Los peajes de Luis Suárez

La expulsión del delantero y su berrinche posterior, que complica el recurso del club, le dejan sin final de Copa, lo que restará protagonismo azulgrana en el área rival

Gil Manzano expulsa a Luis Suárez del campo.
Gil Manzano expulsa a Luis Suárez del campo.LLUIS GENE (AFP)

De buena mañana, tras ver los vídeos de la jugada desde todas las ópticas posibles, el Barça presentó un recurso al juez único de competición de la Copa por la segunda tarjeta amarilla que vio Luis Suárez frente al Atlético y que le privará de jugar la final de la Copa. “Entendemos que es falta, pero es propia de un forcejeo y en ningún caso suelta el brazo sino que intenta ganarse la posición”, explican desde la cúpula azulgrana, al tiempo que saben que el porcentaje de éxito en estas alegaciones es muy bajo. Y más que lo será tras el comportamiento del jugador tras ser expulsado, tal y como reflejó el acta arbitral. Su ausencia en el duelo definitivo de la Copa, en cualquier caso, es una faena para el Barça, que descuenta un gol sin su presencia porque pocos futbolistas son tan determinantes como él en los momentos decisivos. Pero es uno de los peajes de Luis Suárez, que juega al límite y con todo, pasional en la disputal del balón y en el remate, efervescente a cada ocasión que se pone las botas para lo bueno y lo malo.

Después de un autopase, Suárez pretendió cobrarse la posición con el brazo por delante, que impactó en Koke. El colegiado Gil Manzano, sin embargo, apreció virulencia. “Fue amonestado por impactar con el brazo contra un jugador adversario de forma temeraria, en la disputa del balón”, redactó en el acta. “Ocurrió delante de mí y me parece que hubo un mínimo contacto y que Koke se dejó caer”, reflexiona Denis Suárez. “Me coge demasiado lejos”, se suma Cillessen; “pero Luis no estaba muy feliz al llegar al vestuario”. Denis amplía: “Entró jodido, sí. Pero es normal que esté enfadado porque se perderá la final si no le sacan la segunda tarjeta”.

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Resulta, además, que Luis Suárez perdió los nervios al ver la cartulina roja. Bramó, insultó y tiró un botellín de agua al banquillo. “Me río de la segunda amarilla. No es falta, no hago absolutamente nada. Pero ya se sabe...”, soltó el futbolista después ante las cámaras de televisión. Unas declaraciones que desde el Comité Técnico de Árbitros, según la COPE, podrían costarle una sanción además de la apertura de un expediente.

Pero si el delantero azulgrana habló a pie de césped fue porque no se marchó al vestuario cuando le tocaba. “El jugador número 9 del Barcelona, una vez fuera del terreno de juego, permaneció en las escaleras de acceso al túnel de vestuarios observando el partido hasta que este finalizó, a pesar de que el cuarto árbitro comunicó en reiteradas ocasiones de que debía marcharse”, rezó el acta. Una decisión irreverente del ariete, que, según el artículo 113.2 del Código Disciplinario, podría costarle de entre uno y tres partidos de sanción.

De no prosperar el recurso, que parece complicado por la rebeldía posterior del futbolista, el Barcelona pierde a su luz en el área contraria. Más allá de los 59 tantos que marcó en el curso anterior y que le valieron para ser la Bota de Oro por segunda vez en su carrera (la otra fue con el Liverpool), Luis Suárez siempre aparece en las situaciones comprometidas, en los duelos de alta alcurnia. Hace dos años, le hizo un tanto al Madrid, marcó en la semifinal copera y también hizo diana en la final de la Champions frente a la Juve. En el ejercicio anterior, celebró otros dos goles ante el Madrid, atinó en la Supercopa de Europa y fue el pichichi del Mundial de Clubes con cinco redes, además de poner contra las cuerdas al Atlético en los cuartos europeos con dos tantos. Y en esta campaña tampoco ha faltado su festejo contra el Madrid, en la Supercopa de España y en los tres últimos encuentros de la Copa, la misma competición que ahora no podrá completar. “Es una faena porque, al igual que Sergi Roberto [también expulsado por doble amarilla aunque el club decidió no recurrirla], es un jugador titular del equipo”, cuenta Denis. “Es un gran delantero y es terrible para los dos, por lo que tendremos que intentar ganar por ellos”, añade Cillessen.

Otro recurso por Busquets

El Barcelona también recurrió la inverosímil tarjeta amarilla que vio Busquets. Sucedió que mientras André Gomes tenía el balón en las manos, un miembro del banquillo del Atlético lanzó otro balón al césped y Sergio lo devolvió. Entonces, el colegiado le sancionó. El motivo, según el acta: “Desplazar la pelota del lugar donde se iba a realizar una puesta en juego, en señal de disconformidad”.

Para la final se presupone que Aleix Vidal ocupará la retaguardia derecha, pero no se sabe si Paco Alcácer saldrá de inicio como ariete o Arda actuará de extremo derecho para darle el centro del ataque a Messi. “Tenemos opciones, pero eso no es lo que nos preocupa sino que Luis se pierda el partido por algo que no hizo”, cuentan desde el Barcelona. “Es exagerado ver una segunda tarjeta, con lo que eso supone, por una falta así”, repiten desde las altas esferas del club. No será, sin embargo, el primer peaje ni el primer partido importante que se pierde el uruguayo, toda vez que en el pasado Mundial fue sancionado por un mordisco a Chiellini y en el anterior se perdió las semifinales ante Holanda por parar con las manos un remate de Gyan, delantero de Ghana. Pero sí que será una final en la que por el momento el Barça pierde un gol.

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