TOUR DE FRANCIA | 'BRIEFING' MATINAL
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Tríptico alpino

Alberto Contador, durante la decimoséptima etapa
Alberto Contador, durante la decimoséptima etapa KIM LUDBROOK (EFE)

Chavales, analicemos la etapa de hoy estudiando al detalle lo ocurrido ayer, pues se vieron muchos movimientos claves, sintomáticos de lo que ocurrirá durante estos días.

Ayer fue el primer día del tríptico alpino, y ya desde la misma salida se empezaron a poner las cartas sobre la mesa. Veamos: primer ataque serio a cargo de Sagan y Kruijswijk, guerrillero el segundo y omnipresente el primero.

Ya te digo yo que este hombre chochea, -le susurra un corredor a su compañero-, le conozco desde hace un montón de años y durante este Tour su debacle es más que evidente; has oído que ha dicho tríptico, ¿no?

Este es un libro que se escribe en tres capítulos y hoy afrontamos el segundo. Mismos protagonistas, pero cambio de escena, cada día un poco más recargada

¿Buscaba Sagan los puntos para el maillot verde? No, no los necesitaba; comenzaba a poner las fichas sobre el tablero. ¿Quién coronó en cabeza el primer puerto? Otro Tinkoff –Majka-, las fichas se seguían moviendo. Cuando ya se formó la fuga buena de 28 corredores, desde el coche tuvimos clara la situación porque todos los implicados en la general habían planteado ya su estrategia. Comenzaba entonces el juego, y la duda era quién sería el primero en mover ficha.

Por delante unos cuantos mercenarios en busca de la etapa acompañados de otros cuantos con el retrovisor instalado y correctamente reglado, esto es: los 3 Movistar, los 2 Tinkoff y los 2 Sky. Y la presencia de estos 3 Movistar obligaba a la presencia de otros 3 MTN, sus rivales directos en la clasificación por equipos. El mejor situado en la general era el suizo Frank, camino del asalto al top-10; y el más claro favorito para la etapa parecía Pinot, queriendo acumular crédito en forma de tiempo para sus conocidas habilidades –permitidme la ironía- en el descenso.

Ya entonces surgió la primera gran sorpresa del día, que fue el “tocado y hundido” de Van Garderen. Alguno tenía que caer y el del BMC tuvo ese dudoso honor.

Los Sky comenzaron con el “pasodoble” defensivo en el pelotón, y esa primera ficha la movió Contador mucho antes de lo esperado –los movimientos del Tinkoff ya nos habían puesto sobre aviso-. Su ataque a 73 km de meta pilló a todos por sorpresa y provocó el caos de manera inmediata. Al final no fue a ningún sitio y las aguas volvieron a su cauce, pero el miedo a lo imprevisible quedó ya instaurado en el grupo de los más fuertes.

Más información
17ª etapa: No hay quien pueda con Froome
El sueño de Simon Geschke, la felicidad ‘hipster’
Dos equipos, dos formas de correr
Toda la información sobre el TOUR

Por delante Geschke se marchó en solitario tras el sprint intermedio en un ataque suicida que parecía inmolarle pero que le llevó a la gloria, ese es el espíritu. Pinot se lanzó a por él en un pulso en territorio equivocado, y terminó besando el suelo en un destino anunciado.

Y entre los favoritos, tras la colaboración del Astana en la selección natural, llegó lo previsible y la carrera se lanzó sin tregua en la temida bajada de Allos. Contador se cae y la carrera sigue su juego sin él, y ya en Pra-Loup comienzan los voluntariosos pero también infructuosos ataques de Quintana sobre Froome, que se muestra de nuevo poderoso e intocable. Por cierto, entre los enviados de avanzadilla todos cumplieron con su papel menos el polaco del Tinkoff que no se sabe muy bien qué es lo que hizo.

Y de aquellos polvos estos lodos, porque hoy no podéis esperar más que lo mismo. Salimos por la Ruta Napoleón hacia el Norte subiendo en frío el Col de Bayard, algo más de 6 kms que serán tremendamente dolorosos. Luego hasta el km 85 tenemos un terreno muy exigente al que seguirá un descenso diabólico no sólo por su nombre, el Col de la Morte. Y después llega el irregular y durísimo Glandon por su vertiente Sur, que asusta tanto en su ascenso como en su descenso. Para terminar, la inédita subida a los Lacets de Montvernier en lo que será una de las imágenes icónicas de este Tour 2015. 186.5 kms, casi nada; me canso sólo de pensarlo.

Ah, y para esos dos que han cuchicheado por ahí detrás: he dicho bien lo de tríptico porque este es un libro que se escribe en tres capítulos y hoy afrontamos el segundo. Mismos protagonistas –exceptuando las bajas y pensando que a Contador hoy también se le espera- pero cambio de escena, cada día un poco más recargada. Después llegará el epílogo de Alpe D´Huez, pero no penséis en ello que eso queda muy lejos y aún hay mucho por escribir.

Veremos que nos depara la historia, que se está poniendo interesante.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS