“¿Por qué llevo la estelada? Porque soy libre”

El Camp Nou se llena de banderas independentistas y sus portadores defienden el derecho a poder expresarse

Aficionados del Barça con esteladas. Foto: AP/ Vídeo: ATLAS

Estelades había muchas. Algunas totalmente vintage, otras evidentemente recién compradas: 35.000 euros se gastó la Assamblea Nacional del Catalunya (ANC) en las 30.000que repartió ayer por los alrededores del Camp Nou. O que pretendía repartir. “Los que la querían la traían de casa, así que tampoco he dado tantas”, reconocía Joan, uno de los 300 voluntarios apostados en el perímetro del estadio. Le daba la razón Núria, de Olesa de Montserrat. “Alguna vez me la dejo, pero hoy era imposible. Con la movida que tenemos con la UEFA, ya no es una cuestión política, es una cuestión de principios. A mí no me viene un guiri a decir qué bandera puedo llevar a mi campo”. Guiris, o sea, extranjeros con cara de no enterarse de nada, también había. Con bandera al cuello y sin ella: “Me la han dado al salir del metro y soy del Barça. ¡Barça, Barça, Barça!” bramaba uno que decía llamarse Shualhi, con evidentes rasgos árabes. Al poco, Maki, sueca, con la camiseta cuatribarrada, la suplente del Barcelona –“la he comprado hoy en una tienda de las Ramblas”- decía no tener ni idea qué era esa bandera con un triangulo azul y una estrella blanca. “No sé, ¿de la ciudad de Barcelona? ¿Por qué estas banderas?”.

“Yo nací en Ceuta, en el 47. Soy socio del Barça y desde el 78 vengo al campo con esta bandera. He cogido la que me han dado, pero he venido desde casa con la mía”, explicaba Lluis. “¿Por qué? ¡Porque me da la gana, Porque soy independentista, porque es mi derecho reclamar donde me dé la gana mi deseo de que Catalunya sea un país independiente. Y me moriré llevando esta bandera”. Rafael, que también es socio, llega al partido desde Vic y también lleva la bandera anudada al cuello. Él no ha cogido la que le han entregado. “¿Qué por qué la llevo? ¡Por qué soy libre!” resumía Margarita. “Tengo setenta y cuatro años. A mi edad, ¡no me calla ni la UEFA ni Dios!”.

Con la movida que tenemos con la UEFA, ya no es una cuestión política, es una cuestión de principios", dice Núria, de Olesa de Montserrat

“Yo no la quiero y me parece una vergüenza esta iniciativa”, confesaba Joan, que se declara votante de Unió. Su novia, Maria, la lleva al cuello. “Yo voto a la CUP y quiero que Catalunya sea independiente”, dice. Vienen de Sabadell, usan los carnets de la familia de Joan y dicen que se casan tan pronto encuentren casa. “Este país es lo que tiene”, dice el padre de Joan, mientras compra tres bocadillos en el Nahikatxell, un bar de la Travesera de les Corts, donde Julio cobra vestido con una camiseta con las cuatro barras. “Los trapos no se negocian”, aseguraba un argentino ya dentro del campo, sorprendido de que hubiera más banderas “que gente”, mientras una enorme pancarta con el lema Respecte se desplegaba sobre la tribuna lateral, y la hinchada recibía con gritos de ¡independencia! el himno de la Champions. En teoría, se jugaba al fútbol. El Barça y la UEFA tienen un problema.

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