de declaración de intenciones de De Luz para su mandato. “En la etapa de Nacho Duato la CND se dedicó solo a la danza contemporánea y con José Carlos Martínez se introdujo el ballet clásico. Ahora yo quiero unir estos dos mundos y esta obra se sitúa justo en la línea que los divide: quiero que bailemos en puntas con la libertad de pasos del contemporáneo; y viceversa, que el contemporáneo vuele con las puntas”, explicaba la semana pasada en la sede de la compañía, durante un descanso de los ensayos.

Desde que Amarante la creó para el Royal Ballet of Flanders en 2013, Love, fear, loss ha enamorado siempre al público tanto por sus músicas como por su temática romántica. Tres parejas recrean tres momentos distintos en una relación sentimental: la embriaguez del enamoramiento, con el Himne à l'amour de Édith Piaf sonando de fondo; el miedo a la pérdida, al que corresponde el triste Ne me quitte pas de Jacques Brel, y finalmente la pérdida, con Mon dieu de Charles Dumont. La CND la presenta este fin de semana en el teatro Calderón de Valladolid junto con otras dos piezas de su repertorio ya conocidas: Por vos muero, de Nacho Duato, y Enemy in the Figure, de William Forsythe.

La configuración de este programa mixto debe entenderse como otra declaración de intenciones. “Quiero aprovechar todas las etapas. Avanzar sin perder el patrimonio que ya tenemos. Duato y Forsythe son fundamentales en la historia de esta compañía y siempre van a estar ahí”, asegura De Luz. Y de pronto, hace una revelación: “Duato volverá el año que viene para crear una nueva pieza para la CND”. No cuenta más detalles, pero se le nota contento por haber podido llegar a un acuerdo con quien fue su antecesor entre 1990 y 2010, cuya turbulenta salida del cargo no auguraba un retorno fácil.

Ensayo de 'Love, fear, loss', en la sede de la Compañía Nacional de Danza.
Ensayo de 'Love, fear, loss', en la sede de la Compañía Nacional de Danza.ALBA MURIEL

Después de apenas seis meses en el puesto, De Luz parece tener las cosas muy claras. Sabe cómo trabajan las grandes compañías del mundo porque ha sido estrella de unas cuantas. “Debemos alcanzar la excelencia técnica, bailar perfectamente para el disfrute del público español, pero eso solo no nos servirá para distinguirnos y vendernos en el circuito internacional. Para eso hace falta además encontrar una identidad propia, algo que no tenga nadie más”, afirma categórico. ¿Y eso cómo se consigue? “No es nada fácil para una compañía que no sea de autor. Pero es posible. Por un lado, la CND tiene ya una manera personal de bailar, una musicalidad especial que quiero potenciar. Y por otra parte, voy a impulsar la creación original. Van a venir muchos coreógrafos a crear para nosotros”, responde. ¿Por ejemplo? “Además de Duato, tenemos confirmados ya a Blanca Li y Antonio Ruz”.

Blanca Li, de hecho, está ensayando ya en la sala contigua a la que transcurre esta entrevista. La coreógrafa, igual que De Luz, está de retorno en España después de años trabajando en París: fue nombrada directora de los Teatros del Canal de Madrid el pasado octubre y ha sido invitada para crear en la CND su versión personal de Pulcinella, ballet de Stravinsky estrenado en 1920 con coreografía original por Léonide Massine y vestuario de Pablo Picasso. La nueva pieza es una coproducción con la Orquesta y Coro Nacionales de España y se presentará en el Auditorio Nacional el 8 de marzo.

Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
Suscríbete

La maquinaria de Joaquín de Luz está en marcha. La compañía sigue de gira esta temporada con la Carmen de Johan Inger que estrenó en 2015 (Valencia, Perpiñán, Oviedo, Burgos y Úbeda) y moverá también el programa que presenta hoy en Valladolid (San Sebastián y Alemania). Mientras, prepara nuevo repertorio para la siguiente: Apollo, de Balanchine, y Concerto DSCH, una obra creada por Alexei Ratmanski con música de Shostakóvich para el New York City Ballet que estrenó originalmente el propio director en 2008. Ambas verán la luz en noviembre en el Teatro Real de Madrid junto con la reposición de otra obra de Duato, White Darkness.

Pero no será hasta diciembre cuando De Luz se manifieste como coreógrafo. El teatro de la Zarzuela de Madrid será escenario de su primer gran proyecto en la CND, una nueva versión del clásico Giselle, el ballet romántico por excelencia, original de Coralli y Perrot. Ya lo tiene todo en la cabeza. “Siempre lo he soñado. Es mítico, es completo, un gran reto estilístico para la compañía. Pero nunca estuve del todo contento con el primer acto ni con el final, así que voy a meter unos cuantos cambios. Otras partes no las voy a tocar porque son perfectas y el público las espera siempre”, avanza. “En todo caso, va a ser una Giselle mucho más terrenal. Quiero romper esa cuarta pared tan gorda que siempre ha levantado la danza clásica entre el escenario y el público y que ha hecho que se considere elitista”.

Sobre la firma

Raquel Vidales

Jefa de sección de Cultura de EL PAÍS. Redactora especializada en artes escénicas y crítica de teatro, empezó a trabajar en este periódico en 2007 y pasó por varias secciones del diario hasta incorporarse al área de Cultura. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS