El cácaro que se coló al micrófono para triunfar en la radio latina de Estados Unidos

Juan Carlos Hidalgo, protagonista de la programación hablada en español, presenta su biografía este sábado en LéaLA

Juan Carlos Hidalgo, en su juventud, trabajando como locutor en Radio Tiro.
Juan Carlos Hidalgo, en su juventud, trabajando como locutor en Radio Tiro.

Cuenta Juan Carlos Hidalgo en Entre dos tierras (Ordinal, 2022) el origen de la palabra cácaro, como se llamaba en México a los proyeccionistas de los cines. La palabra, escribe en su biografía este exitoso locutor y empresario de la radio latina en Estados Unidos, se originó en Guadalajara a inicios del siglo XX. Un comerciante local contrató para una sala a Rafael González, quien lucía en la cara las marcas que le había dejado de joven la viruela. “La palabra cácaro viene del vocablo purépecha cacarani, que significa llaga reventada, y esta derivó en cácaro”, escribe Hidalgo, nacido hace 57 años en el pequeño rancho de Tariácuri, al noroeste de Michoacán.

Hildago creció escuchando esa palabra. Su padre, llamado Miguel Hidalgo, pidió un préstamo en la fábrica en la que laboraba y montó un cine en un bodegón al aire libre, donde mostraba Los cañones de Navarone y El asesino invisible, protagonizada por Santo, el enmascarado de plata, en noches sin luna y sobre una pantalla hecha por sábanas cosidas por su madre, Sara. Era Cinema Paradiso en tierras purépechas. A pesar de llevar la magia del cine a los vecinos de un pueblo de menos de mil habitantes, su padre se sentía insatisfecho. Como decenas de miles de michoacanos, migró a Estados Unidos para convertirse en un bracero, un trabajador agrícola empleado por temporadas.

Juan Carlos, de once años, se quedó en México. De aquellos tiempos del improvisado Cine Hidalgo, confiesa haber quedado hechizado por el micrófono que utilizaba su padre en las funciones. Su padre comenzó una travesía por el país del norte, que lo llevó hasta Alaska, donde pagaban mucho más por hora que en el resto de estados. En su pueblo natal, Juan Carlos, quien dejó los estudios, decidió seguir con la tradición familiar y seguir con el cine. Después siguió también los pasos de su padre al norte. La primera vez cruzó como indocumentado por Tijuana, pero después le fue más fácil, ya que su papá logró la anhelada green card, la residencia.

“Cuando tomé el micrófono por primera vez estaba temblando, nervioso. Sin saber qué decir. Era un micrófono RCA, lo recuerdo bien”, cuenta Hidalgo en una entrevista sobre aquella ocasión, la primera que escuchó su voz potenciada por el aparato. Quizá sin saberlo, aquel momento fue determinante. Hoy suma una larga trayectoria de 30 años en la radio en español de Estados Unidos, un camino que ha hecho junto a la música de su país, el amor por la familia y el esfuerzo de los migrantes que dejan sus hogares para irse a trabajar al norte.

Hidalgo presentará este sábado al mediodía su libro en LéaLa, el Festival Literario en español organizado en Los Ángeles por la Fundación Universidad de Guadalajara. El evento, que se lleva a cabo de forma gratuita en el centro de la ciudad desde la tarde del jueves y hasta este domingo. En la feria estarán también presentes el entrevistador cubano Ismael Cala, el poeta David Huerta, premio FIL 2019, Carmen Boullosa, Xavier Velasco, Julián Herbert y las jóvenes autoras Isabel Zapata y Jazmina Barrera, entre varios autores más.

Juan Carlos Hidalgo, a la izquierda, en su juventud, acompañado de un joven disfrazado como Cantinflas.
Juan Carlos Hidalgo, a la izquierda, en su juventud, acompañado de un joven disfrazado como Cantinflas.

