“Solo pido que si recurren lo paguen ellos”

Tras su absolución, Joan Laporta reta a la actual directiva del Barcelona

Joan Laporta, antes de comparecer ante los medios este jueves.
Joan Laporta, antes de comparecer ante los medios este jueves.Vicens Gimenez

“La sentencia ha hecho justicia”, se arrancó ayer Joan Laporta, pura felicidad, rodeado de la mayoría de los que fueron sus directivos, en la abarrotada sala de prensa del Col·legi de Periodistes de Catalunya, donde acudió para evaluar la sentencia del magistrado Martínez Borrego que les absolvió de la demanda de responsabilidad civil que contra él y 16 de sus exdirectivos interpuso la junta de Sandro Rosell por mandato de la asamblea de compromisarios.

Acusados como fueron en su día por Sandro Rosell y sus directivos de dejar al club en la ruina, ayer el ex presidente sacó pecho al ser exonerado por el juez: “Estoy feliz”, dijo Laporta, con una sonrisa contagiosa, que aguarda ahora, como el barcelonismo, a la reunión extraordinaria de la junta directiva del Barcelona convocada para hoy por el presidente, Josep Maria Bartomeu, que deberá decidir si recurre la sentencia, y en consecuencia, si se ejecutan los avales contra ocho de los directivos, condenados (por otro juez) a pagar deudas que supuestamente no existen por valor de 2,9 millones de euros que, según reconoció Laporta, “nos condenarían a la ruina patrimonial de nuestras familias”.

Laporta, que se emocionó al recordar el sufrimiento compartido con los que como él han pasado por estos cuatro años de “ensañamiento” al que dice han sido sometidos sus compañeros de directiva, agradeció especialmente, entre otros, a Josep Guardiola y Manel Estiarte su solidaridad. No quiso decir quién ni cuántos jugadores ni empleados del Barcelona le han hecho llegar en las últimas horas mensajes de apoyo, pero sí que tiene el teléfono colapsado de mensajes. Lo agradeció emocionado.

El socio que activó la demanda de los avales insta a que se recurra la sentencia

A la espera de que la junta convocada hoy por Bartomeu decida si convoca una asamblea extraordinaria para consultar a los socios, o si, sencillamente, asume que hasta aquí se ha llegado y se cierra el caso, Laporta anunció que no espera nada de ellos. Dijo el expresidente desconfiar de Bartomeu, presidente al que considera “la otra cara de la misma moneda de Rosell”, emparejándoles por igual en su “resentimiento y las ganas de desprestigio”. Laporta entiende que a ambos les mueven las mismas razones, les considera partícipes de tomar decisiones que van contra “los valores del Barça, como poner a Qatar en la camiseta, con la excusa inventada de la ruina para cambiar un modelo”.

Por eso, porque se han metido en un jardín jurídico —“nosotros no hemos presentado demandas, sólo hemos recibido castañas, ellos sabrán qué han de hacer”, explicó Laporta—, no aguarda nada bueno de una junta extraordinaria que se antoja de puertas adentro como un verdadero galimatías dado que las corrientes internas de la directiva discrepan abiertamente sobre qué camino tomar.

El balón, llegado este punto, está en el tejado de la directiva, que se debate en una lucha interna. En verdad, la junta no sabe qué hacer, ya que no atina el departamento jurídico con el procedimiento ni tampoco acierta el aparato económico a dar respuesta a la sentencia. “Sólo pido que si recurren lo paguen de su bolsillo”, retó Laporta, crecido y consciente de que en los presupuestos del club se contempla una partida de 900.00 euros destinada al pago de minutas.

Ha quedado acreditado que el Barça que dejamos no estaba arruinado. Dejamos un Barça solvente y un club admirado en lo deportivo y en lo social”, dice Laporta

“Creo que no beneficiaría al Barcelona recurrir, pero ellos sabrán. Si recurren sólo pensaré que siguen instalados en el resentimiento, en las ganas de perder. Y que por el bien del Barça no tienen necesidad”, dijo el ex presidente, haciendo suyo el sentimiento de buena parte del barcelonismo, harto del tema. “Ha quedado acreditado que el Barça que dejamos no estaba arruinado. Legamos un Barça solvente y un club admirado en lo deportivo y en lo social. Un club que lo ganó todo, incluso 2-6 en el Bernabéu. Pero esta Junta pensó que debía generar sombras y nos cargó las pérdidas del pasado, las inventadas y las del futuro”, denunció Laporta, al evaluar en rueda de prensa la sentencia que lavó su imagen.

“Somos trigo limpio. Se inventaron la excusa de la ruina para cambiar un modelo de club y la sentencia cierra el círculo de nuestra buena gestión social, deportiva y económica. Todo fue por resentimiento y ganas de desprestigio”, insistió.

Resulta, en cualquier caso, que ayer mismo, mediante un burofax remitido a la dirección del Barcelona y firmado por Robert Blanch, en nombre de la Asociación para la defensa de los derechos del Socio del Barça, la misma que activó la denuncia que terminó con la sentencia de los avales, se instó al presidente del club a recurrir la sentencia en base a lo que consideran “un acuerdo tomado por el órgano soberano del club, la Asamblea de Socios Compromisarios, en tanto que representante ejecutivo del socio mientras haya una vía abierta para poderse resarcir de las pérdidas que dejaron los anteriores gestores”. El club, indican, tiene que agotar esa vía abierta. La Asociación, en su burofax citó incluso a Rosell, quien dijo: “no os fallaré”.

La pelota, que Laporta jugó junto a Cruyff, Begiristain y Guardiola, “en un modelo de club que han tratado de destruir”, recordó el ex directivo, la tienen que poner en juego hoy Bartomeu y su junta directiva en una reunión que debe marcar un antes y un después en las relaciones institucionales de la historia del club.

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