Valverde repite en Huy

El murciano, tras un tremendo ataque, celebra por segunda vez la victoria en el aperitivo de la Lieja

Valverde, con el trofeo de ganador.
Valverde, con el trofeo de ganador.DAVID STOCKMAN (AFP)

Hasta hace 11 años, hasta 2003, ningún ciclista español había conseguido ganar la Flecha Valona, la clásica belga que está a punto de cumplir 80 años y que con el paso del tiempos se ha convertido, lejos de cualquier exquisitez táctica, en una carrera especializada para trepamuros, ciclistas explosivos y veloces con golpe de pedal dulce capaces de acelerar en el muro de Huy, la tremenda pared final de más de un kilómetro y una curva infernal que en el callejero de la ciudad figura como Camino de las Capillas. Pero en las 12 ediciones transcurridas desde aquel 2003, desde que Igor Astarloa, pocos meses antes de ganarse el maillot arcoíris en Hamilton, consiguiera la victoria en Huy, cinco de los triunfos fueron españoles, los tres últimos consecutivos: Purito, Moreno y, hoy, Alejandro Valverde, quien repite victoria, pues ya se estrenó en la clásica del corazón de las Ardenas en 2006. Aquella victoria fue para el murciano del Movistar un anticipo de su primer triunfo, cuatro días más tarde, en la Lieja-Bastogne-Lieja, el más viejo de los monumentos, las grandes clásicas de un día, y objetivo primaveral de los mejores ciclistas del mundo.

Las clasificaciones

1. Alejandro Valverde (ESP/MOVISTAR TEAM), 4h 36m 45s.

2. Daniel Martin (IRL/Garmin-Sharp) a 3s.

3. Michal Kwiatkowski (POL/Omega Pharma - Quick-Step), a 4s.

4. Bauke Mollema (HOL/Belkin), a 5s.

5. Tom-Jelte Slagter (HOL/Garmin-Sharp), a 6s.

6. Dennis Vanendert (BEL/Lotto-Belisol), mismo tiempo.

7. Michael Albasini (SUI/Orica-GreenEdge), a 8s.

8. Roman Kreuziger (RCH/Tinkoff - Saxo), a 9s.

9. Dani Moreno (ESP/Katusha), a 11s.

10. Philippe Gilbert (BEL/BMC Racing), a 15s.

Con todos ellos, exceptuando a Contador y Froome, que preparan el Tour con concentraciones en altura y entrenamiento, con los que fueron y con los que serán, se las vio Valverde en los últimos metros del camino de las Capillas, donde, por una vez, como diría el malvado, supo moverse bien tácticamente en un sprint larguísimo lanzado por el cabezota polaco Michal Kwiatkowski. Valverde, que por un momento pareció dispuesto a dejarse la vida siguiendo la rueda polaca, prefirió levantar el pie lo justo, dejarse adelantar por el pequeño grupo selecto –Dan Martin, el sobrino de Roche, los holandeses Mollema y Jelte-Slagter, el belga Vanendert, que no abandona los puestos de honor en todas las clásicas--, para rematarlos imponente en las últimas pedaladas, con las que abrió un hueco tan amplió que hasta le permitió regodearse en una victoria cuya clave, quizás, estuvo en el gran trabajo de sus compañeros de equipo, sobre todo del joven campeón de España Jesús Herrada. El conquense atacó en el segundo de los tres pasos por el muro de Huy, a 23 kilómetros de la meta, y desde entonces la carrera no paró de aumentar el ritmo, con más Herrada aún en la penúltima cuesta, la de Ereffe, lo que finalmente se reveló fatal para los ‘katushas’ de Moreno y Purito, quien sufrió una caída estúpida y sin consecuencias aparentes, junto a Fränk Schleck y Cunego, a tres kilómetros de la meta (también se cayó el catalán el pasado domingo en la Amstel) y para Gilbert, el despampanante vencedor de la misma Amstel, quien parecía imbatible y acabó décimo.

“Supe tener paciencia”, dijo Valverde. “Por un momento me vi encerrado junto a las vallas, pero supe esperar a que se abriera un hueco y en cuanto se abrió me colé”.

Para Valverde, que cumple 34 años el viernes 25 y lleva una primavera más dedicado a las clásicas de un día que a las pruebas por etapas (es la base, dicen en su equipo, de lo que resta de temporada: llegará así más descargado de competición al Tour, donde intenta terminar de una vez en el podio, y, sobre todo, al Mundial de Ponferrada, su sueño último), la victoria tuvo también un sabor más intenso cuando comprobó que el segundo fue el irlandés Dan Martin, el mismo que el año pasado chafó sus esperanzas, y las de Purito, en el último kilómetro de la Lieja, la clásica en la que el domingo intentará su tercera victoria. “Me encanta la Lieja”, dijo. “Las cuestas son largas. No es tan importante como en otras carreras ir bien colocado y así se corre sin tanta tensión”.

Sobre la firma

Carlos Arribas

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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