Pilar Quintana gana el Premio Alfaguara de novela

La colombiana se lleva el galardón en su 24ª edición por ‘Los abismos’, una novela sobre la relación entre varias generaciones de mujeres y los efectos de la violencia más íntima

La escritora Pilar Quintana, Premio Alfaguara, fotografiada en su casa de Bogotá (Colombia).
La escritora Pilar Quintana, Premio Alfaguara, fotografiada en su casa de Bogotá (Colombia).IVAN VALENCIA

Violencia íntima, feminidad y belleza natural son rasgos que recorren los libros de Pilar Quintana (Cali, 49 años) y que se encuentran en Los abismos, obra con la que ha ganado el Premio Alfaguara en su vigésimo cuarta edición. Se trata de la quinta novela de esta autora, que ya fue finalista del National Book Award 2020 por La perra (Literatura Random House), una historia corta e intensa en la que una realidad de trazo cruento y una belleza extrema se dan la mano. “En esta historia hay también violencia, sí, pero se trata sobre todo de la violencia íntima, no de la violencia política, sino de una violencia más sutil, que no es aparente, que no hace mucho ruido, no hay sangre, ni golpes, pero sigue siendo esa violencia que se vive dentro de la familia. En Colombia nuestro conflicto tiene tanta presencia y es tan fuerte que muchas veces no exploramos ni miramos a los ojos del monstruo, la violencia que hay en las casas y contra las mujeres”, ha comentado a EL PAÍS por teléfono desde Cali.

El jurado del premio, presidido por el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, ha destacado la capacidad de la novela para adentrarse en la oscuridad del universo de los adultos. “Con el telón de fondo de un mundo femenino de mujeres atadas a la rueda de una noria de la que no pueden o no saben escapar, la autora ha creado una historia poderosa narrada desde una aparente ingenuidad que contrasta con la atmósfera desdichada que rodea a la protagonista”, asegura el fallo.

En Colombia nuestro conflicto tiene tanta presencia y es tan fuerte que muchas veces no exploramos ni miramos a los ojos del monstruo, la violencia que hay en las casas

Novela de muchas reescrituras y terminada durante la primera ola de la pandemia, Los abismos cuenta la historia de dos generaciones de mujeres y se pregunta qué pasa cuando una niña, Claudia, se da cuenta de que su madre tiene una vida más allá de la maternidad. “Pertenezco a una generación de mujeres que tuvimos más libertad, acceso a la educación, que pudimos elegir si queríamos ser madres, si queríamos desarrollar nuestra carrera profesional, algo que para la generación anterior todavía estaba mal visto porque era un mandato social dedicarse a la familia. La novela explora la relación entre una madre y una hija con la pregunta siempre presente: ¿qué habría pasado si la madre hubiera podido elegir?”, comenta la autora, que reivindica la necesidad de que sean las mujeres las que cuenten estas historias. “Es necesario que haya voces de mujeres hablando de las cosas que nos preocupan, que nos hieren”, asegura. Quintana aborda la maternidad desde la perspectiva de alguien para quien fue un punto de inflexión también literario. “Hay un tiempo antes de ser madre y otro después. Fui madre a los 43 años y la maternidad abrió un caudal literario muy nuevo. Y todo lo que me pasa lo convierto en ficción. Hay muchos abismos literarios a los que asomarme todavía”. Quintana es la sexta mujer que gana el Premio Alfaguara. Las escritoras suman un 25% de los ganadores, si bien los jurados no conocen la identidad de los autores presentados, ya que lo hacen de forma anónima.

Entrega del Premio Alfaguara de novela 2021 a Pilar Quintana por su novela 'Los abismos'. En el atril, la periodista Pepa Fernández, que presentó el acto.
Entrega del Premio Alfaguara de novela 2021 a Pilar Quintana por su novela 'Los abismos'. En el atril, la periodista Pepa Fernández, que presentó el acto.Santi Burgos

La selva y el abismo

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Desde el balcón de un apartamento convertido en una selva en miniatura, como aquel en el que creció la autora, Claudia describe su mundo al principio de Los abismos: “Me encantaba correr por la selva, que las plantas me acariciaran, quedarme en el medio, cerrar los ojos y escucharlas. El hilo del agua, los susurros del aire, las ramas nerviosas y agitadas. Me encantaba subir corriendo la escalera y mirarla desde el segundo piso, lo mismo que desde el borde de un precipicio, las gradas como si fueran el barranco fracturado. Nuestra selva, rica y salvaje, allá abajo”, dice la protagonista, para abrir otro de los canales predilectos de Quintana, la naturaleza en explosión, sus peligros, su sensualidad. “Es una novela donde el universo narrativo de la ciudad, las plantas, la naturaleza tiene mucha presencia. Cali, que es mi ciudad natal, está partida por un río y, a diferencia con muchos ríos de otras ciudades, no está canalizado y es un río con meandros, piedras, grandes árboles. La segunda parte no es en un apartamento, ya es una naturaleza real frente a un abismo”, explica la autora de Coleccionista de polvos raros.

