Enrique Bunbury cancela sus últimos conciertos antes de retirarse de los escenarios

Sus actuaciones en Estados Unidos y en España no se celebrarán y el importe de las entradas será devuelto a los seguidores que las hubieran adquirido

Enrique Bunbury, en una actuación del Cruïlla Festival 2018, en Barcelona.
Enrique Bunbury, en una actuación del Cruïlla Festival 2018, en Barcelona.Robert Marquardt (Redferns)

El cantante Enrique Bunbury (Zaragoza, 54 años), inmerso en la que iba a ser su última gira (El último tour) por Estados Unidos y España, anuncia que no da más de sí. “Hace unos días comenzamos en Nueva York el primero de los shows de este tour de despedida, continuando en Atlanta. Ambos fueron dos (sic) conciertos fabulosos, tanto por parte del público como por nuestra parte, creo poder afirmar con cierto orgullo”, dice Bunbury en un comunicado. A pesar de las buenas vibraciones, la garganta de Bunbury no le permitirá continuar, y su adiós a la escena se precipita.

El que fuera la sinuosa voz de Héroes del Silencio había anunciado en febrero, en mitad de una exigente gira por México, que su carrera artística llegaba a su fin de forma abrupta y prematura por problemas en la voz, al menos en lo que se refiere a las actuaciones en directo. “La realidad es que mi garganta se cierra e irrita, y mis vías respiratorias dificultan el más leve ejercicio y la ejecución de mi trabajo”, dijo entonces en un comunicado. Aun así, Bunbury había mantenido algunas actuaciones ya programadas en España y Estados Unidos, y a modo de despedida, hasta septiembre de 2022. No podrá ser.

En el concierto neoyorquino reunió a 3.300 almas en el teatro Kings de Brooklyn para repasar toda su discografía, desde el primer sencillo de Héroes del Silencio, publicado en 1987. “La audiencia siguió en pie, alborozada, botando, cada uno de los versos del músico zaragozano. De ahí la incredulidad de muchos de los presentes ante el mensaje de despedida con que cerró el concierto: ‘No se olviden de nosotros. Hasta siempre”, según contó la corresponsal de EL PAÍS en Nueva York, María Antonia Sánchez-Vallejo. Pero llegados a la ciudad de Chicago, y a un día de la celebración del concierto en el Rosemont, el artista se dio cuenta de que, pese a los esfuerzos, pese a haber programado los conciertos con una frecuencia reposada para dejar descansar la voz, no iba a ser capaz de continuar.

Estos contratiempos no son novedosos para el artista, pues se han producido desde la gira de 2015-16, cuando empezó a sentir molestias que le acompañaban durante toda la jornada y no solo en el momento de subirse a las tablas. Pero durante el parón de la pandemia, con el cuerpo y la garganta descansados, pensó que podría haberse recuperado. Al volver a las andadas, comprobó que todo era un espejismo.

“Mis problemas con la garganta y la respiración se acrecentaron y volvieron anoche con agudeza, y lo que pensaba que iba a estar controlado, está completamente fuera de mis manos y deseos”, dice el artista en el comunicado. En vista de los problemas recurrentes, Bunbury se ha rendido a la evidencia. No quiere hacer más cancelaciones individuales o posponer actuaciones: “Con todo el dolor de mi corazón me toca adelantar lo que ya veía inminente. Me es imposible hacer más conciertos”.

Las entradas adquiridas pueden ser devueltas y reembolsadas en los lugares donde se compraron. A pesar de verse obligado a abandonar los conciertos, en donde se manifestaba la naturaleza del artista como un puro animal escénico, lleno de actitud, carisma y teatralidad, Bunbury ha prometido seguir en activo componiendo, grabando y escribiendo poesía.

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