La SGAE reabre las heridas del ‘caso rueda’

La asamblea de socios vota el 9 de febrero un cambio, impulsado por el presidente, Antonio Onetti, para minimizar los ingresos de la música televisada de madrugada. Célebres artistas flamencos denuncian que la decisión castiga a los géneros menos visibles y premia a las multinacionales

Antonio Onetti, presidente de la SGAE, en mayo de 2020 en la sede madrileña de la entidad.
Antonio Onetti, presidente de la SGAE, en mayo de 2020 en la sede madrileña de la entidad.KIKE PARA

En la SGAE saben mucho de música. Pero, durante años, a la entidad le costó funcionar como una banda sincronizada. A menudo, cada cual pretendía que su voz sonara más fuerte que las demás. Desde hace un tiempo, sin embargo, el actual presidente, Antonio Onetti, disfrutaba de un inédito silencio. Un mandato tranquilo, centrado en la misión real de la principal entidad de gestión del derecho de autor en España. Hasta que convocó una Asamblea Extraordinaria para votar, el 9 de febrero, un cambio de reglamento. Y la polémica ha vuelto a estallar, con las críticas de creadores tan célebres como Tomatito o Estrella Morente. Una vez más, en el ojo del huracán se halla la música emitida en televisión de madrugada. La infinita herencia del llamado caso rueda.

Ante todo, el contexto. La televisión es la principal fuente de ingresos de la SGAE. Y el dinero se reparte a los autores en función del uso de su catálogo en los distintos momentos del día. Una emisión en prime time vale más, obviamente, que una a las tres de la madrugada, cuando no hay nadie frente a la pantalla. La diferencia de porcentaje, sin embargo, no era tan amplia como cabría esperar. De ahí que surgiera una estratagema: llenar la noche de canciones. Las cadenas se beneficiaban programando temas cuyos derechos ostentaban sus propias editoriales. Y unos pocos artistas recibieron una lluvia de millones. Todavía en el primer semestre de 2018, la franja nocturna recaudó el 40% de los ingresos que la SGAE obtuvo de temas interpretados en televisión.

Tanto que la rueda acabó investigada por la policía, sobre la mesa de un juezel caso sigue en marcha—, y hasta en el Congreso: en 2018, los diputados establecieron que ninguna horquilla horaria podría suponer más del 20% del total de ingresos generados por la televisión. Pero la propuesta de Onetti, ahora, va más allá: quiere que la música en la pequeña pantalla recaude en función de la publicidad en cada franja o, a falta de ella como en RTVE, de la audiencia.

“En la radiodifusión se produjo una distorsión del sistema. Quienes lo defendían decían que igual no era justo, pero era legal. Ahora que vamos a cambiarlo, dicen que va a ser legal pero injusto para ellos. Yo creo que va a haber mayor proporcionalidad”, plantea Onetti. Pero una treintena de conocidos artistas, de Pepe Habichuela a Josemi Carmona, atacaron en un comunicado la idea del presidente. Afirman que la madrugada es el único horario que da cobijo al flamenco, al jazz o a los artistas independientes, y que el nuevo reparto los heriría casi de muerte. Premiando, en cambio, a las multinacionales y las estrellas que copan horarios de máxima visibilidad. “Se quiere dejar la música desde las 2 de la mañana a las 2 de la tarde a cero euros y que a partir de las 8.30 cualquier persona que está en el programa Deluxe o en otros del corazón pueda salir cantando un tema y en cuatro minutos se lleve 5.000 euros”, lo resumió el guitarrista Juan Carmona hoy viernes en una rueda de prensa, como recoge la agencia Efe. El músico explicó que piden que el porcentaje de la madrugada se quede en un “15% o 16%” del total de ingresos generados por la emisión de música en la pequeña pantalla.

Antonio Canales, Pepe Habichuela, Tomatito, Ismael fernández, Juan José Carmona y José Suárez 'Paquete', entre otros, hoy, en la rueda de prensa.
Antonio Canales, Pepe Habichuela, Tomatito, Ismael fernández, Juan José Carmona y José Suárez 'Paquete', entre otros, hoy, en la rueda de prensa. J.J.Guillen (EFE)

En realidad, el planteamiento inicial del reglamento de la SGAE no imponía un abismo demasiado grande entre las franjas horarias precisamente para tutelar artistas y géneros menos televisados. “En el origen estaba proteger con discriminación positiva la música que no tendría otra ventana. Pero el abuso ha retorcido eso. Mucha gente se ha enriquecido a costa de otros autores”, sentencia Onetti. Recuerda que hubo socios que dejaron la entidad a raíz de este escándalo para marcharse a otro organismo parecido, Dama, o hasta fundar uno nuevo, Seda. Promete presionar a las cadenas y en especial a RTVE para dedicar más espacio a la música en su programación. Y argumenta que, además, su propuesta es una obligación que le trasladó el Ministerio de Cultura y Deporte cuando cerró el expediente sancionatorio con el que amenazaba con quitar la licencia a la SGAE.

Pero los socios críticos abren más frentes de batalla: piden que la reciente decisión de la entidad de reducir a un mes el tiempo de espera para cobrar los derechos generados por grandes conciertos —a partir de 200.000 euros de taquilla— se amplíe a las demás actuaciones. Si no, insisten, se favorecerá “claramente” a unos por encima de otros. E instan al organismo a bajar cuanto antes el llamado descuento de administración (el porcentaje de sus ingresos que un socio paga a la SGAE por las gestiones que realiza la entidad), ahora en un 19,95%.

El escenario, ante la asamblea, se vuelve así algo más incierto. Y el hecho de que los socios que más recaudan cuenten con más votos no ayuda los pronósticos. El presidente espera que su propuesta salga adelante y pueda retomar los asuntos que más le preocupan: el hundimiento de la cultura y en especial de la música en directo por la pandemia; el aforo reducido que todavía complica la supervivencia de muchos locales; aumentar la subida de la recaudación por los derechos en internet (de ocho millones en 2017 a 31 el año pasado) o la mayor digitalización de la entidad.

Los flamencos, en cambio, lamentan también que la asamblea sea telemática, más aún cuando la SGAE afronta una denuncia por falsificación de votos delegados en anteriores convocatorias. Onetti responde que fue la propia junta directiva la que señaló a la policía el posible fraude y que, en todo caso, nunca llegó a afectar a los votos, ya que fue detectado antes de contabilizarlos. En cuanto a una asamblea presencial, apunta a los números de contagios por coronavirus y rechaza meter en una “misma sala a discutir a 500 personas, muchas de la tercera edad”. El presidente sabe cómo suelen desarrollarse las reuniones presenciales de la SGAE: horas tras horas, y muchas intervenciones acaloradas. Cree que ocurrirá también esta vez. Por lo menos, entonces, que sea delante del ordenador.

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Sobre la firma

Tommaso Koch

Redactor de Cultura. Se dedica a temas de cine, cómics, derechos de autor, política cultural, literatura y videojuegos, además de casos judiciales que tengan que ver con el sector artístico. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Roma Tre y Máster de periodismo de El País. Nació en Roma, pero hace tiempo que se considera itañol.

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