Kosovo, la nueva frontera del fútbol

La nueva selección debuta en competición oficial contra Finlandia mientras recluta futbolistas que defendían hasta ahora a otras naciones

Dos jugadores de Kosovo celebran un gol ante Islas Feróe.
Dos jugadores de Kosovo celebran un gol ante Islas Feróe. © Kai Pfaffenbach / Reuters (REUTERS)

Përparim Hetemaj camina hacia la treintena y completa una sólida carrera futbolística en la Serie A italiana, donde inicia su sétima temporada, la sexta consecutiva con el Chievo Verona. Con seis años dejó Skenderaj, su ciudad natal, ubicada en uno de los enclaves más pobres de Kosovo, en el avispero étnico en el que se gestó durante año un conflicto que acabó con la segregación de una región en histórico litigio entre Serbia y la mayoría albanesa que la integra. Se calcula que uno de cada tres kosovares viven dispersos por el continente y el éxodo no cesa. La familia de Hetemaj tomó el camino de la diáspora cuando él tenía seis años. Creció en Finlandia y allí se convirtió en futbolista. Ha defendido desde el año 2009 la camiseta de su país de adopción en 44 ocasiones. Hace unas semanas le llegó una nueva llamada del seleccionador Hans Backe. La declinó. Finlandia recibe esta noche en Turku a Kosovo en el primer partido del miembro 210 de la FIFA. El 211 es Gibraltar. Ambas fueron admitidas el pasado mes de mayo y colocadas en sendos grupos de clasificación para el próximo Mundial.

Talento joven para un equipo de futuro

A la espera de decisiones tanto de despacho como de alcoba, Kosovo inicia su andadura con un equipo de una fortaleza estimable. “Los jóvenes elegirán jugar con nosotros”, aseguran los dirigentes de la nueva selección.

Rashica, de 20 años es uno de los abanderados de esa nueva generación a la que pertenecen otros dos futbolistas que juegan en Holanda cedidos por el Manchester City, los centrocampistas Bytyqi, de 21 años, y Celina, de 19. También acaba de anunciar que jugará con el país de sus padres, Arber Zeneli, nacido en Suecia hace 21 años y con una sólida trayectoria en las categorías base de la selección del país escandinavo.

También juega en la liga holandesa, en el Heerenveen. Por el contrario quien ya ha anunciado que no cambiará de camiseta es Adnan Januzaj. El mediapunta, cedido este año por el Manchester United al Sunderland, ha anunciado que permanecerá fiel a Bélgica.

“Es una situación muy difícil”, admite Backe, que tiene una reunión pendiente con el futbolista para hablar del futuro. Lo más probable es que Hetemaj cambie de camiseta y empiece a vestir la de Kosovo, que por cierto ha firmado un contrato para el partido de hoy con el proveedor español Kelme. En esa tesitura se han visto durante las últimas semanas otros 23 futbolistas que alguna vez fueron internacionales por Albania, Suiza, Bélgica, Noruega, Suecia o Montenegro. Alguno de ellos está en Turku preparado para jugar contra Finlandia y no sabrá hasta última hora si tiene el visto bueno de la FIFA para hacerlo. “El reglamento no está claro”, lamentó en un comunicado la federación suiza, que estuvo representada en la pasada Eurocopa por siete futbolistas de origen kosovar. Uno de ellos, el centrocampista del Arsenal Granit Xhaka, anunció la semana pasada que seguiría jugando con los helvéticos porque le apuntaron que no tiene la posibilidad de cambio al jugar la Eurocopa apenas una semanas después de oficializarse la admisión de Kosovo en la FIFA. “Deberían habernos informado y no lo hicieron. Kosovo es mi nación, pero Suiza ha hecho mucho por nosotros y jugar para ese país es una manera de devolverle lo que nos ofreció”, explicó Xhaka. Su hermano, internacional por Albania y contra el que se enfrentó en la Eurocopa, está en la misma situación. También otros diez integrantes del equipo dirigido por Gianni De Biasi en Francia. A Shaqiri, Behrami o Tarashaj, compañeros de Xhaka en Suiza, y que ya habían deslizado su interés por jugar con Kosovo, también les afectaría una pauta que tampoco está del todo clara.

