En Akron, la cuna de Curry y LeBron, siempre gana El Rey

Los dos nacieron en la misma ciudad de Ohio, pero James es un héroe local por su contribución a la sociedad

Dos niños juegan a baloncesto en una calle de Akron, estado de Ohio.
Dos niños juegan a baloncesto en una calle de Akron, estado de Ohio.Mark Duncan (ASSOCIATED PRESS)

Nacieron en el mismo hospital, el Summa Akron City, situado en el downtown de Akron (Ohio), una pequeña y decadente ciudad industrial situada una hora al sur de Cleveland donde estos días no se deja de hablar de baloncesto. LeBron James se quedó y creció en ella —recorrió sus calles en bicicleta y jugó en sus canchas callejeras—, pero Stephen Curry se mudó menos de dos años después su nacimiento. El primero mantuvo sus raíces, el segundo las perdió. Hoy, los dos mejores jugadores de la NBA se disputan el título liguero, pero en Akron el resultado es muy claro: siempre gana James.

El jugador de los Cavaliers ha contribuido durante años al desarrollo educativo y cultural de la ciudad a través de su fundación. Dona bicicletas, ha prometido pagar la universidad al menos a 1.000 estudiantes de los colegios públicos de Akron y renovado pistas de baloncesto. Hace poco, además, anunció que abrirá su primer colegio propio, que seguirá un modelo educativo más integral, enfocado en el deporte y las actividades extraescolares, no sólo en lo académico.

“Una de las razones principales por las que la gente le quiere es porque contribuye a la comunidad”, dice Cathy, que trabaja como administradora en un pequeño despacho de Akron. Apunta que además de sus acciones, James inspira a otros —como su sobrina, que abandonó sus planes profesionales para trabajar en la Fundación Lebron James— para mejorar la vida de sus conciudadanos. A Curry lo considera un “arrogante”. “Él aquí no nos gusta”, afirma.

Akron es territorio James. En la calle principal, en el pasado conocida por ser el epicentro de la producción de neumáticos, un gran mural de James lo deja claro. Aparece sosteniendo el trofeo de NBA que lograron por primera vez los Cavaliers en 2016, anuncia “Estoy en casa”.

Nick Carpas, cuya familia es dueña del Akron Family Restaurant, opina algo parecido. “Le vimos crecer”. “Conocemos su entorno, un ambiente pobre. El suyo fue así y quiere contribuir para cambiarlo”, afirma el joven, que estudió en St Vincent-St. Mary, el colegio desde el que James saltó a la NBA sin pasar por la universidad —una anomalía entre los jugadores de baloncesto profesional. “Nos visitaba a menudo, no era raro verle y saludarle: ‘Qué tal LeBron’”, comenta entre risas antes de levantarse para seguir atendiendo a los clientes del restaurante. Estos días ha cambiado el uniforme por una camiseta de los “Cavs”.

Nick, como LeBron, es “solo un chaval de Akron”. Pero gracias a la estrella, eso hoy en día es motivo de orgullo para las juventudes de esta ciudad. Y también es el lema de James. En el pabellón de baloncesto de St. Vincent-St. Mary, donde James gestó su explosión atlética, numerosas fotografías lo recuerdan. En ellas, un chico alto, escuálido, era otro más del quinteto. Se alternan con mensajes y frases del crack —“humildad, esfuerzo, trabajo duro, disciplina, lealtad”— que los más pequeños leen antes de saltar a la pista cada fin de semana en el colegio.

El barrio donde se crió, en la periferia de la localidad, no ha cambiado demasiado. Las casas destartaladas abundan y las calles están en mal estado. Los residentes, de mayoría afroamericana, pasan el rato observando a los coches pasar desde las terrazas frontales de sus pequeñas viviendas. El bloque donde vivió James, llamado Spring Hill Apartments, no goza del optimismo que otros sienten sobre James. Muchos de ellos prefieren no hablar sobre el deportista.

Para Chris, un investigador y escritor que vive y trabaja en Akron sí hay una diferencia clara. Desde que se mudó hace dos años, considera que ha incrementado el número de gente que regresa a Akron para contribuir a la comunidad. “Lo hacen inspirados por LeBron”, que cita sus esfuerzos por mejorar la ciudad como un ejemplo para quienes habían desterrado ante la falta de oportunidades o incentivos. “Es una cuestión de orgullo, orgullo emergente”.

En la NBA, Curry y James siguen en la batalla por la liga tras la victoria de los Cavaliers este sábado contra los hombres de Curry, que dio una pizca de esperanza a los aficionados de Cleveland, pero en Akron LeBron ya ha ganado el partido.

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