La roca se convierte en guiñapo

El Caja Laboral, liderado por Heurtel, zarandea al CSKA de Messina y sitúa el 2-1 en la serie tras una exhibición memorable en la que llegó a dominar por 34 puntos

Nocioni tapona a Teodosic
Nocioni tapona a TeodosicDavid Aguilar (EFE)

No hay mayor mina de pundonor que rebuscar en las afrentas. En una memorable exhibición de amor propio y defensa de su bien ganado prestigio competitivo, el Caja Laboral zarandeó al CSKA en el tercer partido de su serie apenas cinco días después de volver magullado y con un 2-0 en contra. La diferencia, que acabó fijada en los 21 puntos (93-72), llegó a ser de 34 en algunos tramos del partido en los que el rocoso ejercito de Messina quedó convertido en un guiñapo. Heurtel, los Bjelica, Nocioni y compañía desmintieron la condición de inabordable del conjunto ruso en un entusiasta recital que modifica el ecosistema del emparejamiento.

“Es una cuestión de orgullo. Estamos en deuda con la afición y con nosotros mismos”, había declarado Tabak en la víspera para motivar a su tropa. Los chicos atendieron al reclamo y lo hicieron a lo grande. Con intensidad y abnegación, el conjunto vitoriano ganó la partida de inicio a un CSKA timorato, que aterrizó en el parquet entre la apatía y la suficiencia. Seis puntos de Nocioni y un triple de cada uno de los Bjelica lanzaron al Caja Laboral hasta un 12-4 a los ocho minutos que obligó a Messina a cantar las cuarenta a sus chicos. Cook había puesto los grilletes a Teodosic y apenas Weems se animaba a desperezarse ante el aro rival. El protocolario toque de corneta del técnico italiano surtió efecto momentáneo con un 3-10 de parcial que ajustó el marcador coincidiendo con el final del primer cuarto (15-14).

Lejos de desanimarse, los locales redoblaron la apuesta en un segundo acto de traca que concluyó con un contundente 28-10. San Emeterio puso la agitación, Lampe los rebotes y Heurtel (máximo anotador con 21 puntos) y Nemanja Bjelica los triples. En una excelsa secuencia de presión defensiva y transiciones vertiginosas los de Tabak desarbolaron al CSKA en la segunda embestida. Ni el arrebato pendenciero de Teodosic cuando comenzaba a arreciar la tormenta ni una técnica posterior al técnico croata sacaron del carril al Caja Laboral dispuesto a restañar con saña las secuelas de las dos tundas sufridas en Moscú.

Sin ganas de ponerse el mono de trabajo para reconducir la noche, el CSKA se entregó a una batería de triples tan irreflexivos como desacertados que acabó por condenarles a una paliza notable (7 de 25 al final tras una serie que llegó a ser de 1 de 16). Ni Khryapa, ni Kaun, ni Erceg hicieron acto de aparición por el Buesa Arena en un apagón sin precedentes del lujoso repertorio de Messina. Apenas Kristic se escapó del sonrojo.

Grogui ante un rival encendido, el quinteto del CSKA deambulaba en la pista mientras la diferencia crecía hasta lo escandaloso (73-39, m. 30). Saciada la sed de venganza, el Caja Laboral se tomó un respiro y la segunda unidad del conjunto ruso maquillo levemente la azotaina recibida.

Sobre la firma

Faustino Sáez

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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