El Madrid se abanica con los suplentes

Los de Mourinho, con la mente en Dortmund, despachan a un Betis condenado por su tiritona de inicio ● Marcelo, Benzema y Modric, sustituidos por lesión

Cristiano cae ante Amaya, en el suelo, y Chica
Cristiano cae ante Amaya, en el suelo, y Chicaclaudio álvarez

Hace algunas temporadas que jornada a jornada se evidencia un grave problema del fútbol español: no hay clase media alta. La representaba el Betis de este curso, séptimo al llegar a un Bernabéu en rebajas, pendiente de la décima no de esta Liga en la que nada tiene que decir. El mundo al revés, sin dictado el Madrid, durante una hora mudo se quedó el Betis, el que se la jugaba como aspirante a la zona europea. Es tal la diferencia entre Barça y Madrid y el resto que a los blancos les basta con un poco de desidia, un puñado de suplentes y un par de canteranos, incluso debutante uno de ellos, como Casemiro, un brasileño de 21 años con mucho desparpajo como medio centro. Suficiente. Ni migas de los verdiblancos, asustados, encogidos, sin ánimo, en otra Liga hasta que se encontraron de casualidad en esta en el segundo tramo. Ni así, ya era tarde. En estos tiempos de rendición, al Madrid le basta con jugar de puntillas, con un pelotón de suplentes, un par de meritorios y las luces largas en Dortmund. No hay competencia y hasta en tales circunstancias, equipos agitadores como el sevillano se vuelven demasiado flácidos. Tiró el primer acto y se vio impotente cuando después le dio cuartelillo su adversario, ya de embarque hacia la Champions.

Real Madrid, 3 - Betis, 1

Real Madrid: Diego López; Nacho, Albiol, Carvalho, Marcelo (Varane, m. 15); Casemiro, Modric (Pepe, m. 63); Callejón, Özil, Cristiano; y Benzema (Higuaín, m. 73). No utilizados: Casillas; Morata, Kaká, Di María.

Betis: Adrián; Chica, Paulao, Amaya, Alex Martínez; Cañas (Rubén Pérez, m. 67), Beñat; Pabón, Nosa (Jorge Molina, m. 46), Campbell (Vadillo, m. 59); Rubén Castro. No utilizados: Casto; Salva, López, Perquis.

Goles: 1-0. M. 45: Özil. 2-0. M. 57: Benzema; 2-1. M. 73: Jorge Molina, de penalti. 3-1. M. 90: Özil.

Árbitro: Álvarez Izquierdo. Mostró cartulina amarilla al jugador del Betis Cañas (min. 55) y los del Real Madrid Nacho (min. 72), Higuaín (min. 79) y Cristiano (min. 82).

75.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por los fallecidos en el atentado del maratón de Boston.

De una nadería de partido sacó provecho el Madrid. Sin ruido, a bajo volumen, de sobra con unas gotas de Özil y un suspiro de Benzema. Bingo y a otra cosa, con el Betis de telonero, descontando la hoja del calendario en Chamartín. Extraviados los verdiblancos hasta su maquillaje final, el partido solo tuvo focos para chicos como Nacho y Casemiro. Polivalente y eficaz el primero, que partió como lateral derecho y antes del cuarto de hora cambió de orilla por la baja de Marcelo, endemoniado por las lesiones. Nadie hizo estornudar a Nacho hasta que le enfiló Rubén Castro en la jugada del penalti favorable a los andaluces, y menos a Casemiro, solvente en el puesto de Alonso. Un muchacho templado, de buena carrocería y con luces para distribuir el juego. De esos futbolistas que como anclas no se complican la vida, conocen el oficio, en las inferiores y en la categoría absoluta.

Pocas tardes de aliño semejantes ha pasado el Madrid, por mucho que el Betis empujara un poco ya con el 2-0. Mucha razón tenía Mourinho cuando confesó en la previa que la situación es inhóspita para él, que siempre ha competido hasta el final en las ligas en las que ha participado. Esta se le enredó desde el inicio, con las intrigas de vestuario, y el equipo navega ahora sin velas en esta competición. Se deja ir, sin rumbo claro, pero le basta con el escudo para impresionar, por más que el Betis llegara al partido con una hora de retraso, cuando Nacho atropelló a Rubén. Hacía una hora, justamente, que el Madrid estaba de entreno. Con la Liga de Campeones a la vista, del trastero habían resurgido Albiol y Carvalho como centrales, y había vuelto Callejón, revoltoso como es con sus desmarques perpetuos. En primera marcha, el Madrid se adelantó a un paso del descanso, tras una pared de Benzema, que domina el espacio corto como pocos, y Özil. El alemán resolvió la jugada con suficiencia, con insultante superioridad, con Paulao de escoba para evitar sin querer el fuera de juego. Un gol precedido por un remate al poste de Cristiano, que jugó con una pierna en Alemania, y un episódico disparo de Pabón al larguero.

Subyugado el Betis, el segundo tiempo fue más accidentado. Benzema, por la deriva del encuentro, como sin querer, selló el 2-0 tras una invitación de Cristiano. Parecía asunto resuelto, pero al Madrid le sonaron todas las alarmas. En una jornada de engorro, ya lastimado Marcelo, se pincharon Modric y el propio Benzema. Cambio de planes para Mourinho, que no pudo gestionar el trámite como quería. Un efecto contagioso para los suyos, que se vieron apretados por un Betis que había tardado un mundo en quitarse los complejos. Demasiado tarde, pese al enredo entre Diego López y Carvalho que a un dedo del final casi le cuesta el empate al Madrid. Rubén Castro se estrelló con el larguero y Albiol rebañó bajo palos el remate posterior de Pabón. El Betis, condenado por su tiritona de inicio, ya estaba sentenciado. Por si había dudas, le despachó Özil en el descuento. Sin despeinarse, con el abanico de los suplentes, el Madrid resolvió el papeleo de su formalidad en una competición que ya solo le estorba. El Betis regresará a ella la próxima jornada. Esta es la Liga española, la del abismo entre los colosos y el resto.

Sobre la firma

José Sámano

Licenciado en Periodismo, se incorporó a EL PAÍS en 1990, diario en el que ha trabajado durante 25 años en la sección de Deportes, de la que es Redactor Jefe en la actualidad. Ha cubierto seis Eurocopas, cuatro Mundiales y dos Juegos Olímpicos.

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