Eva Orúe: “Los libros nos aíslan del mundo mientras nos permiten entenderlo”

La primera directora de la Feria del Libro de Madrid en 80 años defiende una mayor ambición en la programación cultural

La nueva directora de la Feria del Libro de Madrid, Eva Orúe, retratada en Madrid.
La nueva directora de la Feria del Libro de Madrid, Eva Orúe, retratada en Madrid.INMA FLORES (EL PAIS)

Ochenta años son muchos más de los que tiene la democracia española, las políticas de igualdad y Eva Orúe, pero son los que ha cumplido la Feria del Libro de Madrid sin una mujer al frente. La periodista zaragozana de 59 años será desde el 1 de enero la primera directora de un evento que atrae a más de dos millones de personas cada primavera en la capital, que permite respirar al sector y que reúne a autores, lectores y libreros en un acontecimiento de naturaleza única.

Pregunta. Por primera vez una mujer. ¿Cómo le suena?

Respuesta. El sintagma “por primera vez una mujer” asociado a mí es también la primera vez que me ocurre y me sorprendió, pero antes o después tenemos que ir llegando a todo. Ya tocaba, ha costado mucho en un sector en que las mujeres ocupan grandes posiciones como lectoras, libreras, editoras o autoras, pero no en los ámbitos donde se toman decisiones.

P. ¿Qué cree que hay que cambiar en la Feria?

R. Sé lo que no hay que cambiar: es un instrumento extraordinario para libreros y editores y un punto de encuentro fundamental para los lectores con los autores. Es la única vez en que se reúnen las dos puntas de la cadena del libro. A partir de ahí se trata de ser más ambicioso en la programación cultural, que no sea algo que se encienda y apague en esos días, sino que esté presente todo el año.

P. Frente a otras ferias, la de Madrid se asocia con mercadillo, con tenderete.

R. Es un gran mercado y es fundamental que lo siga siendo. No tiene sentido compararla con otras porque no es una feria de venta de manuscritos o negociación de contratos, como puede ser Francfort y aquí es Líber. Es otra cosa.

P. Los escritores pata negra se sienten desplazados por los youtubers.

R. Es la Feria del Libro y el libro es un artilugio en el que cabe todo, lo bueno, lo malo, lo digno, lo que no lo es o lo comercial. Las editoriales necesitan gente que dé dinero y no prestigio para poder tener gente que dé prestigio y no dinero, y en la feria tienen que estar todos. Lo que no significa perder la esencia literaria. Defiendo la coexistencia pacífica y productiva porque la industria editorial no sobreviviría sin best sellers.

P. ¿Por qué leemos tan poco en España?

R. Hay una cuestión de educación, arrastrada desde hace mucho, y también de concentración, porque cada vez somos más dispersos. Tenemos un problema de comprensión lectora en los jóvenes, está en los informes de la OCDE.

P. Salta del periodismo a la gestión cultural. ¿Qué echará de menos del periodismo?

R. Lo mismo que voy a echar de más: la imperiosa necesidad de estar al tanto de todo. Yo ejerzo el análisis en radios y televisiones y confieso la congoja que me causa poder decir algo incorrecto simplemente por no haber leído el artículo adecuado, el último tuit, y eso es muy angustioso. Espero que mi nuevo trabajo me dé cierta paz.

P. ¿Y qué echará de menos de verdad?

R. El colegueo con los amigos, la influencia, por pequeñita que sea, y la adrenalina. Cuando se enciende la luz roja en el estudio hay algo dentro de ti que se activa. Soy una mujer de radio.

P. También lleva 20 años con una empresa de comunicación.

R. Es una pequeña empresa en la que trabajo con mi mujer y me organizo como quiero. Trabajamos mucho, pero soy mi propia jefa. Cuando era corresponsal de radio, primero en la Cope y después en Onda Cero, mi manera de afrontar el trabajo era explicar a quien me escuchara el país en que vivía: Francia, Reino Unido o Rusia. Es decir, yo no me he movido del mundo de la comunicación, he ido dándole vueltas y creo que la Feria es una cierta culminación de lo que he venido haciendo: información, gestión cultural y comunicación. Confío en que se me ha elegido en busca de un buen equilibrio de las tres patas.

P. ¿Qué aprecia en la cultura frente a la política?

R. Los libros son un gigantesco espejo en el que mirarnos y en ocasiones nos permiten entendernos mejor que un artículo. Leer libros es otra manera de entrar a la realidad, y no peor, que el periodismo.

P. ¿Ve entonces la cultura y los libros como un territorio cruzado con la política?

R. Es lo que es. Los libros y las librerías nos permiten aislarnos del mundo y al mismo tiempo nos permiten entenderlo. Tú te metes en una librería o entras en un libro y te aíslas, estás buscando, recorriendo, oliendo, te estás escapando y viviendo otras vidas. Pero incluso en los libros que buscan alejarse de la realidad, lo que se nos cuenta es la vida que estamos viviendo o la que vivieron otros antes.

La vida de Orúe, sin duda, cambiará la de la Feria del Libro.



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Sobre la firma

Berna González Harbour

Escribe en Cultura, es columnista en Opinión y analista de ‘Hoy por Hoy’, además de responsable de la newsletter EL PAÍS de la mañana. Ha sido enviada en zonas en conflicto, corresponsal en Moscú y subdirectora al frente de varias secciones. Premio Dashiell Hammett por 'El sueño de la razón', su último libro es ‘Goya en el país de los garrotazos’.

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