Pasión en El Madrigal

El Villarreal recupera la identidad y vence por la mínima (2-1 ) a un ambicioso Salzburgo en un partido muy intenso

Victor Ruiz presiona en el control a Djuricin.
Victor Ruiz presiona en el control a Djuricin.Domenech Castelló (EFE)

Llegadas las eliminatorias en la Liga Europa, la competición resulta conmovedora si dos equipos tienen ánimo para ello. Villarreal y Salzburgo rivalizaron con honor en un encuentro de altos vuelos entre dos equipos dinámicos y ambiciosos, que no se dieron ni un respiro durante 93 minutos de pasión y orgullo. Venció el conjunto de Marcelino por la mínima ante un atrevido Salzburgo que se levantó una y otra vez cada vez que se vio superado por momentos por un Villarreal con sus señas de identidad definidas y recuperadas. El desenlace final está en el aire. El pase a octavos sigue estando caro para castellonenses y austriacos.

La foto previa al encuentro apuntaba una desventaja física evidente entre el Villarreal y Salzburgo. De gran envergadura los austriacos, menudos los castellonenses. Afortunadamente para los amarillos, el talento no es cuestión de centímetros. La inteligencia y la técnica, individual y colectiva, la rapidez en la toma de decisiones, resulta más fundamental en el fútbol que el tallo de los componentes.

Pretendió el Salzburgo ser valiente en El Madrigal, que presentó algo más de media entrada, para disgusto del presidente Roig al que no se le puede pedir más esfuerzo para con su club. Presionaba la salida del esférico del Villarreal al que le faltaba Bruno para aclarar el inicio del juego amarillo. A los 21 minutos de juego, coincidiendo con el número de su dorsal, todo el estadio coreó el nombre de Bruno Soriano. Gestionar la larga ausencia del capitán resulta capital para el grupo de Marcelino, tocado por la baja de su referente.

Movilidad, astucia y aplicación defensiva necesitaba el Villarreal para contrarrestar la intensidad y codicia austriaca que atacaba el área de Asenjo con no menos de cuatro efectivos, con Jonathan Soriano, al que todos buscan, en el eje de la ofensiva. Tuvo la primera oportunidad clara del partido el Salzburgo por mediación de Djuricin cuyo disparo se topó con la buena colocación de Asenjo. El portero palentino salvó de nuevo a los suyos tras un cabezazo de Ramalho a la salida de un córner detenido en la misma raya de gol en una mano prodigiosa. El central brasileño se mesaba los cabellos, no entendía como su envenenado remate pudo ser interceptado por el portero rival.

Daba réplica el equipo austriaco a las ofensivas amarillas, capitalizadas estas por Cheryshev y Vietto, actualmente los jugadores más determinantes del Villarreal junto a Asenjo. La contestación amarilla fue instantánea y eficaz. Se revolvió Vietto en el área opuesta y su disparo fue rechazado por el meta Gulácsi como pudo. El esférico cayó a los pies de Uche que acertó a embocar en la red austriaca. Apenas había transcurrido media hora de juego de un partido dinámico y abierto al que le quedaba mucha historia por delante.

El equipo visitante hizo saber al Villarreal que sus intenciones pasaban por marcar en El Madrigal

El Salzburgo, inconformista con el resultado, hizo saber al Villarreal que sus intenciones pasaban por marcar en El Madrigal. No concedió un respiro a la defensa amarilla, necesitada esta del máximo rigor para contener el ataque austriaco al que le sobraba un toque o un segundo de más llegado al área de Asenjo.

El empate austriaco llegó nada más iniciarse el segundo acto. Entendió el colegiado escocés, tras unos segundos de duda y a expensas del juez de portería, que hubo contacto de Víctor Ruiz sobre Djuricin al intentar rebañar el esférico al delantero austriaco. El penalti decretado fue transformado con tranquilidad por Jonathan Soriano que no dio opción alguna a Asenjo. El sexto gol del catalán en la competición.

Tocado en el orgullo, reaccionó el Villarreal de inmediato y consiguió ponerse de nuevo en ventaja en una acción maravillosa de Cheryshev empatar cruzado tras una pared con Vietto. Antes y después, Uche pudo marcar evitándolo Gulácsi en dos grandes intervenciones, la segunda incomprensiblemente errada por el nigeriano. No se movió más el marcador a pesar de las intenciones de ambos equipos. Quedan 90 minutos de desenlace incierto.

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