Descanso, dos sesiones de trabajo y a por otra final

El Sevilla llega muy justo en el aspecto físico a la cita con el Barça, pero pletórico de moral

Krychowiak y Rami celebran el tercer gol del Sevilla.
Krychowiak y Rami celebran el tercer gol del Sevilla.Lars Baron (Getty Images)

Minuto 76 de la final de Basilea. Rami pide el cambio y sale del terreno de juego en camilla. Minuto 94. El sueco Eriksson señala el final del encuentro y el francés sale disparado de la banda en busca del abrazo de sus compañeros. No hay ni un atisbo de la dolencia que le ha dejado seco 18 minutos antes. “Estoy bien, sin problemas, podré jugar el domingo ante el Barcelona”, afirmaba Rami después de grabarse un vídeo con su móvil a pie del autobús del pentacampeón de la Liga Europa. “Lo que le ocurrió a Rami es un ejemplo de la motivación que te dan las victorias. No hay mejor fórmula contra el cansancio que los triunfos”, señalan desde el cuerpo técnico del Sevilla.

Campeón de la Liga Europa después de jugar 62 partidos, el que más de las grandes Ligas después del propio Liverpool (64), el equipo andaluz afronta el reto de preparar la final de la Copa del Rey después de una temporada larguísima y el esfuerzo extra de la final de Basilea. La expedición sevillista llegó a las cinco y media de la mañana del jueves al aeropuerto de Sevilla. No hubo celebración y Unai Emery decidió anular la sesión de trabajo de ayer. Con 62 partidos a sus espaldas, el técnico dio el día libre a sus jugadores. La plantilla y el propio cuerpo técnico celebraron de forma íntima el título. El Sevilla entrenará hoy y mañana por la mañana. Por la tarde se meterá en un AVE en dirección a Madrid para jugar otra final.

“No es lo mismo enfrentarte al Barcelona desde la derrota ante el Liverpool. Vamos envalentonados, habiendo probado el éxito de ganar un título y en la Liga de Campeones. Eso es una inyección de vitalidad que acaba con todo cansancio”, aclara José Castro, el presidente del club.

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“Es muy importante afrontar la nueva final desde la victoria”, recalcan en el cuerpo técnico de Emery. Entre los muchos mensajes que le ofreció el partido de Basilea está la imagen de Gameiro golpeándose el gemelo, totalmente contracturado, para intentar soltar el músculo. También resultaron evidentes los calambres de Carriço en la celebración del triunfo. Dimitri Cheryshev, asistente de Emery y padre del jugador del Valencia, tuvo que estirarle ambas piernas sobre el césped antes de darle un abrazo para festejar la consecución de la quinta Liga Europa.

Los técnicos sostienen que difícilmente se puede mejorar el estado físico en una semana de trabajo. Lo que sí ha hecho Emery es planificar desde el pasado mes de marzo apostando por la Liga Europa y la final de Copa. En el planteamiento de Emery, la Liga dejó de tener importancia. Compitió con la segunda unidad y no dudó en alinear a jugadores del filial.

Asegurado el séptimo puesto, que daba derecho a jugar en la Liga Europa, el Sevilla solo ganó uno de los últimos nueve partidos de Liga. Fue ante el Betis, cuando alcanzó los 52 puntos que le garantizaban el séptimo puesto. El Sevilla reguló los esfuerzos. De esos nueve partidos perdió siete (Madrid, Real Sociedad, Valencia, Sporting, Espanyol, Granada y Athletic) y empató uno, frente al Deportivo en el Sánchez Pizjuán (1-1).

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