Lavillenie derriba el muro Bubka

Con un salto de 6,16 metros, el francés bate el récord mundial de pértiga que tenía el ucraniano desde 1993

Al gigante Serguéi Bubka, finalmente, no le quedó más remedio que levantarse y aplaudir con una sonrisa que se quería feliz en la boca y una mirada fría en el palco del pabellón Drojba, en su ciudad de Donetsk, la más rusa de las grandes urbes ucranianas. Allí, unos pocos metros bajo sus ojos, un diminuto francés —“¿pero tú, cuánto mides?”, le preguntó una noche de fiesta la pertiguista donostiarra Naroa Agirre hace unos años, sorprendida por la poca presencia física, la poca imponencia por así decirlo, que mostraba— llamado Renaud Lavillenie acababa de batir su récord del mundo de salto con pértiga con un salto de 6,16m al primer intento.

Lavillenie, tras batir el récord
Lavillenie, tras batir el récordAlexander KHUDOTEPLY (AFP)

Llegó el momento inevitable, esperado pero nunca deseado. Se acabaron para el zar Bubka, un atleta que construyó su vida más allá del atletismo alrededor de un récord de 6,15m que durante décadas se creyó imbatible, uno de los muros infranqueables del atletismo (y hasta 6,15m exactamente mide el monumento que Donetsk le dedica a su gran hombre en una plaza de la ciudad), las preguntas recurrentes: ¿Cuánto tiempo durará tu récord?, ¿cuándo alguien será capaz de batirlo? Ahora podrá responder: mi récord, los 6,15m, ha durado exactamente 21 años menos seis días, desde el 21 de febrero de 1993, desde que lo batí también en Donetsk, mi capital, la capital del mundo de la pértiga desde entonces.

Que Lavillenie, campeón olímpico en Londres, nacido en Charente y crecido en Clermont Ferrand, a la sombra del Puy de Dôme, uno que tiene 27 años, mide 1,76m y pesa 69 kilos (qué ligereza aparente, pero qué velocidad y qué fiereza, qué fuerza para doblar la pértiga de fibra de carbono) podía batir su récord ya se sabía desde hace tiempo, desde hace un año al menos con casi seguridad y con absoluta certeza desde hace un par de semanas, desde que el 31 de enero saltara como quien no quiere la cosa 6,08m en la ciudad polaca de Bydgoszcz, y fallara por muy poco sus tres intentos sobre 6,16m.

Será más hermoso que lo bata en Donetsk, más simbólico, como si fuera la transmisión de un testigo, dijo la comunidad atlética en ese momento, en la patria de Bubka, bajo la mirada severa del más grande, de aquel que acabó siendo llamado míster centímetro, pues batió 35 veces su propio récord mundial, al aire libre y bajo techo, que en sus tiempos eran tablas separadas (ahora se da una circunstancia mixta: para que una marca sea considerada récord del mundo absoluto es indiferente que se bata al aire libre o en pista cubierta, pero aún se mantiene la categoría separada de récord al aire libre, aún en poder de Bubka, con 6,14m logrados en la altura de Sestriere en 1994), siempre centímetro a centímetro.

Y así, como le reclamaba la afición, lo hizo Lavillenie, en Donetsk, y con una seguridad absoluta. “Pese a todo, pese a todas sus marcas, atléticamente Bubka no fue el mejor de su generación. Los había más rápidos y más fuertes”, dice Jon Karla Lizeaga, el entrenador de Naroa Agirre. “Pero no había ninguno con su mentalidad, con la capacidad de concentración tan absoluta de Bubka, con su devoción al salto con pértiga. Eso marcó la diferencia”. Y Javier Navas, el entrenador de Igor Bychkov, el mejor pertiguista español, emite un juicio similar sobre el francés: “No es el más rápido, no es el más fuerte, pero sí es el más valiente, el más insensato en sentido positivo, el que menos piensa en las consecuencias de sus saltos. El pertiguista en estado puro”.

