Crítica | Supernova
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

‘Supernova’: Stanley Tucci y Colin Firth hacen lo que pueden con este drama

El segundo trabajo como director y guionista de Harry Macqueen, acerca del amor en un proceso de grave enfermedad terminal, se muestra alicorto en casi todos sus aspectos artísticos

Stanley Tucci y Colin Firth, en 'Supernova'. En el vídeo, tráiler de la película.

En el cine la sencillez poco tiene que ver con la simpleza. Y sin embargo, dentro de la primera categoría, cuántas películas sencillas se pueden elevar hasta lo sublime, y cuántas se quedan apenas en nada. ¿Son estas últimas simples? No, son sencillas, pero sin riesgo y sin la altura dramática suficiente, debido sobre todo a la contraposición entre la magnitud del tema elegido y de sus subtextos, y lo logrado finalmente con la obra al completo. Supernova, segundo trabajo como director y guionista del británico Harry Macqueen, acerca del amor en un proceso de grave enfermedad terminal, es un trabajo sencillo, que no simple, pero que finalmente se muestra alicorto en casi todos sus aspectos artísticos.

Con una excepción: el terreno interpretativo, donde Stanley Tucci y Colin Firth lucen como suelen, y la acaban elevando un tanto. Es Supernova una pieza de cámara asentada en los pequeños gestos y en las grandes miradas, en la que Macqueen hace algo interesante en una parte de sus secuencias: posar su mirada, la de la cámara y por tanto la nuestra, en el personaje que escucha y no en el que habla. Los diálogos no son tan importantes como las reacciones ante lo que se está diciendo. Todo ello relacionado con un más que incipiente alzhéimer en un hombre todavía relativamente joven, y el amor que siente por él su pareja, dispuesta a cuidarlo hasta el último instante.

Tucci y Firth sostienen así una película pequeña que apuesta por algunos de los grandes temas de conflicto del ser humano: la degradación del cuerpo; el miedo a la enfermedad, más incluso que a la muerte; el legado del amor, y la decisión individual de acabar con la vida antes de que el deterioro acabe con cualquier resquicio de la propia personalidad. Pero expuestos sin gravedad alguna, sin grandilocuencia, gritos ni llantos. También, y he ahí la clave, sin clarividencia ni originalidad, y concediendo demasiados clichés.

Las dificultades cognitivas crecientes del personaje de Tucci son filmadas por Macqueen huyendo del subrayado trágico o dramático, con la cámara siempre lejos, sin planos detalle de mal telefilme en busca de la lágrima. Prefiere la distancia, y eso le honra dentro de las características del ejercicio emocional que ha pretendido hacer. No obstante, es en el guion donde Supernova no vibra. En el debate sobre la eutanasia y el suicidio asistido, que no consigue salir de unos cuantos lugares comunes. Y aún más en la reiterada metáfora de la estrella que se apaga, figura retórica, esta sí, más simple que sencilla.

Supernova

Dirección: Harry Macqueen.

Intérpretes: Stanley Tucci, Colin Firth, James Dreyfus, Pipa Haywood.

Género: drama. Reino Unido, 2020.

Duración: 93 minutos.

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Sobre la firma

Javier Ocaña

Crítico de cine de EL PAÍS desde 2003. Profesor de cine para la Junta de Colegios Mayores de Madrid. Colaborador de 'Hoy por hoy', en la SER y de 'Historia de nuestro cine', en La2 de TVE. Autor de 'De Blancanieves a Kurosawa: La aventura de ver cine con los hijos'. Una vida disfrutando de las películas; media vida intentando desentrañar su arte.

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