Alianzas y traiciones

“Los míos son buenos corredores y mejores personas”, sentencia el seleccionador español, que confía en Freire, Valverde y Purito para la victoria

Óscar Freire, en Valkenburgo (Holanda), donde se corre el Mundial.
Óscar Freire, en Valkenburgo (Holanda), donde se corre el Mundial.JUAN GUTIERREZ (DIARIO AS)

Donde manda la ambición no hay alianza sin traición, enseñan en Juego de tronos,que más que inspirarse en Shakespeare parece más bien una lectura expandida y dramatizada de lo que ocurre todos los años en los Mundiales de ciclismo, donde todos los compañeros circunstanciales son enemigos en potencia, traicioneros como un falso llano. 

La historia de la única carrera que se corre anualmente por selecciones nacionales ha convertido tal sino en inexorable, y el contarlo —recordar a Merckx y Maertens, a Basso y Bitossi…— es ya una tradición de la prensa ciclista. Este año, también, por supuesto. Historias que funcionan como un recordatorio anticipado, como una clave, de lo que podría pasar hoy en los 267 kilómetros del Mundial —107 en línea desde Maastricht más 10 vueltas a un circuito de 16 kilómetros, con el Cauberg, un montecillo de poco más de un kilómetro como mayor atractivo saltarín— en el que el equipo español, con cinco puntas, corredores ambiciosos a los que una vez conocida la victoria les cuesta conformarse con menos, podría ser considerado como un ejemplo claro del asunto. Sin embargo, no, bajo titulares similares, alianzas y traiciones, y así, por ahí hablan no de Contador, Valverde y Purito, tres con el mismo maillot en Valkenburgo un par de semanas después de pelearse sin cesar en la Vuelta, sino de la pareja de belgas Boonen-Gilbert, los más citados como favoritos en cualquier quiniela.

¿Los españoles? ¿Por qué dudar de los españoles?, dicen los colegas. Son un ejemplo de lealtad y compañerismo. Y el seleccionador, José Luis de Santos, así lo afirma: “Son grandes corredores pero mejores personas, que saben que el líder del equipo es todo el conjunto, la unión del bloque”.

Y los ciclistas cuentan historias. Historias no de traición, sino de amistad. Valverde cuenta cómo lanzó a Freire en el sprint de Verona, tercer arcoíris del cántabro. “Y lo volveré a hacer en Valkenburgo si la carrera no se hace dura y llegamos en un grupo grande”, dice el murciano, que desdeña también la posibilidad de que entre él, Purito y Contador haya habido algo más que una pugna leal en la Vuelta. “No hay cuentas pendientes. Una cosa es lo que hacemos sobre la bicicleta y otra lo que decimos al bajarnos, muchas veces en caliente. Solo hay que fijarse en los hechos, no en las palabras”. Purito bromea y esquiva. Recuerda sus trabajos para Valverde en la Lieja-Bastogne-Lieja. Recuerda su bronce en Mendrisio 2009, cuando los líderes españoles se quedaron marcando a Cancellara. Y se inspira cuando le recuerdan que hace 25 años Stephen Roche ganó el mismo año Giro, Tour y Mundial. “Y yo podía haber ganado Giro y Vuelta, antes, me faltó un pelo”, dice Purito, podio en ambas. Samuel Sánchez recuerda cómo lanzó a Valverde a una medalla en el Mundial de Salzburgo 2006. “Y si las circunstancias me lo piden, no dudaré, le diré que se ponga a mi rueda y lo llevaré hasta donde pueda”, dice el campeón olímpico en Pekín 2008. “Si veo que no puedo ser más que sexto, por ejemplo, no voy a pelear por ello. Ahora bien”, advierte, “si veo mi oportunidad de infiltrarme en una fuga, no la voy a desaprovechar”.

“El circuito no es tan duro como decían, es de los más fáciles de los últimos años”, dice Freire, 36 años, ante su último Mundial —o penúltimo: si lo gana, lo que le haría el ciclista con más arcoíris, cuatro, correrá un año más. “Si lo gana”, dice David Millar, aquí comentarista de la BBC, “sería alucinante. Freire sería una leyenda”—, “y veo dos posibilidades. Si la carrera la hace dura el viento o la lluvia, nuestra baza es Valverde; si sale normal, soy yo”.

“Lo importante es que las palabras se hagan hechos en la carretera”. Lo dice, inquietante mirada de actor de Juego de tronos, Dani Moreno, el ciclista que más ha aprendido de Purito.

Sobre la firma

Carlos Arribas

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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