Doncic sigue a lo suyo y el Madrid gana al Zalgiris

Una nueva exhibición del esloveno guía a un buen Madrid ante el Zalgiris. Los de Laso se mantienen invictos este curso

Doncic, defendido por Pangos.
Doncic, defendido por Pangos.VALDA KALNINA (EFE)

El calendario infernal de la Euroliga no para, y Luka Doncic, tampoco. El imberbe genio esloveno va de exhibición en exhibición. Tan solo 48 horas después de su contundente actuación ante el Armani Milán (41 de valoración), Doncic lo volvió a hacer este jueves ante el Zalgiris (28 puntos, 9 rebotes y 4 asistencias; 35 de valoración). El Madrid trituró a su rival lituano en una plácida segunda mitad con una lección de solvencia ofensiva y defensiva coronada con la enésima demostración de su estrella, que amenaza con salirse del mapa si sigue así.

Zalgiris, 66 - Real Madrid, 87

Zalgiris: Pangos (20), Micic (0), Milaknis (0), Jankunas (9), Davies (6) —cinco inicial— Toupane (4), White (0), Kavaliauskas (16), Valinskas (3) y Ulanovas (4).

Real Madrid: Campazzo (12), Doncic (28), Causer (0), Felipe Reyes (4), Gustavo Ayón (12) —cinco inicial— Randle (0), Rudy Fernández (7), Radoncic (3), Maciulis (6), Santiago Yusta (3), Jaycee Carroll (0) y Taylor (12).

Árbitros: Boltauzer (Esl). Zamojski (Pol), Gkontas (Gre). Sin eliminados.

Zalgirio Arena, 13.148 espectadores.

Solo lleva cuatro partidos el Madrid en esta Euroliga, todos ganados, pero Doncic está empezando a demostrar que la mejor competición fuera de la NBA se le está quedando pequeña. Si con 18 años hace lo que quiere cuando le da la gana, da miedo pensar dónde se encuentra su techo. Pero Doncic no juega solo. En Kaunas el equipo de Laso volvió a mostrarse solvente, con fluidez atacante y actitud defensiva, y con prácticamente toda la plantilla aportando cosas.

El Zalgiris tardó mucho en entrar en juego y el Madrid lo aprovechó. La rápida circulación de balón de los blancos castigó a los lituanos, que solo 48 horas antes estaban ganando en Barcelona. Ayón comenzó imparable y el 2-10 inicial desató la furia de Jasikevicius sobre sus jugadores, que ante la buena defensa madridista se limitaban a tirar desde fuera con poco acierto.

La regañina ayudó para que el Zalgiris despertase, pero la inclusión de Kavaliauskas para incordiar a Ayón frenó el caudal ofensivo del Madrid. Además, el pívot lituano mostró una buena actividad anotadora cerca del aro. Por fuera, los aleros locales seguían sin encontrar el punto a su muñeca, por lo tanto, fue el base Kevin Pangos quien asumió los galones de tirador.

Con ese dúo (Kavaliauskas-Pangos) le bastó al Zalgiris para remontar (26-25, m. 16) mientras el Madrid se espesaba con ataques que agotaban la posesión. Pero el susto fue efímero. Campazzo ejerció de desatascador con sus triples y junto con la aportación puntual de Taylor y Rudy la ventaja blanca volvió a la decena.

El Madrid estaba más o menos cómodo, todos aportaban su porción para que el partido se mantuviese en unos márgenes seguros. Pero para romper el marcador hacía falta un extra, el que puso Doncic en el tercer cuarto. Siete puntos consecutivos del esloveno dejaron la moral del Zalgiris por el parquet. El chaval no necesitó mucha ayuda, agarró el balón en tres ataques seguidos que siempre acabaron en canasta.

Doncic no paró, luego sumó más puntos, rebotes y asistencias para acabar de rematar el duelo, su repertorio habitual, pero ese pequeño tramo dinamitó todo. Campazzo y Taylor ayudaron a mitigar cualquier atisbo de rebelión por parte de los lituanos, que seguían lanzando horriblemente de tres.

Con la ventaja sobre la veintena, los últimos minutos carecieron de emoción, aunque la joya balcánica los aprovechó para engordar su estadística. Algo que enfadó un poco a Jasikevicius, quien no entendió que el esloveno siguiese buscando la canasta de forma voraz hasta el último segundo con el partido resuelto. El hambre de los jóvenes.

Sobre la firma

Alejandro Prado

Redactor en la Mesa de Edición del diario EL PAÍS. Antes prestó sus servicios en la sección de Deportes y fue portadista en la página web. Se licenció en Periodismo en la Universidad Carlos III y se formó como becario en Prisacom.

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