Muere Ismael Ivo, bailarín, coreógrafo y director

El brasileño fue director del sector de la danza de la Bienal de Venecia, del Teatro Nacional Alemán de Weimar y del Ballet del Teatro Municipal de São Paulo

Ismael Ivo, ante el Gran Canal de Venecia.
Ismael Ivo, ante el Gran Canal de Venecia.BIENAL DE VENECIA

El exbailarín, coreógrafo y director Ismael Ivo ha muerto este viernes a los 66 años, y según un comunicado de su familia, ha sido por complicaciones de la covid-19 en esta misma semana. Llevaba un mes ingresado en el Hospital Sirio-Libanés de São Paulo, su ciudad natal, donde había nacido en el popular suburbio de Vila Prudente.

Ismael Ivo, de familia numerosa y muy humilde, comenzó sus estudios de danza y teatro paralelamente en São Paulo y en círculos aficionados, cuando con su madre se trasladó al barrio de Vila Ema, donde tuvo sus primeros maestros y clases de danza moderna, donde hizo muy pronto espectaculares progresos. Poco tiempo después fue admitido en el Teatro de Danza Galpao, donde completó su formación escénica. Cuando el coreógrafo Klauss Ribeiro Vianna lo vio bailar lo invita a unirse al grupo de experimentación y danza moderna del Teatro Municipal. Fue en 1983 en la ciudad de Bahía que conoce al coreógrafo estadounidense Alvin Ailey, encuentro decisivo en su carrera y su destino. Ailey lo invita a su compañía en Nueva York donde Ismael frecuenta sus clases y se adscribe a sus teorías reivindicativas del baile negro. Tras la experiencia norteamericana, en poco más de un año da el salto a Europa, y recala por primera vez en Viena, donde junto al gestor artístico Karl Regensburger fundan el germen de lo que sería después el festival internacional ImPulsTanz. Ya afincado y reconocido en Centroeuropa, trabajó con Pina Bausch, William Forsythe, Ushio Amagatsu y Marina Abramovic, entre otros.

Desde 1985 a 1996 Ivo se radicó en Berlín, justo el decenio del renacimiento de la vida cultural y de las vanguardias de la capital de Alemania, viviendo de cerca y en directo la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana; allí conoce a un joven escenógrafo de gran talento y creatividad: Marcel Kaskeline, que se convierte en su partenaire artístico durante muchos años y con el que realiza sus montajes más señeros y espectaculares, como La consagración de la primavera en el Teatro de Pompeya (2010) con la lluvia de pétalos de rosa (homenajeando a la rosa antigua de Paestum), o la versión en Venecia con la lluvia de alquitrán. Kaskeline e Ivo formaron un tándem plástico de gran fuerza y belleza.

La carismática personalidad de Ivo y su presencia se continuó viendo en la escena europea, y fue artista invitado y solista en espectáculos de Johann Kresnik, George Tabori, Marcia Haydée, Susanne Linke, Yoshi Oida y Koffi Kôkô, entre otros.

Ismael Ivo se presentó por primera vez en Venecia como coreógrafo e intérprete de su solo Mapplethorpe, que debió repetirse algunas funciones más dado el éxito clamoroso que tuvo con el público veneciano. Su permanencia como director artístico del sector de la danza durante 8 años (2005 a 2012) ha sido uno de los más largos de esa institución, ideando festivales temáticos y acciones singulares por toda la ciudad lagunar, y a la vez creó obras propias como Erendina e Iluminata. Ivo estrechó su vínculo con el Arsenale della Danza y su plantel de jóvenes, donde creó para el pujante alumnado algunos espectáculos como Oxygen, Babilonia, Il terzo Paradiso, The Waste Land y Biblioteca del corpo.

A finales de 2016 Ismael Ivo volvió a Brasil por una invitación expresa del Secretario Municipal de Cultura de São Paulo y menos de un año después fue nombrado para sorpresa de la profesión, director del Ballet de la Ciudad, y la prensa cultural brasileña destacó que era el primer negro en ocupar el cargo y que además, cuya formación era estrictamente la de un artista de danza moderna e insertado en la danza-teatro europea, muy alejado del ballet académico.

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A mediados de 2020 Ismael Ivo sufrió dos ictus seguidos, de los que se repuso sin aparentes secuelas importantes volviendo al trabajo; los médicos le sugirieron reposo, pero Ivo estaba inmerso en un ambicioso programa de viajar por todo el estado viendo a las nuevas compañías de danza y ofreciéndoles integrarse en un plan global de la danza.

La última presentación de Ismael Ivo en Madrid fue en el Teatro de La Abadía el 27 de abril de 2002 junto a la estrella también brasileña Marcia Haydée con la obra Tristán e Isolda, una producción del Theaterhaus de Stuttgart y la Haus Kulturen der Welt de Berlín, siempre con los diseños de Kaskeline y con dirección de Marcio Aurelio.

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