Poncho Lizárraga, uno de los músicos de la familia que forma parte de El Recodo, la muy popular banda de Sinaloa (México), acompañará a Hidalgo en la presentación. Asimismo, estará presente el locutor Alberto Vera, conocido como Brown Bear, quien hizo un camino a la inversa en la radio latina en EE UU, debió aprender el español para poder comunicarse con su audiencia.

En su biografía, Hidalgo recuerda sus inicios en una pequeña estación de AM en San Francisco, donde fue contratado en 1991 por un estadounidense a pesar de tener poca experiencia. “¿Cómo le vamos a hacer para atraer oyentes?”, le preguntó uno de los programadores. Su respuesta: “Vamos a pretender que cada latino en esta ciudad tiene un letrero que dice ‘Hazme sentir importante’. Verás que dándoles especial atención y tocando la música que les gusta, en poco tiempo nos ganamos a la audiencia”, respondió Hidalgo.

La fórmula fue un éxito. Seis meses después, llegó una invitación para trabajar en Los Ángeles en una estación de FM, la Klax 97.9, la Equis o La Raza, que fue un fenómeno durante un lustro. Dejaron de sonar géneros como rock y pop y las ondas se ocuparon con la llamada “música regional”: Joan Sebastian, Ramón Ayala, Bronco, Los Bukis, Selena, Vicente Fernández, Los Temerarios y Antonio Aguilar. Con el paso de los años, estos artistas descubrieron la importancia de las audiencias hispanas en Estados Unidos, un mercado que explotarían con firmeza en el futuro. En el proceso, muchos de estos artistas se convirtieron en amigos y cercanos de Hidalgo.

Una de sus más experiencias más atesoradas fue la invitación que le hizo Vicente Fernández a conocer su arena VFG, ubicada en Chapala (Jalisco). “Hicimos el recorrido y estuvimos platicando durante muchas horas. Hablamos de muchas cosas, pero sobre todo, le dije que en el cine de mi padre pasábamos sus películas, que tenían gran éxito. Habló muy emocionado de su carrera como actor y de las actrices de sus películas”, cuenta Hidalgo, quien ha conducido durante años un programa matutino sobre los Fernández en la estación La Raza.

Hoy Hidalgo programa y dirige la estación Mega 96.3. Además, es presidente de MonitorLATINO, que fundó con amigos para rastrear los temas y cantantes en español más populares en una red de más de 300 estaciones. La industria ha cambiado y sus empresarios también. Desde hace 15 años organiza Calibash, un evento que comenzó en el Forum de Los Ángeles y hoy es un festival con varias escalas a lo largo del país. Este año se celebró en tres días. La edición de enero 2023 tiene a ídolos como Farruko y Becky G como cabezas de cartel.

“Lo que más me gusta ver es el impacto del público en los conciertos. La emoción de todos ellos”, cuenta Hidalgo. Fue uno de los promotores del histórico concierto de 2021 de Los Bukis en el Sofi Stadium de Los Ángeles, un estadio con capacidad para más de 60.000 personas. Hidalgo fue artífice del regreso del conjunto mexicano encabezado por Marco Antonio Solís, que se materializó por el duro momento que vivían algunos de sus excompañeros. “Eusebio Cortez, El Chivo, andaba en el Uber; Joel tenía un problema de salud que requería de un trasplante. Marco Antonio Solís decidió hacerlo cuando llegó el momento divino”, cuenta Hidalgo, quien le había propuesto al Buki el regreso en cuatro ocasiones. Los Bukis cautivaron al templo angelino. Muchos años atrás, eran una banda que sonaba en la radio. Quien los presentaba al aire era un muchacho que había crecido viendo películas en un rancho de Michoacán como las estrellas como único techo.

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Sobre la firma

Luis Pablo Beauregard

Es uno de los corresponsales de EL PAÍS en EE UU, donde cubre migración, cambio climático, cultura y política. Antes se desempeñó como redactor jefe del diario en la redacción de Ciudad de México, de donde es originario. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y el Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Los Ángeles, California.

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