Galca, en manos del vestuario

El entrenador rumano, que acumula ocho partidos sin ganar con el Espanyol, pende de sus jugadores ante el Deportivo

Galca, con sus jugadores, en Sant Adrià.
Galca, con sus jugadores, en Sant Adrià. JUAN BARBOSA

Hace más de un año y medio que Javier Aguirre dejó el banquillo del Espanyol. Sin embargo, cada vez que florecen las dudas en el juego y, sobre todo, cuando fallan los resultados, al núcleo duro del vestuario le coge una especie de nostalgia con el fútbol pragmático del Vasco. Sucedió la temporada pasada, cuando el entonces técnico Sergio González quiso imponer un fútbol más alegre. Los números no llegaban y el grupo le sugirió al preparador catalán recuperar las ideas del aguerrismo.

Este curso se repitió la historia. Galca llegó con una filosofía atrevida, pero tras ocho jornadas sin ganar la plantilla charló con el rumano y le pidió volver de nuevo a lo viejo. “Vamos a ser más pragmáticos en el juego”, resumió el técnico blanquiazul. No hay un mañana sin victoria para Galca. Si el Espanyol no vence este sábado al Deportivo (18.15, Canal+ Liga), el técnico tendrá que hacer las maletas por más que cuente con el apoyo de su plantilla.

Estoy convencido de que vamos a sacar esto adelante”, afirma el preparador de Bucarest.

La relación entre Sergio González y el grupo blanquiazul era distante antes de que el club decidiera prescindir de sus servicios. En cualquier caso, el técnico catalán nunca había contado con el beneplácito del entonces presidente Joan Collet. Y, cuentan en Cornellà, en los días previos a que González dirigiera su último partido frente al Celta en Vigo (1-0), Dani Sánchez Llibre, en su momento aún pendiente de sellar el traspaso de sus acciones a Rastar Group, estaba intranquilo por la situación del equipo. Atento al contexto, Collet ya había mandado llamar a Galca y en el viaje de regreso de Balaídos a Barcelona, tras una conversación con los mandamases del vestuario, el expresidente cocinó la salida de Sergio González.

El aterrizaje del técnico rumano fue una bocanada de aire fresco en la Ciudad Deportiva Dani Jarque. Se estrenó con victoria en la Copa del Rey, ante el Levante, y ganó su primer encuentro en la Liga frente a Las Palmas. Pero en un mes de enero cargado de partidos de alta intensidad —tres duelos a cara de perro contra el Barça, dos en Copa y uno en la Liga, y la goleada en Chamartín, 6-0—, el equipo se desmoronó. El año nuevo trajo también a Chen Yansheng al frente del club y el sorpresivo adiós, por “motivos personales”, del director deportivo Óscar Perarnau. Sin responsable en el área técnica y con el cuadro de Galca a un punto de la zona de descenso, el novato consejo se apoya en el vestuario.

Ramon Robert, consejero delegado, se reunió en dos ocasiones con los capitanes. Primero, tras la esperpéntica caída ante la Real Sociedad (0-5) y luego en el vestuario de Mestalla después de la decimocuarta derrota del Espanyol en la Liga (2-1). En ambos casos se encontró con idéntica respuesta: “Estamos con Galca”. “Esto no tiene nada que ver con el entrenador. Si traen un nuevo técnico, ¿qué puede pasar? Ganamos un partido, ¿y después? Con Galca trabajamos bien y los que tenemos que levantar el nivel somos nosotros”, subraya uno de los pesos pesados del vestuario. “Estoy convencido de que vamos a sacar esto adelante”, afirma el preparador de Bucarest.

Los nuevos máximos accionistas buscan transmitir tranquilidad. “El proyecto económico, social y deportivo de la mayoría accionarial del club no depende de rachas de resultados deportivos ni de cualquier otro condicionante pasajero. Chen Yansheng y Rastar Group se muestran convencidos de que el primer equipo blanquiazul conseguirá muy pronto revertir la actual dinámica de resultados”, rezó el comunicado que envió ayer la empresa china. “Necesitamos ganar un partido”, aseguran los jugadores. De ellos depende. En el Espanyol, por ahora, manda el vestuario.

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