Red Bull se queda helado

Los de Vettel atribuyen a las bajas temperaturas la degradación de las gomas en Australia

Vettel, durante el 'pitstop' de Albert Park, en Melbourne.
Vettel, durante el 'pitstop' de Albert Park, en Melbourne.Mark Thompson (Getty Images)

Llegado el momento de hacer balance del primer Gran Premio de Australia, el primero de la temporada, el gesto de Sebastian Vettel en el podio del Albert Park reflejaba aquella mirada que se le pone cuando sabe que algo se le ha escapado. Vettel sonreía porque tenía que hacerlo, aunque no creía tener demasiados motivos para ello. El alemán formó en la parrilla de salida después de haber liderado dos de las tres sesiones de ensayos libres disputadas y arrasar en la cronometrada. Esa superioridad agravó aún más su enfado tras una carrera en la que arrancó el primero y terminó tercero sin haber sufrido ningún contratiempo mayor que poner como pretexto. Inicialmente, Red Bull pensó que lo más indicado era plantear una estrategia a dos paradas. No obstante, el desfallecimiento repentino de las gomas obligó a Baby Schumi a realizar una más de las previstas.

A la hora de ofrecer las razones que explicaran el contraste que ofreció el RB9 en solo cinco horas de diferencia, las que transcurrieron desde la sesión clasificatoria hasta el encendido de los semáforos, Vettel no aclaró demasiado las cosas. “No estoy preocupado, tenemos que admitir que hay veces que los demás van más deprisa que nosotros. En esta ocasión hemos salido bien, y después de un par o tres de vueltas buenas los neumáticos se han venido abajo”, convino el tricampeón, antes de desgranar: “He ido cómodo los dos o tres primeros giros después de cada parada, pero luego no pude seguir ni a Fernando [Alonso, finalmente segundo] ni especialmente a Kimi [Raikkonen, primero]. Su ritmo era muy bueno teniendo en cuenta la tralla que llevaban sus compuestos”.

De cara a 2013, Pirelli reblandeció sus mezclas Los coches pierden adherencia antes

En su intento de evitar que nadie pudiera volver a plantear una estrategia que le permitiera cubrir un gran premio con una sola visita al garaje, Pirelli reblandeció todas sus mezclas. Este cambio sacudió el paddock entero y a muchos equipos les entró el pánico porque sus monoplazas destrozaban unos neumáticos que, con el asfalto frío, generaban mucho graining, un fenómeno a partir del cual los compuestos pierden tiras o incluso pedazos de goma y, en consecuencia, también adherencia. Concluida la primera carrera de 2013, a Christian Horner también se le preguntó cómo explicaba el bajón del prototipo del búfalo rojo en un lapso tan corto, y el director de Red Bull fue un pelín más explícito que su piloto.

“La razón es muy sencilla: los neumáticos. No dimos con su temperatura óptima de trabajo”, explicó el británico. “La climatología jugó un papel muy importante (24 grados en el asfalto en el arranque). Kimi fue el único que tuvo éxito con una estrategia a solo dos paradas, y pronto vimos que era lo que había planteado. De hecho, hizo la vuelta rápida (la 56) con un juego que llevaba encima una cantidad de vueltas (22) impensable para cualquiera de los demás”, matizó Horner, que acostumbrado a salir a hombros de los circuitos, esta vez se quedó helado en el muro, como el resto de su equipo.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS