Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Grandes rivales, viejos amigos

Eusebio marca uno de sus cuatro goles a Corea del Norte durante el Mundial de Inglaterra de 1966.
Eusebio marca uno de sus cuatro goles a Corea del Norte durante el Mundial de Inglaterra de 1966. AP

Fuimos grandes rivales y buenos amigos. Recuerdo ahora que coincidimos en un homenaje en el Bernabéu a los 70 años del portero Ricardo Zamora, en 1971. Éramos una selección de Europa contra aquella España de Luis Suárez. La defensa española tiraba el fuera de juego y, a los 10 minutos, hice una jugada que practicaba en el Inter: retrocedía al medio campo y salía disparado hacia la portería. Eusébio lo entendió y me dejó solo para que marcara. Eusébio tenía todo: visión de juego, potencia, velocidad, regate, tiro a puerta... El Inter de Moratti padre quiso comprarlo y llegó a invitarlo a las oficinas neroazzurri de Milan. Yo estuve allí con él para convencerlo. Entonces me dijo: "Sandro, si algún día dejo el Benfica, será por el Inter".

Nosotros, tanto en el Inter como en la selección italiana, teníamos a Burgnich para secarlo. Tarcisio llevaba el número 2 y era nuestro mejor marcador: se entrenaba conmigo en los entrenamientos. 'Si puedo contigo, puedo con todos', me decía, cuando le recriminaba la persecución. 'Pero déjame en paz, si llevamos seis años juntos', le decía yo. En aquella época se marcaba al hombre y eran partidos muy duros. Los dos, Burgnich y Eusébio eran fortísimos, pero nunca vi a la Pantera Negra reaccionar ante una mala entrada, a pesar de que le pegaban muchísimo.

En aquellos tiempos, el dominio en Europa se repartía entre el Inter, el Benfica y, como siempre, el Madrid. En el Benfica, la guinda era Eusébio, un trescuartista que aparecía en la posición de nueve para marcar. Lo del falso nuevo de la España de Del Bosque no es nuevo. Ya se hacía en los sesenta. Pero había otros buenos jugadores: el delantero Torres, alto, lento y muy inteligente tácticamente; el extremo izquierdo Simões; y el mediocampista Coluna, un gran capitán.

Estudié español y aprendí también algunas palabras de portugués. Mi padre, Valentino Mazzola, capitán del Torino de los cuarenta, falleció [en el accidente aéreo en la montaña de Superga] viniendo de haber jugado un partido en Portugal. Y a Portugal viajé yo en mi primera salida internacional con la Azzurra, a disputar un Europeo sub 18 donde conocí a Simões. No se pueden imagina el miedo que tenía a volar. Algunos periodistas de la época de mi padre fueron a verme al aeropuerto. Y ahora que ha fallecido Eusébio, diría que ha estado en el podio de los más grandes, junto a Di Stéfano, Pelé, Maradona y Bobby Charlton. Eusébio fue un tipo simpático y poco hablador. Descanse en paz.

Sandro Mazzola fue capitán de Italia y del Inter, con quien ganó la Copa Europa en 1964 y 1965.

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