MEMORIAS EN BLANCO Y NEGRO
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Muñoz elimina a Arconada en dos tiempos

El seleccionador español dejó de contar con el portero vasco un año después de la Eurocopa de 1984

Arconada recibe el primer gol ante Francia en 1984.
Arconada recibe el primer gol ante Francia en 1984.efe

Por segunda vez, Casillas no está en la lista de la selección. Esta vez, sin apenas comentarios. Su salida en dos tiempos evoca la de Arconada, al que Miguel Muñoz relevó también en dos tiempos: primero, para una convocatoria menor, y a título no definitivo.Luego, para un partido importante… Y para siempre.

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Arconada fue un portento. Fuerte, potente, rapidísimo de reflejos, popular en grado máximo. Durante unos años, todos los niños de España querían ser Arconada. Su jersey de Adidas fue el regalo de Reyes más comprado en el país, en cualquiera de sus tres versiones: azul celeste (el más popular), naranja o verde, siempre con los hombros negros y las tres rayas en la manga. En homenaje a él, Palop se puso uno de estos jerséis cuando subió a por la Eurocopa en Viena, donde fue tercer portero.

Nacido en San Sebastián en 1954, fue el más brillante en la larga saga de porteros que creó la Real aquellos años, y que iban siendo traspasados a medida que salía otro tan bueno o mejor que el anterior. La lista es impresionante: Araquistain, Goicoechea, Zubiarrain, Esnaola, Artola, Urruticoechea, Elduayen, González, Biurrun… Él fue el único que la Real retuvo para siempre. Según me dijo, el secreto era Ángel Expósito, un técnico de la casa: “Si tenías algo, te sacaba portero, seguro”.

Madurado en el Sanse, cuando subió a la Real estaban Artola y Urruti. Artola se fue al Barça y él no tardó mucho en desplazar también a Urruti, vendido al Español. Debutó en octubre de 1975, en Liverpool, en partido de la Copa de la UEFA. Eso ha llevado al equívoco, tan repetido, de que Toshack, entonces delantero centro del Liverpool, le marcó el primer gol. Pero no fue así. Esa noche no marcó.

Para entonces ya no estaba Iríbar y en la selección se había instalado el madridista Miguel Ángel. Pero el tremendo nivel de Arconada provocó el relevo. Debutó en 1977, al Mundial 78 fue como suplente de Miguel Ángel. Luego se hace con el puesto y es el portero en la Eurocopa 80, el Mundial 82 y la Eurocopa 84. Para entonces, ya era el hombre-récord de la selección, condición que alcanzó en un Islandia-España, en mayo del año anterior. Ese día cumplió su partido número 50, rebasando los 49 en que se paró Iríbar.

Pero aquella Eurocopa iba a cambiar su destino. Jugó una gran competición, estuvo inmenso en la semifinal, ante Dinamarca, pero en la final encajó un gol tonto, a tiro libre de Platini. El balón se le escurrió por debajo del cuerpo. Fue el 1-0. Luego, ya al final, Francia hizo el 2-0, en un contraataque.

Ese gol de Platini le marcó. Eran años duros en la cuestión vasca y un segmento de la afición veía con sospecha a los vascos en la selección. Se les miraba con un ojo más severo que al resto. Arconada, además, solía llevar medias blancas, en lugar de las propias del uniforme, negras con vuelta de bandera española. Alguna vez se puso estas, al principio, pero a partir de un momento usó siempre las blancas. Nunca hizo ninguna manifestación que le emparentara con el mundo abertzale, siempre defendió que su apellido se escribía con c y no con k, como pretendían los medios nacionalistas vascos. Pero llevaba las medias blancas, sin la vuelta de la bandera.

Con todo, España empezó la clasificación para el Mundial 86 con él

Esas medias blancas las llevaba siempre en la Real, como el resto del equipo. Cuando la Real vestía por completo de azul, incluidas las medias (en el Bernabéu, por ejemplo) él mantenía las blancas, porque se sentía mejor con ellas. Cuestión de cábala, explicaban los más próximos a él. Pero…

Aquello, que salía a relucir de cuando en cuando, salió a relucir con más fuerza tras lo de París. Pablo Porta, presidente de la Federación, azuzaba ese fuego en conversaciones privadas. No se llevaban bien. Como capitán, Arconada era uno de los que discutían las primas y tuvieron choques. Un día Porta hizo esperar en la antesala al grupito que venía a negociar. Les dijeron que estaba ocupado. Desde donde esperaban Arconada y sus compañeros se oía la partida de mus del despacho. Aquello lo contó José María García, el gran azote de Porta, y éste culpó en su fuero interno a Arconada.

Con todo, España empezó la clasificación para el Mundia 86 con él. Zubizarreta, joven titular en el Athletic. El cuarto partido de la fase de grupo fue un Gales-España que salió mal. Perdimos 3-0. Arconada, que hacía su partido número 68, encajó un gol ridículo, en el que hay que repartir sus culpas con Maceda: ambos fueron por un balón fácil, ambos lo dejaron pasar… y marcó Rush. Luego, Hughes marcó el segundo en prodigioso remate de volea a la escuadra y, ya al final, Rush se plantó solo ante Arconada y le hizo el tercero. En los dos últimos goles no tuvo responsabilidad.

Pero aquel primer gol levantó el fantasma del de Platini. Lo que venía a continuación era un amistoso en Irlanda. Miguel Muñoz da la lista, el martes 21 de mayo de 1985 y elimina a Arconada. Van Zubizarreta y Ablanedo, que estaba despuntando en el Sporting. La conferencia de prensa es tensa, Arconada tenía mucho respeto entre la prensa que acompañaba a la selección. Muñoz se defiende, dice que es un amistoso, que hay que ver a los jóvenes…Pero el resto del grupo es casi el mismo, sólo hay renovación en la portería. Él insiste en que es provisional, en que quiere ver a los otros. Se enfada cuando le preguntan si ha tenido presiones de Porta: “¡Nunca en mi vida he admitido de presiones, ni siquiera se las hubiera admitido a Bernabéu!”.

España empata 0-0 ese día. La siguiente convocatoria a primeros de junio, ya para un partido oficial, la visita a Islandia dentro del grupo de clasificación para México-86. Vuelve a quedar fuera. De nuevo van Zubizarreta y Ablanedo. La polémica es menor, quizá porque ya se esperaba o quizá porque esta segunda lista coincide con la llegada de Toschak al banquillo de la Real, en sustitución de Ormaechea, el técnico de las dos Ligas realistas. Eso provoca en San Sebastián un terremoto local que pone sordina al ostracismo de Arconada. Pero él fue el único eliminado tras la derrota en Gales. Maceda estuvo en la lista, como casi todos los demás.

El de Islandia es el último partido de la selección antes del verano. Luego, Arconada se lesiona gravemente en el primer partido de la temporada 85-86, Real Sociedad-Celta, con el ligamento cruzado roto. No volverá en toda la Liga. Desparece, pues, del radar de Muñoz, lo que esfuma la polémica. Al Mundial van Zubizarreta, Urruti y Ablanedo.

Luego, aún jugará tres temporadas más en la Real, con éxito. Incluso ganará la Copa. Pero no tuvo ninguna llamada más de la selección, donde se consolidó Zubizarreta. En San Sebastián aún duele mucho la forma en que salió.

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