Comparativa de los saltos de Lavillenie y Bubka, en dos imágenes de archivo
Comparativa de los saltos de Lavillenie y Bubka, en dos imágenes de archivoJONATHAN NACKSTRAND ERIC FEFERBERG (AFP)

Pese a pasar 6,01m solo al tercer intento en Donetsk, Lavillenie, único saltador que aguantaba en el concurso, pidió inmediatamente 6,16, sin dudar. “Tras su segundo salto, inmediatamente me guiñó un ojo y me dijo que iba a batir el récord”, dijo su hermano Valentin, también pertiguista de valor y también espectador en Donetsk. Y tampoco dudó en su carrera de 21 pasos con una pértiga con un agarre de 5,15 metros (distancia entre la punta y su mano) y de 14,3 de dureza que dobló como si fuera de bambú cuando la clavó a una velocidad de 9,85 m/s y a 4,40 metros de distancia del cajetín. Salió volando, se dobló impecable, se instaló en una nube de felicidad y en esa nube aún seguía tiempo después. “Y me va a hacer falta tiempo para descender a tierra. Era un récord tan mítico… Y ni he rozado el listón”, dijo. Y en el palco, a Bubka, que tantas reglas del salto y normas técnicas cambió desde su puesto de vicepresidente de la IAAF para hacer más complicada la especialidad para sus herederos, no le quedó más remedio que aplaudir.

El muro Bubka era uno de los cuatro que el atletismo de los años 90 erigió altos, imposibles. Ha sido el primero en caer gracias al impulso de un saltador apasionado y de “apariencia humana”, como definió a Lavillenie el propio Bubka. Aún resisten los 8,95m de longitud que Mike Powell saltó en 1991; los 2,45m de la altura de Javier Sotomayor en Salamanca en 1993 (aunque Bondarenko y Ukhov se están acercando a saltos agigantados, y ya están en 2,41m) y los 18,29m del triple de Jonathan Edwards que dura desde 1995, aunque con la sombra de Teddy Tamgho, 18,04m, cada vez más cercana.

La hegemonía de Bubka, rota

5,85 m: Serguéi Bubka 26 de mayo de 1984 Bratislava, Checoslovaquia.

5,88 m: Serguéi Bubka 2 de junio de 1984 París, Francia.

5,90 m: Serguéi Bubka 13 de julio de 1984 Londres, Reino Unido.

5,91 m: Thierry Vigneron 31 de agosto de 1984 Roma, Italia.

5,94 m: Serguéi Bubka 31 de agosto de 1984 Roma, Italia.

6,00 m: Serguéi Bubka 13 de junio de 1985 París, Francia.

6,01 m: Serguéi Bubka 8 de junio de 1986 Moscú, Unión Soviética.

6,03 m: Serguéi Bubka 23 de junio de 1987 Praga, Checoslovaquia.

6,05 m: Serguéi Bubka 9 de junio de 1988 Bratislava, Checoslovaquia.

6,06 m: Serguéi Bubka 10 de julio de 1988 Niza, Francia.

6,07 m: Serguéi Bubka 6 de mayo de 1991 Shizuoka, Japón.

6,08 m: Serguéi Bubka 9 de junio de 1991 Moscú, Unión Soviética.

6,09 m: Serguéi Bubka 8 de julio de 1991 Formia, Italia.

6,10 m: Serguéi Bubka 5 de agosto de 1991 Malmö, Suecia.

6,11 m: Serguéi Bubka 13 de junio de 1992 Dijon, Francia.

6,12 m: Serguéi Bubka 30 de agosto de 1992 Padua, Italia.

6,13 m: Serguéi Bubka 19 de setiembre de 1992 Tokio, Japón.

6,15 m: Serguéi Bubka  21 de febrero de 1993 Donetsk, Ucrania.

6,16 m: Renaud Lavillenie 15 de febrero de 2014 Donetsk, Ucrania.

Sobre la firma

Carlos Arribas

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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