Un genio de la autogestión

Federer gana en Shanghái y con 33 años fija su calendario en función de los títulos

Roger Federer celebra su victoria.
Roger Federer celebra su victoria. GOH CHAI HIN (AFP)

El genio no solo se expresa con la raqueta, también lo hace con sus decisiones. A los 33 años, Roger Federer ganó ayer el Masters 1.000 de Shanghái al derrotar 7-6 y 7-6 a Gilles Simon. La victoria, que permite al suizo tener opciones matemáticas de acabar 2014 como el número uno, no nubló la mente del campeón de 17 grandes. Federer, que tiene que disputar el Francia-Suiza de la final de la Copa Davis entre el 21 y el 23 de noviembre, vivirá este año una de las temporadas más largas de su carrera. Por eso ha profundizado en un rasgo que siempre le ha distinguido: juega donde quiere y cuando le conviene, aprovechando sus galones y que el reglamento le permite saltarse la obligatoriedad de jugar los nueve Masters 1.000 gracias a que es uno de los pocos tenistas que cumple los eximentes de sumar más de 600 partidos, doce cursos como profesional y al menos 31 años.

“Cuando te haces mayor, el ránking se convierte en algo secundario”, explicó ayer cuando le preguntaron por la posibilidad de auparse al número uno, y dejando en el aire su participación en el Masters 1.000 de París-Bercy (desde el 27 de octubre; en 2014 no ha disputado Madrid). “Lo importante es ganar títulos. Estoy feliz. Es muy especial volver a casa y compartir estos momentos con mi familia. Ahí decidiré las prioridades y los planes para el resto de semanas del año”.

Cuando te haces mayor, el ránking se convierte en algo secundario Roger Federer

Federer ha jugado catorce torneos en 2014. Nadal ha disputado los mismos pese a haberse perdido tres citas obligatorias durante los tres meses que estuvo de baja por lesión. Además del número, importa el momento. Mientras el español se batía el cobre en Pekín, donde comenzó la gira asiática, Federer se preparaba en casa para Shanghái. El suizo, que tiene entre ceja y ceja la Davis, junto al oro olímpico individual el único gran título que le falta, ya suma 61 victorias en 2014, más que nadie en el circuito, por las 45 que logró en todo 2013. No había un tenista de tanta edad en el número dos desde hace más de un decenio (Andre Agassi, en 2003). Nadie ha ganado a más top-10 en lo que va de temporada: trence, por los doce que ha eliminado Novak Djokovic o los seis contra los que ha levantado los brazos Nadal.

“Es una gran sensación tener esta Copa en mis manos”, dijo Federer, que ganó en Shanghái tras remontar cinco puntos de partido en su debut, contra Leo Mayer, y después de ver cómo Simon sacaba por la primera manga de la final (hizo break) y cómo luego se procuraba dos puntos para ganar el segundo parcial (se los negó). “Estoy feliz con mi juego”.

El fin de año está lleno de retos para Federer. La próxima temporada, también. Demostrada de nuevo la vigencia de su raqueta en los torneos que se disputan al mejor de tres sets, queda pendiente que se recupere para la causa de los grandes, donde en 2014 solo lució con una magnífica final (perdida) en Wimbledon. Ahí, en las cinco mangas, que consumen las piernas y martirizan los pulmones, tiene un reto gigantesco. Titánico. Lo justo para un campeón de su talla.

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Sobre la firma

J. J. MATEO

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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