Rusia expolia los dos grandes museos de Jersón

Antes de abandonar la ciudad ucrania, los ocupantes cargaron obras de gran valor en camiones y autobuses de manera organizada en dirección a Crimea

Cuadro del pintor Iván Aivazovski (1817-1900) del Museo de Bellas Artes de Jersón.
Cuadro del pintor Iván Aivazovski (1817-1900) del Museo de Bellas Artes de Jersón.

Antes de abandonar la ciudad ucrania de Jersón, los ocupantes rusos cargaron obras de incalculable valor pertenecientes a los dos principales museos de la ciudad y, de forma organizada, se las llevaron en camiones y autobuses en dirección a Crimea. Así lo ha contado a EL PAÍS Alina Dotsenko, directora del Museo de Bellas Artes de Jersón, uno de los dos centros expoliados. El otro es el Museo Provincial de la localidad.

Desde distintos lugares ocupados por las tropas rusas llegan historias semejantes que unas veces apuntan hacia la destrucción y otras hacia el expolio y otras inducen a pensar que tras la apariencia de lo primero puede esconderse lo segundo. “Los rusos entraron en Jersón el 1 de marzo. Vinieron al museo, pero inicialmente no tocaron nada. Les mentimos diciendo que nuestra colección había sido evacuada y durante dos meses conseguimos mantenerlos a raya”, dice Dotsenko a EL PAÍS por teléfono desde Kiev. “Los rusos volvieron más tarde, vestidos de civil, pero armados”, señala la directora, que esta semana emprende un viaje a Jersón para revisar el estado del museo, una vez desminado.

“Al llegar las tropas rusas, el Museo de Bellas Artes estaba cerrado porque estábamos realizando unas obras de restauración. Nuestra colección estaba empaquetada y guardada en un depósito especial cerrado con llave, que se encontraba en el interior del edificio”, explica. “El 4 de mayo me llamaron [las autoridades ocupantes] y me propusieron montar una exposición para el 9 de mayo con motivo del Día de la Victoria [el aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial]. Les expliqué que el museo se había cerrado por reparaciones y que los objetos de nuestra colección ya no estaban en él. También les dije que no quería relacionarme con las autoridades de ocupación”, cuenta Dotsenko.

“Nos dijeron que venían a liberarnos de los nacionalistas radicales y me preguntaron por qué no seguía yo el ejemplo de mi colega, la directora del Museo Provincial, que les había entregado su colección voluntariamente, y además les había recibido con un ramo de flores”, prosigue.

“Alegando que yo hablaba de forma irrespetuosa con las autoridades que iban a estar aquí para siempre, me citaron al día siguiente en la Fiscalía. Yo sabía que eso significaba que me llevarían al sótano, un lugar desde donde había peligro de salir flotando en el Dniepr”, explica Dotsenko.

Obra 'Cosacos' de Vasilkivskii Sergii.
Obra 'Cosacos' de Vasilkivskii Sergii.

Aquella noche la directora huyó de la ciudad y tres días después llegó a Kiev por accidentadas rutas. Su colega del Museo Provincial, la que “recibió con flores a los ocupantes”, ha desaparecido. Y también han desaparecido tres personas de la plantilla del museo de Bellas Artes que, según Dotsenko, habrían colaborado con los rusos y les habrían ayudado a acceder a la colección.

“El 31 de octubre los primeros camiones aparecieron junto al Museo de Bellas Artes. Para entonces ya llevaban más de una semana cargando la colección del Museo Provincial, bajo la supervisión de su directora, que figura hoy como sospechosa en las investigaciones llevadas a cabo desde Kiev”, explica Dotsenko.

La operación de carga desde el Museo de Bellas Artes a los camiones y autobuses se prolongó hasta el 4 de noviembre. Los vehículos no formaban una columna, sino que se iban marchando a medida que cargaban, cuenta.

De la colección de 14.000 piezas catalogadas de museo de Bellas Artes de Jersón, unas 10.000 han ido a parar al Museo Tavrida de Simferópol, según confirmó el lunes su director, Andréi Malguín, por teléfono desde la ciudad. “Tenemos diez mil piezas y las estamos inventariando. El Ministerio de Cultura de Crimea dispuso que las guardáramos aquí hasta que nos digan”, dijo Malguin, según el cual las obras están en su museo para “protegerlas” de las acciones bélicas y han sido colocadas “en la sala de conciertos, por ser el único lugar suficientemente grande”. “La colección pertenece al Museo de Jersón y se la devolveremos cuando nuestros superiores nos digan”, añadió. “Nuestra tarea es que no se pierdan ni se estropeen. Las autoridades nos pidieron que las guardáramos y las guardaremos hasta que nos digan”, prosiguió. A la pregunta sobre si su devolución al museo depende de si Jersón está bajo el control ruso o ucranio, Malguín evadió la respuesta y reiteró que hará “lo que nos digan”. “Nosotros no nos metemos en política”, remató.

“Esta es una pérdida enorme, porque estos museos [el de Bellas Artes y el Provincial de Jersón] contaban la historia del sur de Ucrania “, afirma Hana Mamónova, periodista cultural que trabaja actualmente en la documentación de los delitos de guerra, incluyendo delitos contra la cultura.

Losa del siglo XV que pertenecía a una iglesia destruida en la época soviética.
Losa del siglo XV que pertenecía a una iglesia destruida en la época soviética.

“La importancia del Museo de Bellas Artes de Jersón es que destruía la narrativa propagandística de Moscú, según la cual el sur de Ucrania es solo ruso. En ese museo había piezas desde el siglo XVII hasta nuestros días, entre ellas una colección de iconos pintados en Ucrania, que en parte son todo lo que ha quedado de iglesias destruidas durante la época soviética”, afirma Mamónova desde Kiev. También había obras de representantes del realismo ruso y del movimiento de los Peredvizhniki. El patrimonio del museo tenía lienzos de Ivan Aivazovski (1817-1900), Zinaida Serebriakova (1884-1967), Konstantin Makovski (1839-1915), Ivan Kramskói (1837-1887), Mikola Pimonenko (1862-1912) y Tatana Yabonskaia (1917-2005), entre otros.

Por su parte, la colección del Museo Provincial de Hersón ha sido trasladada al Museo de Hersonés, en las inmediaciones de Sebastopol, en la anexionada Crimea, según afirman fuentes museísticas en Sebastopol y Kiev. De esta colección es especialmente importante la parte arqueológica que documenta la historia del norte del Mar Negro, lugar de asentamiento de diversas civilizaciones antes de nuestra era, como los escitas y los griegos. Entre los objetos desaparecidos los hay que proceden de la ciudad de Olbia, que floreció en la desembocadura del Dniéper en el siglo VI antes de nuestra era y también varias losas incrustadas del siglo XV procedentes de la fortaleza de Bélgorod en el Diéster (cerca de Odesa).

Casos parecidos a los que se han producido en Jersón parecen haber ocurrido también en distintas zonas de Ucrania ocupadas por las tropas rusas. Así, por ejemplo, el alcalde de Melitópol denunció el expolio del Museo Provincial, donde se guardaba oro de los escitas. Una de las grandes pérdidas para el patrimonio cultural de Ucrania es el museo dedicado al paisajista de origen griego Arjip Kuindzhi de Mariúpol, que se quemó en un bombardeo. Kuindzhi (1840-1910) fue un oriundo de aquella ciudad y uno de los más importantes paisajistas de su época.

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Pilar Bonet

Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

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