Es necesario que haya voces de mujeres hablando de las cosas que nos preocupan, que nos hieren

Iniciada en la escritura a través del guion, de ahí el pulso con el que trata los diálogos, en otras ocasiones ha apostado por la nouvelle (La perra) o por los relatos breves (Caperucita se comió al lobo, reeditado en 2020), pero esta vez la historia impuso a Quintana una narración novelada. “Empecé a escribir y vi que quería contar una cosa que iba creciendo, que tenía ramificaciones. Necesitaba contar las vidas de los personajes, la historia de la familia, cómo se desmorona y se recompone. No es solo el relato de lo que le pasó a una niña en un momento determinado”, explica. “A mí me decían de eso no se habla y me tapaban la boca, literalmente. Y es lo que he hecho toda la vida, decir lo que no se podía decir y en ese sentido para mí la literatura ha sido un refugio”, añade.

El Alfaguara de novela está dotado con 175.000 dólares (145.000 euros, aproximadamente), una escultura de Martín Chirino y la publicación simultánea de la obra en todo el ámbito de habla hispana, especie de jackpot para los autores, de ahí el éxito de cada convocatoria. En este caso, la editorial recibió un récord de 2.428 manuscritos, de los que 1.293 han sido remitidos desde España, 419 desde Argentina, 259 desde México, 187 desde Colombia, 88 desde Perú, 74 desde Estados Unidos, 73 desde Chile y 35 desde Uruguay. Elegida en la lista Bogotá 39 de 2007 por el Hay Festival, la carrera de Quintana sube con este premio otro escalón. “Cuando empecé a escribir veía todo esto muy lejos. Todavía es temprano aquí en Colombia y estoy esperando a que me llamen para decirme que era todo un chiste”, comenta a este diario divertida.

Bogotá 39: una generación bañada en premios

La literatura lleva en ocasiones a sus protagonistas por curiosos caminos. En 2007, el Hay Festival eligió a 39 autores menores de cuarenta años en lo que se conoció como Bogotá 39. A ese grupo pertenecía Pilar Quintana y entre los editores, agentes y críticos que elegían a esa camada prometedora de las letras en español estaba el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, director del jurado del Premio Alfaguara este año. Aunque muchos de los elegidos se encontraban en el inicio de su carrera, el tiempo ha dado la razón a quienes formaron la lista. Además de Quintana, otros cuatro elegidos en Bogotá 39 han ganado el Premio Alfaguara (Andrés Neuman, Santiago Roncagliolo, Juan Gabriel Vásquez y Jorge Volpi). Hay varios ganadores del Premio Herralde (Guadalupe Nettel, Álvaro Enrigue, Antonio Ungar) y otros muchos de distintos galardones en una secuencia amplia de éxitos y reconocimientos en la que destaca Junot Díaz, quien en 2008 ganó con 'La breve y maravillosa vida de Óscar Wao', el Premio Pulitzer y el National Book Critics Circle Award. El grupo ha contado también con el favor generalizado de la crítica y de los lectores. Algunos repitieron tres años después en la lista de 'Granta' con las 22 voces más prometedoras, una selección que completó el perfil generacional de la época.

Pero, además, aquella lista supuso el punto de partida de una generación de mujeres escritoras que, como la propia Quintana, empezó a cambiar el rostro y la temática de la narrativa en español desde distintas latitudes (Yolanda Arroyo, Wendy Guerra, Claudia Amengual, Claudia Hernández, Karla Suárez, Adriana Lisboa…).

Una emocionada Pilar Quintana aseguraba este jueves que estaba casi tan nerviosa como en su primer acto público como escritora, precisamente en la presentación de Bogotá 39. En aquel lejano 2007 fue el propio Héctor Abad Faciolince quien la agarró de la mano para tranquilizarla. Hoy, casi 15 años después, en el anfiteatro de una Casa de América de Madrid vacía a excepción del jurado y los reporteros gráficos, los dos recordaban la anécdota por videoconferencia, con la pantalla como intermediaria entre ellos y periodistas de todo el ámbito hispano mientras el autor de 'El olvido que seremos' trataba, en tono jocoso de eliminar las suspicacias que podría generar “en un país como Colombia tan dado a la suspicacia”, esa confluencia literaria tan intensa entre el presidente del jurado y la ganadora.

Sobre la firma

Juan Carlos Galindo

Es responsable de la sección de Pantallas y, además, escribe sobre libros en Cultura y Babelia y coordina el blog de novela negra Elemental. Lleva en EL PAÍS desde 2008 y antes estuvo en 20 minutos, entre otros medios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster en Relaciones Internacionales.

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