Javier Marías, el más europeo de los escritores

La escena literaria internacional lamenta la pérdida del admirado y reconocido autor

Javier Marías y Umberto Eco, el 14 de diciembre de 2010.
Javier Marías y Umberto Eco, el 14 de diciembre de 2010.LUIS SEVILLANO

En 1979, un año después de la publicación de El monarca del tiempo, el tercer libro de Javier Marías, en la revista académica Rassegna Iberistica, una joven académica italiana, Elide Pittarello, destacaba “la irrupción de lo inesperado en la vida cotidiana” y el dominio de la realidad que ejercía el pensamiento en esa historia. Fue una de las primeras reseñas en Europa sobre el entonces joven autor y el principio de una larga amistad. “Marías llegó a los lectores comunes y al público más sofisticado”, reflexionaba al teléfono el italiano Ernesto Franco, editor del novelista en Einaudi. “Era un escritor que realmente pensaba en la bella letteratura, que empleaba un idioma muy refinado. Además, su trabajo como traductor le permitió habitar distintos idiomas a través de grandísimos autores”.

Sus historias con frecuencia transcurrían en Reino Unido, su estilo mezclaba las ideas y el pensamiento de los personajes mientras narraban lo que ocurría y echaban la vista atrás, fundiendo ensayo y ficción. Sus devotos lectores se encontraban en Alemania, Francia, Italia, Holanda. Ha sido traducido a 46 lenguas y editado en 59 países. “Es el más europeo de los escritores españoles de su generación”, apunta en conversación telefónica su editor en Gallimard, Gustavo Guerrero. “Su consolidación en Francia fue muy temprana. La ambición filosófica y la densidad moral de su trabajo fortalecieron un vínculo con los lectores y con los escritores que le conectaban con la tradición francesa. Javier era el más respetado de los escritores españoles por sus pares franceses, algo que se ganó con sus libros de ficción y sus reflexiones sobre la literatura recogidas en ensayos”. Su particular relación con la lengua —que además era “un elemento central en sus tramas”, como apunta Guerrero—, complicaba el trabajo de sus traductores. En francés, en los últimos años ha sido Marie-Odile Fortier-Masek, y en inglés, la multipremiada Margaret Jull Costa.

Hace años en la Feria de Frankfurt, la editora Michi Strausfeld tuvo que traducirle en vivo. Este domingo recordaba al teléfono, poco después de conocer la noticia de su fallecimiento, lo difícil que fue enfrentarse a esas largas frases. Se habían conocido en 1977 en el comité de lectura que organizó Jaime Salinas en Alfaguara, que el legendario editor dirigía desde la sede de Torres Blancas. “En Alemania su éxito llegó con Corazón tan blanco y nunca cesó, su voz se impuso como la de ningún otro autor español. Los lectores le han seguido admirando, queriendo y leyendo. No se concibe la literatura contemporánea sin Marías”, recordaba desde Berlín.

En 1996, en el programa literario más importante de la televisión alemana, Marcel Reich-Ranicki, la gran autoridad de la crítica, dijo que era ”uno de los mayores escritores vivos del mundo”, y que Corazón tan blanco era “una obra maestra”. El idilio del madrileño con los lectores alemanes fue apabullante. Ahora, en dos semanas está previsto el lanzamiento de Tomás Nevinson, su novela más reciente, que llegará a Francia en enero y a EE UU también en 2023. Desde Nueva York, Diana Tejerina Miller, del sello Alfred Knopf, respondía por correo electrónico: “Hemos tenido la inmensa suerte de publicar a Javier Marías durante la última década. Tantos escritores en EE UU y en todo el mundo se cuentan entre sus admiradores y han recibido la influencia de su estilo tan único: su brillantez y erudición, su introspección en la naturaleza humana, sus frases sinuosas. Es una noticia desoladora. Su trabajo tendrá un largo eco”. El periodista de la revista The New Yorker, Jonathan Blitzer, que entrevistó al madrileño en su último viaje a EE UU hace casi una década, se refería el domingo al impacto de Marías en el trabajo de otros: “Veo su influencia en el trabajo de los escritores actuales que más admiro. El caso más reciente, un cuento de Ben Lerner que me hizo pensar que claramente le encantaba el principio de Mañana en la batalla piensa en mí. ¿Y quién puede echárselo en cara? Es simplemente fantástico”.

Desde Portugal, la editora Clara Capitão hablaba de los muchos lectores que en la tarde del domingo, último día de la feria del libro de Lisboa, se acercaron a buscar un libro de Javier Marías. “Los enamoramientos fue el libro que lanzó realmente su trabajo en Portugal, cuando su prestigio internacional ya estaba firmemente asentado”, apuntaba, y explicaba que curiosamente este noviembre estaba prevista la salida en luso de la primera novela de Marías, Los dominios del lobo.

Efectivamente, hay una larga lista de grandes premios europeos que Marías ha recibido, desde Prix Femina Étranger hasta el premio Gregor von Rezzori pasando por el Alberto Moravia y el Österreichische Staatpreis für Europäische Literatur. En Londres, el editor británico Simon Prosser afirmaba sentirse conmocionado por la noticia.

En la emisora de radio France Culture hace unos años, le preguntaron a Marías qué era para él ser escritor, según recordaba Gustavo Guerrero. “Dijo que escribir es una forma de pensar, que no existe de otra forma que no sea escribiendo. Y nos dejó a todos en silencio”.


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Sobre la firma

Andrea Aguilar

Es periodista cultural. Licenciada en Historia y Políticas por la Universidad de Kent, fue becada por el Graduate School of Journalism de la Universidad de Columbia en Nueva York. Su trabajo, con un foco especial en el mundo literario, también ha aparecido en revistas como The Paris Review o The Reading Room Journal.

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