Sergio Ramírez inicia un nuevo exilio en España

El novelista nicaragüense se queda en Madrid tras la orden de detención del presidente Daniel Ortega

El escritor Sergio Ramírez, en Madrid (España).
El escritor Sergio Ramírez, en Madrid (España).Emilio Naranjo (EFE)

El escritor Sergio Ramírez, que ya vivió exiliado de una dictadura, la de la Anastasio Somoza, que fue derrocado por la guerrilla sandinista de la que él formaba parte, ha decidido ahora exiliarse en España ante la orden de persecución y castigo de quien fue el líder de aquel movimiento guerrillero, Daniel Ortega, ahora presidente de Nicaragua, que firmó el 9 de septiembre la orden de detención de Ramírez, premio Cervantes 2018. En el momento del edicto del que ahora es considerado también un dictador en su país, Ramírez estaba a punto de viajar a España, donde tenía compromisos por la reciente publicación de su novela Tongolele no sabía bailar (Alfaguara), así como para cumplir con una gira europea organizada por el Instituto Cervantes, que había preparado actividades en diversas capitales.

Al llegar a España, el autor de Adiós muchachos sufrió un problema cardiaco del que ya había sido intervenido recientemente en Nueva Orleans (EE UU). Al reproducirse los síntomas, los médicos que le han tratado en Madrid consideraron inevitable que suspendiera todos sus compromisos y que, por ahora, mantuviera reposo, limitando al máximo sus actividades y desplazamientos.

La decisión de Ortega de ordenar su persecución y, si volvía a Nicaragua, su detención, desató una potente reacción de apoyo en Hispanoamérica, a la que se sumaron escritores, intelectuales y políticos, incluyendo el Gobierno español y el argentino. El Ejecutivo de Ortega afeó a estos Ejecutivos ese apoyo.

Ramírez fue el vicepresidente de Ortega en el primer Gobierno sandinista (1985-1990), tras el derrocamiento del dictador, con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Perdidas las elecciones ante Violeta Chamorro en febrero de 1990, Ortega decidió luchar contra este proceso democrático, así como revertir algunas decisiones del sandinismo sobre el reparto de las tierras. Fue entonces cuando Ramírez se distanció de Ortega que, tras encarcelar a todos sus oponentes electorales, ha decidido también la detención de su antiguo compañero.

El edicto que ha provocado el nuevo exilio de Ramírez fue precipitado por la publicación de la última novela, que narra, en clave de ficción, la sangrienta represión que sufrieron cientos de jóvenes (hubo unos 300 muertos) de la revuelta antigubernamental de 2018. Ortega había sido reelegido en noviembre de 2016.

Desde su domicilio provisional en Madrid, el novelista explicó el miércoles a EL PAÍS su exilio anterior, antes de ser vicepresidente de Nicaragua. “Estuve en el exilio hasta 1979, bajo orden [dictada por Somoza] de prisión por terrorismo y asociación ilícita para delinquir. En 1978 decidí regresar, desafiando la orden de prisión, junto con los demás miembros del grupo de los Doce [formado por empresarios, sacerdotes e intelectuales se constituyó en 1977 para respaldar la lucha del FSLN] y viví clandestino en Managua hasta diciembre de 1978 cuando volví a salir hacia Costa Rica, y de allí hasta julio de 1979 cuando, con los demás miembros de la Junta de Gobierno [sandinista], volamos de noche en una avioneta a León, ciudad que había sido liberada por las fuerzas guerrilleras al mando de Dora María Téllez, ahora presa”.

Ahí, tras ese vuelo, se inició una etapa que fue apreciada como una luz revolucionaria (Julio Cortázar dijo, en un libro que en España publicó Muchnik Editores, que Nicaragua era “violentamente dulce”), hasta la decepción de los que ahora son perseguidos por Ortega y fueron parte de aquel resplandor al que Cortázar puso adjetivo.

Ramírez, que también tiene la nacionalidad española, se recupera bien de sus dolencias físicas, ha declarado a EL PAÍS, y su primera actividad pública será el próximo lunes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que le ha otorgado su Medalla de Oro.

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