El Dortmund noquea a Guardiola

El sistema defensivo y el remate del brillante conjunto de Klopp pueden con el juego de toque de los muniqueses: 4-2

Josep Guardiola, rodeado de jugadores del Bayern
Josep Guardiola, rodeado de jugadores del Bayern F.Augstein (AP)

Las pifias terribles del portero Starke y de Van Buyten condenaron al librillo de Guardiola, tan esperado desde hace un año y tres meses —cuando se desligó del Barça—, y tan escénico como estéril por la falta de rodaje y por el sensacional ejercicio defensivo del Dortmund, que también exhibió una puntería de campeonato. Suficiente para que el Bayern perdiera la Supercopa de Alemania, reedición de la pasada Champions, aunque con signo final opuesto.

Guardiola y Klopp.
Guardiola y Klopp.WOLFGANG RATTAY (REUTERS)

Nunca entendió Guardiola el sistema táctico como algo inflexible, sino que advirtió que era un punto de partida para desarrollar el juego. Así, con el Bayern utiliza un 4-1-4-1 —en comparación con el 4-3-3 o 3-4-3 que utilizó en el Barça—, pero aplica su manual. Es el Bayern, a imagen y semejanza azulgrana, un equipo que no presiona arriba por exigencia sino por la necesidad de absorber el balón (aunque en defensa le costó algún sobresalto por la lentitud de los dos centrales, a la espera de Javi Martínez y Dante), de repartirlo hasta encontrar el hueco definitivo, siempre con Thiago como palanca. Pero eso no es fácil ante el Borussia, soberbio en su mecanismo defensivo, siempre con las ayudas y coberturas a tiempo, solo desentendido de las obligaciones un Lewandowski que, por el contrario, entra en combustión en ataque, perfecto punto final.

También presumido en su juego, el Dortmund de Klopp pretende rasear el cuero. No pudo hacerlo en exceso anoche, incomodado por la presión rival. Pero fue, sin embargo, un contratiempo menor; tiene pie para el fútbol vertical, para armar una contra de rechupete en un santiamén. Como en el tanto de Lewandowski, mal anulado porque ni la repetición aclaró si era fuera de juego. O como en esa jugada que Starke metió la mano a tiempo. Fue, en cualquier caso, el único acierto del portero. Resulta que Starke rechazó mal un saque de banda de Alaba, que Van Buyten se durmió en los laureles y rompió el fuera de juego, y que Bendner remató flojo y mal a las manos del meta. Pero se le escurrió de forma incomprensible el balón y Reus, atento, puso la cabeza para marcar el gol.

Se repuso el Bayern con paciencia, con toque y fútbol. Hasta que Lahm centró a Robben, que puso las tablas. Pero Van Buyten, ipso facto, se empeñó en complicar la noche, con un remate en plancha en propia puerta. Guindilla para el Dortmund, que al minuto siguiente firmó el tercero con un chut de Gundogan.

Aunque Thiago se inventó un pase que Müller estampó en el larguero y Robben encontró de nuevo la rampa para llegar al gol, con un remate seco con la zurda, al Bayern le pudo la retórica y le superó el Dortmund, que redondeó el duelo con una última diana de Reus. Mal estreno de Guardiola porque la puntería pudo con el control.

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