El alma guerrera y la tarima flotante

Torrijos, clasificado para la final de triple y Terrero para los 400m

Atletas compitiendo durante el Europeo de atletismo
Atletas compitiendo durante el Europeo de atletismoMICHAL CIZEK (AFP)

Tiene Indira Terrero unas uñas hermosas pintadas de oro en sus puntas que las enseña coqueta como Liza Minelli en ‘Cabaret’ (“sofisticadas, ¿no?”) después de haberlas sacado, casi belicosa, a la defensiva cuando se preguntó si vivía y se entrenaba en Italia con Andrea Longo. Es el alma guerrera de los cuatrocentistas, el arma necesaria para sobrevivir en pista cubierta, en unos campeonatos en los que en el mismo día tienen que disputar eliminatorias y semifinal, y muchas veces morir, puro darwinismo acelerado que solo deja pasar a seis a la final.

Son mis quintos campeonatos y he corrido como un novato, perdido” Luis Alberto Marco

Tras la convergencia en la calle libre, Pau Fradera defendió con los codos su posición en la calle uno de los asaltos de un turco y se le fueron tantas energías en la pelea que en la última recta se quedó sin fuelle, y entró casi cayéndose, superado por el turco, Yavuz Can, quien no captó la ironía del asunto y casi se lía a puñetazos después, y por dos más. Acabó cuarto y eliminado, y con la adrenalina por las nubes. No como Terrero, quien pese a correr mal, como reconoció, acabó segunda en su serie, y clasificada para semifinales. La adrenalina le habría descendido, pero no el carácter ni el genio, que no se podría calificar de caribeño. “Estoy viviendo en Venecia porque mi madre solo podía salir de Cuba si yo no estaba en España. Y mi padre sigue en Estados Unidos”, les dijo a los periodistas la medallista de bronce en el último Europeo al aire libre. “Y a ver qué ponéis, porque decís muchas cosas que no son y en la federación me atacan: aunque me entreno en Padua con la asistencia de Andrea Longo (exatleta italiano de 800m), mi único entrenador es Rafael Blanquer”. Más tarde consiguió clasificarse para la final de mañana terminando tercera (53,16s) en su semifinal.

Más pacífico, el canario Samuel García, un gigante que tenía que acortar su zancada en la calle tres, también pasó a semifinales del 400. Lo hizo por tiempos (47,26s) y después de vivir las extrañas sensaciones que le proporcionó correr arrítmicamente sobre lo que denominó una pista “flotante”. Sin embargo, fue eliminado en semifinales, ya que debió correr por la calle dos, imposible, por el mínimo radio de las curvas, para su larga zancada. Y al hablar de ello, de una pista construida sobre el aire en la que los atletas no saben muy bien dónde están y que por poco deja al gran Renaud Lavillenie fuera de competición en su primera altura, García repetía la queja de todos los que por delante de él habían pasado por la zona mixta. Atletas como Pablo Torrijos, quien se clasificó para la final de triple, sexto, con un salto de 16,51m y que fue el primero en hablar de la paradoja de la pista. “Después de saltar a la primera 16,50m fácil, sin forzar, pensé que iba a ser todo más sencillo”, dijo uno de los favoritos para la medalla junto al veterano rumano de aires quevedescos Marian Oprea, un triplista de potencia a quien le favorece el rebote del pasillo flotante, y el ligero portugués Nelson Évora. “Pero cuando, en los siguientes saltos, quise forzar y correr más, la pista me empujaba, perdía los apoyos porque son planchas de dos metros y si pisas en en el centro te hundes, y saltaba peor. Y ahora me marcho con la incertidumbre de no saber”. Los otros dos triplistas, Sergio Solanas y Jorge Gimeno, se marcharon con la certidumbre de estar eliminados y bastante enfadados consigo mismos.

A mí la pista me ha ido muy bien, porque tiene un rebote muy bueno que te hace saltar mal, pero para Lavillenie ha sido al revés" Didac Salas, pertiguista

Didac (pronúnciese Dí-dac, con acento en la i) Salas también cayó eliminado en la calificación de salto con pértiga, pero se marchó satisfecho porque había saltado 5,60m y se había quedado fuera de la final simplemente por un tonto nulo de más (“me había quedado frío con algunas interrupciones y no hice bien la carrera”, dijo el barcelonés) en 5,45m. Y como saltaba justo detrás de él fue testigo Salas de los apuros de Lavillenie para clasificarse. El plusmarquista mundial (5,16m) empezó a competir en 5,70m, y los dos primeros intentos fueron nulos paradójicos, como explicó el pertiguista catalán. “A mí la pista me ha ido muy bien, porque tiene un rebote muy bueno que te hace saltar mal, pero para Lavillenie ha sido al revés”, dijo. “Cuanto más corría más blanda se le hacía la pértiga y menos saltaba. Al final tuvo que usar una pértiga durísima para saltar los 5,70m…”

En 800m femeninos, la debutante Victoria Sauleda cayó a la primera, como el veterano Luis Alberto Marco. “Son mis quintos campeonatos y he corrido como un novato, perdido”, dijo el sevillano que debutó hace ocho años en Birmingham, donde rozó la medalla de bronce en la final y que ha cambiado de entrenador y rutinas para intentar superar una crisis. Se clasificaron para semifinales sus paisanos sevillanos, el debutante David Palacio y Kevin López, quien declaró que si llega a la final irá a por todo. “A por el oro, sí”.

Sobre la firma

Carlos Arribas

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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