Mourinho aburre al United

El Chelsea, sin darle un solo minuto a Mata, empata sin goles (0-0) en su visita a Old Trafford en un encuentro anodino

Cole y Rooney se disputan el balón.
Cole y Rooney se disputan el balón.PHIL NOBLE (Reuters)

A Mourinho no le gusta Mata, el mejor jugador del Chelsea la pasada campaña, el de más presencia, personalidad y eficacia. O no lo suficiente para darle ni un minuto anoche el Old Trafford, a pesar tenerlo calentando un buen rato. Y a pesar de que su equipo fue muy plomizo en ataque, sin ninguna opción de ganarle al United. En la presentación en casa de David Moyes, el Manchester tampoco estuvo para tirar cohetes. Su intención de atacar no se vio correspondida con la profundidad. Lastrados los red devils por el enigmático estado de forma de Rooney. Reconvertido ya en media punta o en falso interior derecho, sin la explosividad que le lanzó a la fama, a Rooney le queda algún pase notable o algún movimiento inteligente, pero es imposible descifrar si volverá a ser el excelente delantero que fue. Tras el partido, Mourinho instó a Rooney a que públicamente expresara su deseo de fichar por el Chelsea. Le dio dos días para decidirse. En caso contrario, irá a por Eto'o.

La Premier es una organización modélica en muchos aspectos: el respeto a jugadores y técnicos, las transmisiones televisivas, la mercadotecnia.... El fútbol, y pese a la nómina de estrellas, sigue a la zaga. Ha perdido la frescura, ese punto de inocencia consistente en atacar y atacar, para explorar una vena especulativa. Mourinho participó anoche de esa tendencia en una primera parte soporífera. Al menos el Manchester quiso elaborar y llegar, sin la chispa para conectar con Van Persie, el único con cambio de ritmo, lastrados los red devils por la ausencia de alguien capacitado para el último pase (Kagawa sigue en en banquillo). El Chelsea, ni eso. Su contradicción fue estar plagado de centrocampistas (cinco, al prescindir el técnico de cualquier atisbo de delantero en el primer periodo), y no querer combinar ni aparecer. Simplemente sobrevivir.

Mourinho había dejado a los tres españoles en el banquillo (Mata, Torres y Azpilicueta). La cara de Torres era un poema. El técnico luso se apuntó a la moda de jugar sin un nueve. Descartó a sus tres delanteros puros (Torres, Lukaku y Demba Ba) para apostar por tres media puntas: Schürrle, Oscar y Hazard. El Niño entró en el último tramo y su presencia, aunque sin acierto, permitió alargar a los blues, más cerca en ese periodo final de la portería de De Gea. A Azpilicueta le quedó el triste consuelo de participar en ese par de minutos del final para perder tiempo y conquistar un empate tan poco lustroso. Mata, nada.

Antes, la grada de Old Trafford había saludado efusivamente a su nuevo entrenador, Moyes, con prolongados aplausos y pancartas de bienvenida. Una de ellas, decía: "The chosen one” [el elegido], en contraposición a su rival anoche, Mourinho, autodenominado The Special one [el especial]. Anoche, sin embargo, especiales y elegidos resultaron igualmente previsibles y anodinos.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Logo elpais

Ya no dispones de más artículos gratis este mes

Suscríbete para seguir leyendo

Descubre las promociones disponibles

Suscríbete

Ya tengo una suscripción