Emilio de Justo, el héroe ausente

Álvaro Lorenzo lo sustituirá hoy en la primera de las tres corridas que tenía contratadas en la Feria de San Isidro

Emilio de Justo, en el túnel de cuadrillas de la plaza de Las Ventas.
Emilio de Justo, en el túnel de cuadrillas de la plaza de Las Ventas.Alfredo Arévalo

A las siete de la tarde de hoy, Emilio de Justo no podrá dar un paso al frente para pisar el ruedo de Las Ventas en la primera de las tres corridas que tenía contratadas para la Feria de San Isidro.

Hoy, seguirá en su domicilio de Cáceres, en la lenta recuperación del muy grave percance que sufrió el pasado Domingo de Ramos en esta plaza cuando el primer toro de los seis con los que se había encerrado en solitario, un ejemplar de Pallarés, lo volteó espectacularmente en la suerte suprema.

Y se le echará de menos; vaya que si se le echará. De Justo es uno de los toreros más interesantes de la hornada actual, valeroso, técnico, poderoso y artista, que se ha curtido y madurado en un banquillo de casi once años antes de gozar del merecido éxito. Un hombre paciente, con una ilimitada confianza en sí mismo, y una voluntad de hierro.

Emilio de Justo es, además, un admirable referente de lo que debe ser una auténtica figura del toreo. Solo alguien así es capaz de asumir el dificilísimo reto de anunciarse en solitario en la plaza más importante y difícil sin necesitarlo.

Muchos han sido los que han criticado a De Justo por su gesta después de su exitoso final de temporada pasada y tras haber firmado dos corridas en la Feria de Abril y tres en Madrid. ¿Qué necesidad tenía? Y no pocos vaticinaron que le podía ocurrir lo que le ha sucedido: perder la temporada por un contratiempo en el ruedo.

Emilio de Justo hizo lo que hacen los verdaderamente grandes: asumir una ‘incorrecta locura’ para marcar una época. El reto era muy arriesgado, y prueba de ello es que ahora está retirado y deberá llevar un corsé durante varios meses para poner en orden las vértebras dañadas; pero nadie le podrá hurtar el íntimo orgullo de haber entrado en el olimpo de los héroes.

Había triunfado sonoramente en la Feria de San Miguel de 2021 en la que cortó dos orejas a un toro de Victorino Martín, y días después, en la de Otoño, tras desorejar a un encastado ejemplar de Garcigrande. No tenía necesidad alguna de un compromiso tan extremadamente complicado como el del Domingo de Ramos en Madrid.

Pero prefirió hacer la arriesgada apuesta. Y perdió. Pero él sabe, como saben todos los aficionados, que volverá cargado de fuerza para protagonizar nuevas páginas de la tauromaquia más comprometida y excelsa. Para disfrutar como torero y emocionar a quienes desean verlo cuanto antes de nuevo en los ruedo.

Ayer, su apoderado decía en los micrófonos de Movistar Toros que ha mejorado después de un mes y cinco días de recuperación, que ya da pequeños paseos en su casa, y que este martes viajará a Madrid para una revisión.

Mientras tanto, hoy se le echará de menos. Esta tarde, a las siete, la hora del paseíllo, -cuando su compañero Álvaro Lorenzo ocupe su puesto- no habrá un solo espectador en Las Ventas que no recuerde a Emilio de Justo, uno de los grandes. El gran héroe ausente de San Isidro.

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