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Un reconocimiento al cine independiente y de mujeres

El cine de los márgenes se ha vuelto, como todo lo pequeño, cercano y minoritario, central

Pilar Palomero recibe el premio a mejor dirección novel por 'Las niñas' en los Goya.
Pilar Palomero recibe el premio a mejor dirección novel por 'Las niñas' en los Goya.@ Miguel A. Cordoba / Europa Press

De cuando en cuando a la Academia le gusta apuntarse el tanto de descubrir un nuevo talento y así sentirse rejuvenecer con savia nueva; ocurrió, por ejemplo, con Tesis, en 1997, o con El Bola, en 2001. Pero el triunfo de anoche en Málaga de Las niñas, la ópera prima de Pilar Palomero, va más allá. Son varios los factores que convierten el Goya a Las niñas en un acontecimiento de enorme carga simbólica dentro de la industria española. Este Goya reconoce una película dirigida por una primeriza, creada por un equipo de mujeres y sobre unas adolescentes de un colegio de monjas en 1992, y a la vez encumbra a la producción y distribución independiente que estos meses no solo le ha robado el protagonismo a las grandes producciones, sino que ha sido crucial para mantener vivas las salas de cine.

Todo esto podría deberse al avance del relevo generacional dentro de la Academia, pero también a una incontestable evidencia: el cine de los márgenes se ha vuelto, como todo lo pequeño, cercano y minoritario, central. La gala de la videollamada comenzaba como un evento de Apple, con Antonio Banderas ante una pantalla gigante dividida en centenares de caras, esa pantalla partida que se ha convertido en la metáfora visual de la pandemia y que de alguna manera también remite a la estrategia de montaje de otra de las películas de la noche, El año del descubrimiento, premiada en ese apartado (montaje) y en el de mejor documental. La película de Luis López Carrasco y la de Pilar Palomero están unidas por un nexo: proceden del desencanto al espejismo de modernidad que supusieron los años noventa y concretamente los fastos de 1992 en Sevilla y Barcelona.

Antonio Banderas y María Casado, los presentadores de los Goya.

Los Goya están bien vivos

Lea el análisis de la gala realizado por Manuel Jabois.

Los Goya 2021 fueron extraños, como no podía ser de otra forma. El ambiente era cálido, incluso emotivo, pero faltaba calor. Fue paradójico: mientras en el escenario se hacía un homenaje a Berlanga con el Americanos de Bienvenido, Mister Marshall, por la pantalla desfilaba un buen número de estrellas de Hollywood dando su apoyo al cine español.

Este reivindicó el papel de las mujeres a través de Las niñas, Ane y Akelarre, que se repartieron la mayoría de los galardones artísticos y técnicos más importantes de la noche, y también lo hizo con el Goya de honor para Ángela Molina. Una fuerza de la naturaleza que con su voz y elegancia única recordó la importancia que en su trayectoria ha tenido el amor, su padre y disfrutar la vida y que demostró, una vez más, por qué es una mujer libre y una actriz inimitable.

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