Seis futbolistas concentrados con Kosovo, que ya fueron internacionales con otra selección, no sabrán hasta cinco horas antes del partido si la UEFA les autoriza a vestir una nueva camiseta

Pero el trasvase ya está en marcha y futbolistas con experiencia en varias selecciones ya se podrán alinear hoy con Kosovo. Vedat Muriqi, que fue internacional sub 21 con Albania, recibió el permiso este viernes, Alushi y Bunjaku, el pasado miércoles. "Es un desastre total por parte de la FIFA, un ridículo", lamenta el seleccionador de FInlandia, que ha tenido que preparar el encuentro sin saber que rivales tendrá delante. El meta y capitán Samir Ujkani compareció a 24 horas del partido en rueda de prensa. Aún no sabía si podía alinearse y en su misma situación están cinco futbolistas más. La FIFA anunció que comunicará su decisión sobre ellos apenas cinco horas antes del partido. Ayer concedió vía libre a dos futbolistas más, entre ellos Milot Rashica, un joven extremo del Vitesse holandés que ya había debutado con De Biasi, se quedó a las puertas de la Eurocopa y estaba en los planes más inmediatos para el seleccionador de Albania. 

Entrenamiento de la selección de Kosovo en FInlandia
Entrenamiento de la selección de Kosovo en FInlandiaKOSOVAN FOOTY

Valon Berisha también esperó el permiso hasta última hora. Su caso ilustra hasta que punto la situación generada llega hasta lo más íntimo. Juega en el Salzburgo y defendió a la selección noruega en más de veinte partidos. Ahora jugará para Kosovo, el país de sus padres. Su hermano Veton, también internacional, no seguirá su camino. “Lo hablamos en familia y pensamos que era lo mejor. Queremos a Kosovo y Noruega nos lo ha dado casi todo”, explican. La presión sobre muchos chicos es mayúscula. Insultos y acusaciones de “alta traición” brotan en las redes sociales según sea el color de su decisión. Amistades que parecían íntimas e irrompibles comienzan a tambalearse, entre ellas la relación, no ya futbolística, entre Kosovo y Albania. Hace diez meses, se enfrentaron en Pristina, la capital kosovar, en el partido más amistoso de la historia. Los jugadores albaneses, recién clasificados para la Eurocopa, saltaron al campo sobre una alfombra roja y escoltados por un pasillo confeccionado por sus rivales, tan sólo sonó un himno, cantado por futbolistas de ambas selecciones e incluso el trío arbitral, que era albanés. Antes de la liza los equipos posaron juntos para la foto y al final firmaron tablas, un empate a dos. Uno de los goles de Albania lo marcó Amir Rrahmani, que ahora se alista en Kosovo y ha recibido amenazas de todo tipo. Ya hay quien asegura que un partido así a día de hoy sería de alto riesgo.

“Kosovo se ha dedicado más a reclutar jugadores que ha consolidar los cimientos de su federación”, lamentan los dirigentes del fútbol suizo. En octubre no podrán recibir a Croacia en Pristina porque el estadio está en obras. Lo harán en Shkoder una ciudad limítrofe a Montenegro ya en territorio albanés. El camino hacia el Mundial es tan agreste como el que han recorrido para tener el derecho a recorrerlo. Además de croatas y fineses les esperan Islandia, Ucrania y Turquía. “Será complicado y no es el objetivo, pero sí que esperamos llegar a la fase final de la Eurocopa de 2020”, pregona Albert Bunjaki, el seleccionador. La ruta comienza en la remota Turku. Allí se espera que el estadio esté copado por kosovares llegados de media Europa. Entre ellos no faltará Lum Rexhepi, un central del Helsinki que no ha recibido a tiempo el permiso para jugar. Fue internacional por Finlandia y el pasado mes de mayo jugó con Kosovo en un amistoso contra Islas Feroe. Rexhepi nació en Turku.

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