Emmanuel Kasarhérou: “Los museos deben hacer un examen de conciencia”

El presidente del Museo del Quai Branly, primer mestizo que dirige una gran institución francesa, lleva tres años examinando el posible origen “ilegal o ilegítimo” de las 360.000 obras de su colección

El presidente del Museo del Quai Branly-Jacques Chirac, Emmanuel Kasarhérou, retratado en París en mayo de 2020.
El presidente del Museo del Quai Branly-Jacques Chirac, Emmanuel Kasarhérou, retratado en París en mayo de 2020.FRANCK FIFE (AFP)

Emmanuel Kasarhérou (Numea, Nueva Caledonia, 61 años) fue nombrado en 2020 presidente del Museo del Quai Branly de París, el centro de antropología y arte primitivo fundado por Jacques Chirac en 2006 al borde de la orilla izquierda del Sena. Descendiente de galos y kanaks, el pueblo melanesio del territorio francés de ultramar en el que nació, este arqueólogo e historiador del arte, especialista en lenguas y civilizaciones oceánicas, se convirtió así en el primer mestizo que dirige un gran museo francés. “Ser mestizo conlleva una sensibilidad particular: soy oceánico por parte de padre y francés por parte de madre”, señala Kasarhérou. “Lo veo como una baza, por lo menos en el marco de la discusión actual sobre la legitimidad de nuestra colección respecto a la historia colonial, que siempre es compleja y, a veces, sensible de abordar. Esta cuestión afecta a todos los continentes y merece ser tratada, analizada y contada por voces distintas”, sostenía el miércoles en una entrevista.

Para restituir, debe haber una adquisición inapropiada. Ese no es el caso de la mayoría de nuestras obras

Su nombramiento fue interpretado como una voluntad de acelerar el proceso de devolución de las obras reclamadas por algunos países africanos. Hace unos meses, la Asamblea Nacional francesa aprobó la restitución de 26 objetos de los reyes de Abomey, en Benín, saqueadas por las tropas coloniales francesas en 1892, que se exhibían hasta hace poco en las salas del museo parisino, proyectado por Jean Nouvel. Antes de finales de este año podrían regresar a su país de origen. “Mi posición es sencilla: cuando se puede aportar una prueba de que una obra no fue adquirida con el consentimiento de su legítimo propietario, debemos preguntarnos si hay que restituirlo”, opina Kasarhérou, partidario de analizar “cada caso por separado” y de estudiar también las devoluciones “más allá del contexto colonial”. El presidente del Quai Branly rechaza, sin embargo, la posibilidad de una desbandada general de sus fondos. “Para que haya una restitución, debe haber también una adquisición inapropiada, y ese no es el caso de la mayoría de obras de nuestra colección, que son el resultado de intercambios, compras, donaciones y trueques”, sostiene.

Desde 2018, el museo examina el conjunto de su colección, que incluye 360.000 obras y objetos de África, Asia, América y Oceanía, atendiendo a dos criterios: “la legalidad de su adquisición”, pero también su “legitimidad” (es decir, si esta se produjo en una situación éticamente cuestionable, incluso si era legal). El giro tuvo lugar poco después del discurso pronunciado por Emmanuel Macron en Uagadugú, la capital de Burkina Faso, en 2017. “El patrimonio africano debe ser puesto en valor en París pero también en Dakar, Lagos y Cotonú. Esa será una de mis prioridades. Quiero que, dentro de cinco años, tengamos las condiciones para restituir temporal o definitivamente el patrimonio africano a África”. Meses después, la publicación del informe Sarr-Savoy marcó un punto de inflexión en este debate dentro del museo, aunque en su día Kasarhérou lo tildó de demasiado “militante”. “El informe veía las cosas de manera bastante general. Los profesionales de los museos debemos observarlas de manera más precisa”, explica hoy.

Las restituciones son un asunto eminentemente político, pero a veces se usa la palabra ‘descolonizar’ de forma inapropiada

Kasarhérou apoya también el alcance que ha cobrado en el debate público, alimentado por movimientos sociales como Black Lives Matter y su relación con el colonialismo. “La cuestión de las restituciones es un asunto eminentemente político”, asiente el presidente del Quai Branly. Se muestra más reservado sobre la descolonización de los museos que persiguen muchos militantes de esta causa. “Se usa la palabra ‘descolonizar’ sobre temas distintos y, a veces, de manera inapropiada o imprecisa. Para mí, el debate sobre las restituciones es, más bien, una invitación a hacer un examen de conciencia sobre la historia de nuestras colecciones”, señala. “Ese debate no es nuevo, porque existe desde que existen los museos, pero es interesante que la conversación haya alcanzado la sociedad civil y los medios de comunicación, porque eso incita a que los museos hagamos un trabajo de investigación y de introspección. Tenemos que estar a la altura de este desafío”.

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Sobre la firma

Álex Vicente

Es periodista cultural. Forma parte del equipo de Babelia desde 2020.

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