Una apuesta por la juventud

Los fallos reiterados con el rejón de muerte impidieron que Sergio Galán y Leonardo pasearan trofeos en una tarde pasada por agua

Sergio Galán realiza 'la suerte del teléfono' en su primer toro.
Sergio Galán realiza 'la suerte del teléfono' en su primer toro.Alfredo Arévalo.

Sergio Galán hizo una clara y comprometida apuesta por la juventud y acertó; por la juventud de sus caballos se entiende, porque él ya es un joven veterano que ha cumplido 21 años como caballero de alternativa. Pero se atrevió a sacar al ruedo madrileño dos caballos, Noche y Bribón, ambos de cuatro años, que demostraron sus buenas aptitudes toreras y dejaron muy alto el pabellón clásico de su dueño.

Sergio Galán es un rejoneador con mucho oficio, buen caballista, maduro, seguro y, por lo general, impecable en la ejecución de las distintas suertes. Peca, quizá, de una fría sobriedad que le dificulta llegar a los tendidos.

A su primero lo esperó en la misma puerta de chiqueros, y el toro puso su mirada en el caballo y lo persiguió con velocidad y saña. Ahí comenzaron a caer cuatro gotas de una inesperada nube tormentosa que, a los pocos minutos, era una lluvia torrencial que obligó a muchos movimientos en los tendidos. Pero Galán continuó, con la chaquetilla empapada, y solo el fallo en la suerte suprema le impidió cortar algún trofeo.

A lomos del joven Noche recibió al cuarto, y su estreno fue corto -un solo rejón de castigo-, pero enjundioso por la cara de torero del imberbe animal; y, a continuación, Bribón, al que se le vieron dotes suficientes para ser figura. Con él, Galán templó muy bien a dos pistas y colocó con brillantez banderillas; especialmente, la última, en un encuentro ceñidísimo entre toro y caballo, que resultó, sin duda, el momento, más emocionante de la tarde.

Sergio Galán volvió a fallar con el rejón de muerte, pero quedó patente que es un caballero con una técnica privilegiada y con capacidad para seguir alcanzando triunfos.

Leonardo es más joven, y más espectacular, con una envidiable capacidad para conectar con el tendido, buen caballero, también, y que tampoco acertó con los aceros finales. Arriesga en cada encuentro, y en uno de ellos sufrió una cornada uno de sus caballos, Xarope, en el último tercio.

Templó muy bien a dos pistas, banderilleó con soltura (excelente a dos manos en los dos toros) y se vio obligado a pasar en falso en varias ocasiones ante el deslucido quinto por su empeño en acercarse al animal desde lejos y de frente.

A Juan Manuel Munera, menos conocido y poco placeado, se le notó su bisoñez. Puso un gran empeño, pero falló en demasía con las banderillas en su primero, y se repuso ante el manso y rajado sexto, aunque su actuación no pasó de discreta.

Bohórquez/Galán, Leonardo, Munera

Toros reglamentariamente despuntados de Fermín Bohórquez, bien presentados, distraídos, nobles y con movilidad. El quinto, complicado, y manso y rajado el último.

Sergio Galán: pinchazo, rejón trasero y un descabello (silencio); dos pinchazos y rejón trasero (ovación).

Leonardo: pinchazo y rejón contrario (ovación); pinchazo y rejón trasero _aviso_ (ovación).

Juan Manuel Munera: rejón atravesado, dos pinchazos y rejón atravesado _aviso_ (silencio); rejón atravesado, dos pinchazos y un descabello (silencio).

Plaza de Las Ventas. 14 de mayo. Séptima corrida de la Feria de San Isidro. Casi lleno (18.567 espectadores, según la empresa).

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